Mediante el Proyecto de UniRural, financiado por el Gobierno de Canarias, Canarias 2030, Fundación Universitaria de Las Palmas y La Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, se han elaborado dos rutas sacro-religiosas. Este proyecto pone en valor la tradición religiosa, historia y cultural de Artenara, integrando su riqueza patrimonial en una iniciativa para hacer frente al problema de despoblación.
La actual iglesia de Acusa está bajo la advocación de la Virgen de La Candelaria. Es un pequeño templo de tres naves, en cuyo frontis luce una sencilla espadaña. El barrio de La Candelaria fue fundado en 1965. Próximo a este lugar, en Ventanieves, había una ermita construida en el siglo XVII, hoy en ruinas, donde había un Cristo: el Cristo de Acusa.
Se ha encontrado en este paraje valores del pasado histórico que dan una identidad social al municipio más alto de la isla de Gran Canaria. Una antigua ermita en ruinas sumergidas dentro de la Presa de Candelaria, el Cristo de Acusa, las puertas y la cruz de la antigua ermita en ruina, San Juanito y la Virgen de Candelaria. San Juanito es la imagen de San Juan Bautista de niño; tiene como presunta autoría a José Lujan Pérez, aunque no consta documentación en los archivos.



El Cristo de Acusa es una representación del Cristo crucificado, cuyas dimensiones son 0,90 m x 0,82 m. Tiene rasgos primigenios, con características bizantinas. Preside el altar de la iglesia de La Candelaria.
San Juan de Acusa (San Juanito) es una imagen de bulto exenta. Hecha en madera, de autor anónimo; de 0,75 m de altura elevada en una peana de 0,10 m x 0,40 m. Es una imagen de gran devoción entre los habitantes de Acusa. Durante su restauración el principal problema fue una repolicromía de gran espesor. Al eliminarla salieron daños y patologías ocultas, como ataques de xilófagos y grietas estructurales.
La Virgen de Candelaria es una imagen de vestir con cabeza, busto y brazos. Lleva un niño Jesús en el brazo izquierdo. La cara de la Virgen tiene expresión oblonga y agradecida. Lleva rostrillo y corona de metal. En la restauración, la escultura presentaba grietas estructurales y fracturas en los dedos.



Las puertas y las campañas son muy importante por su valor histórico. Las puertas fueron custodiadas y preservadas por parte de la familia Gil Falcón. Gracias a ellos ha sido posible conservar estas valiosas reliquias hasta la actualidad.
Este patrimonio religioso forma parte de un legado insustituible, cuya protección, catalogación y conservación no pueden seguir esperando para garantizar su transmisión a las generaciones futuras.La pérdida de las tradiciones y la falta de entendimiento del valor cultural y social de los recursos patrimoniales, por el fenómeno de despoblación, está poniendo en grave peligro la conservación del patrimonio rural. Por otra parte, la ausencia de párroco, el envejecimiento de la población local y la escasez de personas para proteger y cuidar estos bienes, amenazan la preservación de su valor histórico, religioso y rural, así como la identidad cultural de la comunidad.
Bibliografía
José Antonio Luján Henríquez (2018): Acusa (Artenara): historia y tradición.
Eva Luna Acosta y Eugenio Reyes Naranjo (2025): Itinerario sacro y religioso en Artenara.
