Siempre me dio la impresión de que José Antonio Luján Henríquez (Pepe Luján) deseaba que las nuevas generaciones lucharan por la memoria y el legado de nuestra historia. Recuerdo que, en sus últimas llamadas telefónicas, me invitaba a acompañarle a encuentros y reuniones; quería que conociera de primera mano lo que estaba ocurriendo en Artenara. Muchas veces me repetía que había que seguir adelante con nuestra propuesta de rutas culturales, la misma que presentamos junto a Fina Suárez García en la Fiesta de La Cuevita, el 18 de agosto de 2023.
Una de aquellas rutas estaba dedicada a la mujer rural, como forma de reconocer su papel fundamental en la construcción de la historia y del territorio, tantas veces olvidado pese a haber sido esencial para la vida de nuestros pueblos. En uno de los últimos encuentros con él, me comentó la masculinización del callejero de Artenara y señaló que no existían espacios públicos ni calles con nombres de mujeres. Para este artículo he tenido muy presentes sus propuestas de que el Ayuntamiento —la Casa Consistorial— llevara el nombre de Juana García Rodríguez y de que el Consultorio Médico pasara a denominarse Carlota de la Quintana y López de Arróyave. También he prestado especial atención al correo electrónico que me envió, junto con el archivo adjunto que contenía la información del proyecto de rutas culturales de Tejeda y Artenara, documentación que ha servido de apoyo para la elaboración de este texto.Tenemos dos ejemplos extraordinarios de mujeres pioneras que, desde un pequeño municipio de cumbre, lograron romper las barreras sociales y culturales impuestas por su tiempo. Son Juana García Rodríguez y Carlota de la Quintana y López de Arróyave.
Juana García Rodríguez abrió camino en la vida política local durante la Segunda República, y se convirtió en la primera alcaldesa de Gran Canaria y la quinta de Canarias. Su labor al frente del Ayuntamiento de Artenara estuvo marcada por un firme compromiso con la educación, las infraestructuras y el progreso del municipio a través del turismo. Junto a ella, figuras como Sofía Díaz Reyes simbolizan la incorporación de las mujeres rurales a espacios públicos tradicionalmente reservados a los hombres. La doctora Carlota de la Quintana López de Arróyave, por su parte, logró abrirse camino en un ámbito tan masculinizado como la medicina. Su brillante formación internacional, su defensa de la sanidad pública y, sobre todo, su profundo compromiso humano con las personas más humildes la convirtieron en una figura admirada y recordada como la Doctora de los pobres.
El contexto histórico de doña Juana se remonta a las elecciones municipales celebradas el 23 de abril de 1933, en las que participaron dos formaciones políticas de tendencia conservadora: el Partido Agrario, liderado en la isla por José Mesa y López, y el Partido Republicano Radical, de centro-derecha, encabezado por Rafael Guerra del Río. El 10 de mayo de 1933 tuvo lugar la sesión constitutiva del nuevo Ayuntamiento. La corporación quedó integrada por cinco concejales del sector de centro-derecha:
-Alcalde: Matías Perera Perera.
-Tenientes de alcalde: Juana García Rodríguez, Juan Cárdenes Rodríguez, Juan Cabrera Luján y Abraham Romero González.
En la oposición se situaron los cuatro representantes de la derecha agraria: León Díaz Sánchez, Sofía Díaz Reyes, Antonio Rodríguez Vega y Juan Melián Medina. Resulta especialmente significativo que dos mujeres formaran parte de la corporación municipal, circunstancia novedosa en el conjunto de los ayuntamientos insulares de la época... El 14 de mayo se constituyeron las distintas comisiones municipales: Hacienda, Caminos, Fuentes y Abrevaderos, Festejos y Ornato, y Arbolado y Vedados.
El 17 de abril de 1934, el alcalde Matías Perera, quien ejercía además como guarda forestal, solicitó su baja en el Ayuntamiento al ser trasladado a Pajonales. Desde ese momento, la corporación pasó a ser presidida por la primera teniente de alcalde, Juana García Rodríguez, quien aparece citada oficialmente como alcaldesa a partir de septiembre de ese mismo año. Estos partidos carecían de una estructura política consolidada a nivel local, por lo que su actividad respondía principalmente a contextos electorales concretos. En este sentido, la confección de las candidaturas recaía, en gran medida, en el secretario municipal.
La escasez de recursos económicos condicionaba cualquier iniciativa de gestión y limitaba la actividad del Ayuntamiento al cumplimiento de funciones meramente administrativas. Del mismo modo, la reiterada ausencia de los concejales en numerosas sesiones plenarias reflejaba la débil y apática vida de la corporación municipal.

Juana García Rodríguez (1892-1965)
Fue alcaldesa de Artenara entre 1934 y 1936, convirtiéndose en la primera alcaldesa de Gran Canaria y la quinta de Canarias, como se dijo. Estaba casada con el guarda forestal José Romero González, aunque el matrimonio no tuvo descendencia. Se caracterizaba por ser una mujer sociable y cercana, de carácter matriarcal, inteligente y profundamente religiosa.
