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Jueves, 26 de Junio de 2008
José Guillermo Rodríguez Escudero
Publicado en el número 215
En toda la Isla se conoce a este importante inmueble solariego del casco urbano de Puntallana como “Casa Luján”. Este apelativo le fue puesto por don Jaime Pérez García -decano de los Cronistas Oficiales de Canarias y actual Cronista de la ciudad de Santa Cruz de La Palma- tras haber realizado una profunda investigación sobre la célebre familia de ese apellido.
Desde el muro bajo que rodea el precioso templo parroquial de San Juan Bautista, la casona se puede apreciar al otro lado del barranco –hacia el norte- en todo su esplendor.
Garrido Abolafia, en su estudio sobre Puntallana, nos informa de que la casona se erigió “en tierras que pertenecieron a los antepasados del Doctor don Isidoro José Ferrera Arteaga de La Guerra, presbítero de la Parroquia de El Salvador, donde ejerció desde 1739 hasta 1774”. Enfermo de muerte, redactó testamento en agosto de 1776 ante el escribano Bernardo José Romero. Ante este notario declaró poseer “una hacienda en el lugar de Puntallana, con su casa de tea y teja que está en el pueblo con sus latadas de viña, compuesta de tierras de pan sembrar y árboles que heredó de sus antecesores…” Falleció una semana después y fueron sus albaceas los encargados de poner la hacienda “en remate por pregones ante el señor juez eclesiástico…” Se adjudicó a don Francisco de Paula Luján y Carta “soldado distinguido” quien la dejó a su muerte en herencia a su hijo de mismo nombre. Aquí aparece por primera vez el célebre apellido que da nombre a la mansión. Su sucesor fue don Manuel Luján y Lecuona, esposo de doña Juana Abreu. Al fallecimiento de aquél, la finca se dividió en tres partes para sus vástagos.
Esta importante casona es, tras el templo de San Juan Bautista, el edificio histórico más emblemático del municipio y punto obligado de visita de cualquier turista. Tan sólo admirar la arquitectura tradicional canaria de este magnífico edificio, ya es más que interesante y bien merece la visita. Así mismo, cuenta en su interior con un conjunto de muebles y objetos históricos que van desde el siglo XIX hasta principios del XX.
e la localidad, don Juan Guerra Guerra, este último año ha sido una época de trabajo continuado de cantería, albañilería, carpintería y rehabilitación, donde se ha llevado a cabo una minuciosa labor de restauración de todo el mobiliario de época que alberga esta casona de arquitectura colonial.
Contiguo a este conjunto existe una tercera edificación, de arquitectura más modesta, dividida en dos habitaciones, que será habilitada como zona de degustación y venta de productos agroalimentarios de la artesanía local (vinos, quesos, mojos, mieles, repostería, etc.) #04 buen articulo o lo que sea. Descrive lo que muchosdesde la distancia recordamos y en lo que fuimos educados y que la inexorable velocidad del tiempo moderno, nos arrebatara para siempre. Ahora lo que faltaria es que algun artesano nos la inmortalice para educar a nuestrs hijs: en forma de jugete, puzle armable, maqueta de carton o de productos palmeros(tea ,tosca,teja del pais,....). Animo y a seguir en esta tarea de difusion.
#03 Un orgullo y un privilegio volver a tenerla abierta y restaurada. Esta casa fue en su día el Ayuntamiento, donde tantos y tantos puntallaneros arreglaban papeles o inscribían a sus hijos en el registro, es historia viva de un municipio que jamás debe perder su identidad. Gracias
#02 Adelante infatigable Jóse. Sique rescatando y actualizando para todos el precioso patrimonio que tiene nuestra Isla de La Palma. Otra joya arquitectónica más rescatada
para el deleite de todos los palmeros y de cuantos nos visitan. El otro día escuché una opinión de dos políticos, de diferentes partidos, que estaban en contra de la creación de talleres escuelas para paliar el enorme paro que existe en nuestra Isla. Decían que esas inversiones son pan para hoy y hambre para mañana. Estoy totalmente en contra de esta opinión en primer lugar porque dos años de trabajo son todo lo contrario que dos años de paro y en segundo lugar que si se forma un buen equipo de restauradores su labor no sería de dos años, sino de muchísimos más pues hay tantas cosas en esta Ciudad y en toda la isla, que rehabilitar, que rescatar, que no darían abasto. Así pues, abogo por los Talleres Escuelas para rehabilitar edificios públicos e incluso privados
#01 Me ha gustado leer el articulo y ver todas estas bonitas fotos. muchas gracias por acordarse de nosotros. tengo gratos recuerdos de esta casa y de la ladera donde me crié de pqueña. gracias