Revista nº 819
ISSN 1885-6039

“Lo indígena” en el Corpus Christi lagunero. (II)

Lunes, 23 de Junio de 2014
Martín Pérez
Publicado en el número 528

La variada incorporación de elementos de innovación da cabida a lo indígena dentro del Corpus Christi lagunero. En este sentido, la fiesta toma de la antigua herencia aborigen una imagen musical única propiciada, en parte, por la internalización del Taxaraste.

 

 

Lauda sionSalvatorem.

Laudaducem de pastoremethimniscanticis

Sequ.Fest. Cor. Chr. v. I.

 

Con independencia de que en otro momento presentemos la totalidad del documento, es objeto de estas líneas una parte del mismo.

 

La festividad del S.S. Corpus Xpristi que instituyó el Señor Urbano IV en el año 1261, movido por la devoción con que se celebraba en la Iglesia de Sta. Juliana de Lieja, mandó a que en toda la Iglesia se solemnizase con el mayor júbilo y ostentación (4). En 1311, gobernando la Santa Iglesia el Señor Clemente V, se confirmó en el Concilio General de Vienne.

 

En la villa de San Christóval de la isla de Tenerife la solemnidad del Stmum. Corpus se proclamó el 29 de mayo de 1494 (15). Aunque bien es cierto, se da fe pública el 23 de abril de 1507 según queda recogido en la ordenanza del Cabildo de Tenerife en la que se dicta que el día de Corpus Christi salgan hendoprocisyón todos los oficiales que sean de toda esta dicha isla. Se consigna en estas páginas de nuestra historia insular, que la fiesta del Corpus que se celebre en La Laguna se practique según que en Sevilla se acostumbra haser y que todos los oficios contribuyan para la fiesta.

 

Por medio de los Títulos (…) de 1630 reglados por el Sr. Núñez de la Peña (1641-1721) notamos que el día de Corpus Christi se haga procesión muy sumptuosa con los instrumentos, fuegos, carretones, i danças antes acrecentando que disminuiendo (…). A este respecto el Corpus de S. Christóval emparenta con la procesión general que en Sevilla se estilaba durante el primer tercio del siglo XVI, en la que el número de carros, danzas y otros elementos que animaban la celebración fue creciendo (20).

 

Los tributos que honran al Servicio de Dios se celebran en Castilla desde fechas muy tempranas aunque pronto se extienden por Andalucía (2) (21). Sin obviar esta última referencia, por ser precursores de los celebrados en el municipio de Tenerife, el contenido que encontramos en el mil quinientos no sólo caracterizará a la fiesta del Corpus hasta el siglo XVIII (12), sino que será uniforme con el resto de elementos festivos del Reino de Castilla (10) (12).

 

El refuerzo del carácter pedagógico y catequético propio de la iglesia postridentina dio cabida a temas profanos, mitológicos o jocosos que aparecieron intercalados con la temática principal (4). Este enriquecimiento del aparato externo de la Iglesia logró razonable repercusión. Desde esta época adquirió tal importancia el Corpus en La Laguna, por la pompa y extraordinario boato con que se verificaba, que atrajo la curiosidad y admiración del pueblo.

 

En un breve análisis de los principales aspectos de raigambre folklórico-popular citaremos algunos ejemplos de esta naturaleza. Elementos de carácter popular se fundieron con los estrictamente litúrgicos configurándose una fiesta mestiza de la que resultó difícil deslindar lo sagrado de lo profano. En relación con lo anterior apreciamos un equilibrio de iconografía cívico-religiosa con otras festividades del Levante y el Sur peninsular (1) (10).

 

En S. Christóval se amalgamaron estas inventivas o evoluciones con un sólido basamento litúrgico. Estas incursiones también practicadas en la Península quedaron a merced de autores locales que cultivaron el motivo campesino y pastoril del agrado colectivo (3) (13) (20). Entendemos que la presencia de esta temática se relaciona con la introducción de danzantes de minorías sociales como inmigrantes extranjeros, negros o gitanos que participaban no sólo en la carrera del Corpus sino en las múltiples representaciones durante los preparativos de la festividad (19). Esta variada incorporación de elementos de innovación da cabida a lo indígena dentro del Corpus Christi lagunero.

 

En este sentido, la fiesta toma de la antigua herencia aborigen una imagen musical única propiciada, en parte, por la internalización del Taxaraste. En este popular baile indígena situamos el pito de la danza que se acompasa en dos tonos acompañado del tambor de aire guerrero (6) (18). Para reforzar su singular protagonismo se recurre a la exploración de elementos primitivos caracterizados por un lenguaje sencillo -de antecedente guanchesco- con una deliberada intención narrativa.

 

En lo que respecta al contenido profano de la Solemne Procesión del Smo. Sacramento lagunero cabe pensar que el binomio danza-música, en el que observamos cierto paralelismo, se desarrollara desde el principio manteniendo distancias entre el acompañamiento musical y las formas de baile, tal y como sucediera en las principales poblaciones castellanas (11) (8).