Doña Juana García fue entrevistada por Segismundo Díaz Bertrana en una conversación publicada en el periódico Hoy, de Las Palmas de Gran Canaria, el 14 de abril de 1936. Díaz Bertrana, nacido en Artenara en 1918, contaba entonces con dieciocho años. En dicha entrevista se recogen las reflexiones de doña Juana sobre la manera en que llegó a ocupar la alcaldía, las actuaciones desarrolladas en el municipio y su empeño por impulsar la construcción de la carretera, cuyos trabajos habían permanecido paralizados durante un tiempo. Asimismo, destacó su interés por difundir los paisajes de Artenara en el ámbito turístico, entendido ya entonces como una vía para dar a conocer el municipio a los visitantes.
En la entrevista se le preguntó lo siguiente:
—¿Piensa usted presentarse a concejal en las próximas elecciones?
—De ninguna manera. Creo que he cumplido con mi deber al desempeñar el puesto que democráticamente obtuve. Y ahora que caduca mi mandato, mi nombre no figurará en ninguna de las candidaturas que concurren a los próximos comicios.
—¿De su labor desarrollada en el Ayuntamiento me puede decir algo?
En el tiempo que he estado al frente de este ayuntamiento se han ejecutado importantes transformaciones en las escuelas de primera enseñanza. Unas que se encontraban sin el material apropiado, fueron inmediatamente equipadas. Otras, cuyos locales carecían por completo de las condiciones necesarias para instalar una escuela, fueron acondicionadas. En fin, que, en la actualidad, el municipio puede contar con un número considerable de centros educativos en los espíritus infantiles, hijos del pueblo y futuros ciudadanos. En el orden económico, se encuentra el Ayuntamiento relativamente bien. Posee un número considerable de pesetas en valores que poco a poco van recaudándose, y creo que no será necesario que este pueblo que ha sabido siempre responder a las llamadas del municipio haga falta en estos momentos un agente ejecutivo para cobrar estos valores, puesto que ello, en las circunstancias actuales, ello causaría grandes perjuicios. Respecto a todo lo demás realizado en la vida municipal, ahí están las obras…
Segismundo Díaz Bertrana, para seguir con las siguientes preguntas, describe que es el pueblo más alto de la isla de Gran Canaria; posee paisajes hermosísimos y cuenta con el pinar más poblado y rico en panoramas de la isla. Sin embargo, en la actualidad se encuentra sin comunicación con la capital.
—¿Cree usted que pronto tendrá comunicación este pintoresco pueblo con Las Palmas de Gran Canaria?
—En abril del pasado año se inauguraron los trabajos y, hasta la fecha, no se han terminado. Claro que la mitad del tiempo transcurrido no han estado trabajando. Pero, en fin, después de concluido el penúltimo trozo de nuestra carretera, cuya trayectoria es Las Palmas, Teror, Valleseco y Artenara, y avanzando unos cuantos kilómetros del último más, junto con el aumento del número de obreros que prevé emplear don Diego Arencibia, contratista de la obra, no perdemos la esperanza de ver la carretera terminada en verano, al menos en lo que respecta al desmonte.
—¿No hay otra carretera que salga de este pueblo?
—Sí, ya están terminados todos los trabajos tanto de campo como de Ministerio del trozo que nos une con el vecino pueblo de Tejeda. Solo falta sacarlo a subasta.
—¿Cree usted que, una vez terminada la carretera, la vida de este pueblo cambiará radicalmente?
—Eso es categórico. Principalmente en el aspecto turístico, este pueblo ha de ser muy visitado. Como poseemos el pinar de Tamadaba, el más poblado y rico en paisajes de Canarias, más los hermosos paisajes que la naturaleza nos ha prodigado, todo ello ha de constituir, para los amantes de la belleza, un atractivo magnético donde cumplir sus aspiraciones.

El entrevistador se despide de Juana García Rodríguez, la mujer que, durante un breve periodo de tiempo, supo regir acertadamente los destinos de un pueblo y encauzar la vida municipal de Artenara por los derroteros de la prosperidad y el bienestar. El documento de la entrevista termina con este refrán: Si en vez de mandar los hombres mandaran las mujeres, serían una balsa de aceite los pueblos y las naciones.
Resulta relevante el caso de Juana García Rodríguez, quien llegó a ostentar el cargo de alcaldesa rompiendo con los esquemas tradicionales de género vigentes en la época (Luján, 2006). No se debe olvidar que también otra mujer formó parte del consultorio municipal, Sofía Díaz Reyes (tuvo una hija, Clorinda Díaz, con José Díaz Almeida, y tras el fallecimiento de ella se casó con su hermana Rosario, con quien tuvo diez hijos). Este hecho no puede interpretarse como una simple anécdota, sino como una manifestación de cambio y modernidad, especialmente si se tiene en cuenta que se produce en un ámbito rural y en un contexto en el que los hombres habían monopolizado históricamente los cargos públicos. Trasciende que ambas pertenecieran a formaciones de carácter conservador, lo que añade complejidad al análisis del proceso de incorporación femenina a la política local. Se aprecia un incipiente interés por integrar el municipio en el circuito turístico insular, entendiendo las mejoras en las infraestructuras viarias como un medio para dar a conocer las singularidades paisajísticas del territorio y favorecer su desarrollo económico.
