Revista nº 847
ISSN 1885-6039

DÍEZ-CANEDO REIXA, Enrique (1879-1944).

Domingo, 11 de Octubre de 2015
Jorge Rodríguez Padrón
Publicado en el número 595

Poeta. Crítico n. en Alburquerque (Badajoz) y m. en Cuernavaca (México). Embajador en Uruguay y en Argentina. Años jóvenes, con su familia en Badajoz, Valencia, Vigo, Port Bou y Barcelona. Huérfano por el fallecimiento de sus padres, pasa a Madrid.

 

Estudia Derecho. Profesor de H.ª del Arte y de Lengua y Literatura Francesa. Asiduo del Ateneo madrileño, organiza allí homenajes a Rubén Darío y a Benito Pérez Galdós*. Colabora en El Liberal y en la revista Renacimiento. Crítico literario en La Lectura y Revista de Crítica. Crítico de teatro en El Globo (1908). Entre 1909 y 1911, reside en París. Colabora en El Sol y en las revistas España*, La Pluma* y Revista de Occidente. También en La Nación (Buenos Aires). Con Juan Ramón Jiménez hace la revista Índice. Introduce a los nuevos escritores en las publicaciones en las cuales colabora. Traductor de poetas, franceses, ingleses o alemanes. En 1935 ingresa en la RAE. Entre 1936 y 1938, colabora en Hora de España, participa en el Congreso de Escritores en Defensa de la Cultura y dirige la revista Madrid. Ese último año se traslada a México. Allí colabora con el Colegio de México y en la UNAM. Obra publicada: en poesía, Versos de las horas (1906), La vista del sol (1907), La sombra del sueño (1910), Imágenes (1910), Algunos versos (1924) o Epigramas americanos (1928). En prosa: Sala de retratos (1920), Conversaciones literarias (1921), Los dioses en el Prado (1931). Recopilaciones de su obra: Conversaciones literarias. 2ª serie (1964-1965), Estudios de poesía española contemporánea (1965), Artículos de crítica teatral 1914-1936, 4 vol. (1968) o Desde el exilio: artículos y reseñas 1939-1944 (2010). De los críticos de ese período, fue el que más atención y comprensión manifestó por los poetas insulares del primer cuarto del novecientos; y quien más ayudó a que estuvieran presentes en el panorama poético español. Ya en 1908 dedica unas páginas a la persona y la obra de Tomás Morales*. En 1915, publica una reseña a El lino de los sueños, de Alonso Quesada*, aparecida en La Lectura y en El Imparcial. En 1918 redacta el prólogo para El canto diverso, de Claudio de la Torre*. En El Sol, aparece una reseña a Las Monedas de Cobre, de Saulo Torón* (1920); y en 1931 redacta un página-prologo a Canciones de la orilla, del mismo Torón, en la cual refiere su escala nocturna y fugaz en Las Palmas, donde no pudo encontrar al poeta, pero sí, con unos amigos, fue hasta el bronce de Tomás Morales, en emocionado recuerdo. En 1920 reseña, también, Poemas de la gloria, del amor y del mar, de Morales; de quien, en 1922 prologa la edición de Las Rosas de Hércules e interviene en el homenaje que organiza el Ateneo de Madrid, en memoria de Morales. El texto de esa intervención se publicaría, ese mismo año, en la revista La Pluma. El prólogo a Las Rosas de Hércules se incluye en Estudios de poesía española contemporánea (1965). Y en Conversaciones literarias. 2ª Serie 1920-1924 (1964-1965), las tres entregas de sus escritos sobre los poetas insulares, publicados en 1924 bajo el título “Voces de la Atlántida”*.

 

 

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