Revista nº 824
ISSN 1885-6039

Quema de Judas en Teror

Miércoles, 23 de Marzo de 2005
Pedro Grimón
Publicado en el número 45

La Semana Santa ha sido uno de los momentos más importantes en el desarrollo del ciclo del año. El carácter histórico religioso ha sido una constante en el municipio de Teror, de hecho en su blasón aparece entre otros el Ave María, significación de Villa Mariana.

 

 

Este sentido permanente de religiosidad ha permitido que además fuese y sea un referente no sólo en las celebraciones eclesiásticas sino también en las procesiones, donde cada día se sacan los tronos a la calle, van portando imágenes que representan momentos claves de la Pasión de Cristo. No cabe duda que para la ciudadanía el acercamiento o la participación puede ser desde un planteamiento piadoso, un compromiso con su creencia, un disfrute del valor cultural de la imaginería u otro tipo de manifestación.

 

Paralelamente en la misma semana y en Teror se está elaborando un gran muñeco cuya intención no va más allá de celebrar una acción lúdica, con toda probabilidad de orígenes paganos, propia de zonas rurales. Aunque como nos relata Alberto Galván Tudela, esta actividad ha sido fomentada por algunos párrocos, incluso a principios del siglo XX fue revitalizado este ritual por los Padres Paules. Son los jóvenes los encargados de pedir en los comercios y a la vecindad para los gastos que conlleva su realización, desde su estructura, el vestido y la caracterización de la cabeza. El Judas de Teror siempre se ha caracterizado por el especial un secreto, donde la diversión de los constructores cada noche en el garaje, va sentenciando al personaje que será simbólicamente colgado y quemado entre la noche del Sábado y el amanecer del Domingo de Resurrección. Este Judas representa al final a un personaje del lugar o de fuera que haya destacado por su actuación negativa, por lo menos para la consideración del colectivo encargado de crearlo.

 

En el tiempo nos hemos encontrado con árbitros de fútbol, con un político, con un actor, con alguna manifestación como la de la Marcha Verde, etc., etc., sin olvidar nunca la bolsa de las monedas colgando de una de las manos. El secreto a voces se destapa en la tarde del Sábado, cuando se le pasea por las calles del pueblo y barrios de los alrededores, creando el ambiente en la chiquillería de cara a la quema que será al finalizar la procesión del Resucitado.

 

Aquí la alegría, el jolgorio, los voladores, la música, las parrandas, cambian de nuevo ese recogimiento con que la vecindad ha estado inmersa en los días anteriores. En la medida que todos y todas apoyen esta actividad de carácter lúdico y etnográfico estaremos defendiendo algo que esencialmente nos identifica.

 

 

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