 

Esta manera de bailar “a la lagunera” equilibra las formas populares y cortesanas; en la primera por la restricción instrumental y en la segunda por el carácter mesurado (19). Estéticamente las danzas del Corpus se aproximan a las formas ceremoniales, aunque aquéllas son desde el plano organológico más sencillas por estar constituidas por el dúo de pita y tamboril. De esto parece deducirse que la danza tomó evoluciones agudas y desacompasadas aunque mesuradas con elementos coreográficos de las graves danzas de Corte (5) (21).

 

Con estos precedentes, y en consecuencia con lo expuesto, toma partida la destacada figura del tamburulero o tamborilero. Ejecutantes anónimos que dotaron a la festividad de un fuerte carácter popular. Sostenemos que esta independencia del tamburulero explicaría su presencia en otras muchas celebraciones de las Islas.

 

Deducimos que el conjunto de estas danzas se preserva exactamente igual o con cambios internos transformándose a sí mismo y formando, al mismo tiempo, parte de una nueva expresión cultural. La comprensión de modalidades coreográficas heterogéneas y la independencia del tamburulero explican un desarrollo no simultáneo de la danza y la música. La innovación que tuvo que asumir el Corpus lagunero es quizás el ambiente en que se desarrolla por primera vez el motivo de lo “indígena” como elemento nacional (7).

 

 

Bibliografía

1. ARCHIVO MUNICIPAL DE SEVILLA. Actas Capit. 1498-9, fol. 129 v. Sábado 1 de junio de 1499.
2. ARCHIVO HISTÓRICO PROVINCIAL DE JAÉN. Escribano Juan Ramos. Legajo 1706. fol. 94,97; Año 1666. fol. 34; 1668. fol. 67; 1669. fol. 59.
3. DARIAS Y PADRÓN, DV.: “La tradicional festividad del Corpus”. La Prensa 17-VI-1930.
4. De Hist. Eccle. an. 1264.
5. DELEITO PIÑUELA, J.: También se divierte el pueblo, Madrid, Alianza, 1988, págs. 68-69.
6. FERNÁNDEZ MONTES: Gaceta de Tenerife, 13-XI-1936.
7. GARRIDO ARANDA, A.: El mundo festivo en España y América, Córdoba: Univ. Córdoba, 2005 Capítulo V,  pág. 144.
8. GONZÁLEZ CASARRUBIOS, C.: “Ornamentos, Danzas y Escenificaciones en el Corpus en Castilla La Mancha”, en El Corpus: Rito…, Toledo: págs. 106-110.
9. GUERRA Y PEÑA, L A.: Memorias. Tenerife en la segunda mitad del siglo XVIII. Estudio crítico y notas de Enrique Romeu Palazuelos. Las Palmas: 2002, pág. 367.
10. MARCOS ARÉVALO, J.: “Aproximación al calendario festivo extremeño: materiales para una guía de ferias y fiestas populares”, Rev. Saber Popular, Fregenal de la Sierra, Federación Extremeña de Grupos Folklóricos, nº 1, 1987.
11. MARISCAL DE GANTE, J.: Los autos sacramentales, Madrid, 1911.
12. MATLUCK BROOKS, L.: The dances of Corpus Christi of Seville in Spain’s Golden Age, 1988.
13. MORALES FOLGUERA, JM.: Cultura simbólica y arte efímero en Nueva España, Granada, 1991, págs. 175-178.
14. MUÑOZ SANTOS, ME.: La fiesta del Corpus Christi del año 1658 en Alcalá de Henares, ”Religiosidad y ceremonias en torno a la eucaristía", Actas del simposium 1/4-IX-2003 /, Sevilla: 2003, Vol. 2.
15. OSSUNA Y VAN-DE-HEEDE: El regionalismo en las islas Canarias,1904-1916, pág. 30.
16. PARRILLA HERMIDA, M.: “El Corpus en Ribadavia: normas para la formación de la procesión del Corpus Christi en Ribadavia en el siglo XVI”. Boletín da Real Academia Galega, 1958, págs. 114-121.
17. PÉREZ SÁNCHEZ, J.: Cuaderno de diversos apuntes curiosos. Manuscrito. A.R.S.E.A.P.T
18. RIAL, J.: Diario de Tenerife, 2-XII-1902.
19. SÁNCHEZ HERRERO, J.: La Iglesia andaluza en la Baja Edad Media, siglos XIV y XV en Andalucía Medieval, Córdoba: 1982, pág. 326.
20. SANZ, MJ.:La Procesión del Corpus en Sevilla. Influencias sociales y políticas en la evolución del cortejo, Sevilla: 2007, Ars Longa, Núm. 6.
21. VALIENTE TIMÓN, S.: La fiesta de Corpus Christi en el Reino de Castilla durante la Edad Moderna, Toledo: 2011, Ab Initio, Núm. 3, págs. 45-57.

 

 

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