Buenas tardes a todas y a todos. Gracias por acompañarnos en esta celebración, que es la presentación de Paseo de los Flamboyanes de Echedey Medina Déniz, y de Poelíticamente de José Miguel Perera.
Mi misión es contarles brevemente cómo estos poetas canarios llegaron hasta aquí, y eso es contarles sobre un tejido relacional de hilos muy delicados y firmes en los que reluce la generosidad de la escritora Cecilia Rubio por invitarnos a la Cátedra Gonzalo Rojas que está bajo su cuidado en la Universidad de Concepción. Y el tesoro que es la amistad en común con Maite Figueroa Aracena, quien intercedió para que este encuentro fuera posible.

Yo, a Echedey Medina, al que llamo el Pájaro Azul, lo conocí en 2018 como estudiante de intercambio en literatura entre la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y la Universidad de Santiago de Chile (USACH), donde imparto clases de lingüística. Pero esta relación entre profesora y estudiante se tornó en una relación de amiga y amigo el año antepasado, en 2024. Nuestras conversaciones desde entonces han transcurrido de manera virtual. En este viaje de Echedey a Chile, el tercero para él, nos hemos encontrado presencialmente por segunda vez.
Lo más importante han sido estas con-versadas, pues entre verso y verso les hemos abierto paso a las risas, las lágrimas, las confesiones, los cantos, las creaciones. Nos ha unido profunda y encarnadamente la experiencia del duelo, nos ha unido Amor. Porque solo se duele a quien se ama de verdad. El duelo de Echedey por su abuelo Pepe, el mío por mi hermano Fernando. Esta relación dual es una relación de a cuatro, con dos en el mundo de lo invisible, a donde han partido recientemente. Y siendo tan distintas las vivencias, hemos coincidido con Echedey en similares fluctuaciones del alma. Así fue como empezó todo con el Pájaro Azul.
Tan alada esta relación que él cantaba por el teléfono con su voz de canario y yo le hablaba de los poemas de Fernando dedicados a los pájaros y a las aves; mientras él me decía que, en el barrio de Carretería, algunos a su abuelo lo llamaban Zarapico, que aquí decimos Zarapito, ave marina apreciada por mi hermano, que se avista en las costas del Desierto de Atacama, que es la tierra donde crecimos. Y así las palabras aladas mediaban para seguir respirando cuando en la garganta el nudo no nos soltaba. Entonces surgía el silencio, largos silencios fértiles que solo dejaban entrar el sonido selvático que aún persiste en la Casa Vieja allá o el canto del zorzal de mi jardín acá.

Entre vuelos, versos y duelos, en 2024, Echedey escribió una preciosa reseña para un poemario de Fernando, La querella de mí mismo; y yo, en 2025, escribí una para el poemario Nervio Séptimo de Echedey, en cuyas páginas su abuelo Pepe se hace carne como el juglar que fue. Mi reseña es publicada en la revista digital BienMeSabe.org que José Miguel Perera coordina hace veintidós años y que reúne todo lo que es importante saber de la literatura y la cultura canarias. José Miguel llegó para mí de esta manera y por el cariño y la admiración que Echedey siente por él, por el maestro Perera. Cariño y admiración que también leí en las palabras de José Miguel, dedicadas a Nervio Séptimo en la misma revista. Hace un par de semanas lo he conocido en presencia. Ha llegado con su acento canario y me ha traído algunos libros de regalo bajo el brazo, en especial de escritoras canarias, y su propio libro que resguarda cinco poemarios en su interior y que maravilla por la musicalidad de su poesía. Me ha conmovido especialmente la deshecha dedicada a Sephora.
La sangre que corre por las venas volcánicas de las Islas Canarias es tan ajena a España como cercana es a la calima que viene de África, llenando los ojos con la arena del Sahara. Los caminos de una Isla que se llama Gran Canaria, como canta Olga Cerpa y el grupo Mestisay, yo los recorro desde el Sur con los ojos llenos de la tierra de Atacama, siguiendo las huellas que deja el trino de Echedey y ahora también el de José Miguel, para no perderme. Gracias.

Andrea Franulic Depix es profesora de la Universidad de Santiago de Chile y disfruta escribir desde niña.
