Revista n.º 1125 / ISSN 1885-6039

La verdadera historia de la Casa Winter de Cofete (y II)

Domingo, 5 de octubre de 2025
Gustavo Winter Althaus
Publicado en el n.º 1116

Segunda parte del texto de presentación del libro Casa Winter Cofete. Un alemán, un lugar, una casa..., donde Winter Althaus afirma: Lo que inicialmente fue un sueño se ha convertido en una pesadilla para la familia.

La Casa Winter Cofete en 1958

(Viene de aquí)

En la primera sección reconstruyo el recorrido vital de Gustav Winter desde su nacimiento en una pequeña aldea de la Selva Negra alemana hasta su establecimiento definitivo en Jandía en 1948. Tuvo una vida intensa, dos matrimonios, de los que resultaron seis nacimientos en cada uno de ellos. Residió en más de veinticinco localidades de hasta seis países diferentes -Alemania, Inglaterra, Argentina, España, Suiza, Francia-, y padeció y sobrevivió a dos guerras mundiales y la guerra civil española.

Contrariamente a la idea ampliamente extendida, no llegó a Canarias a finales de los años treinta con el encargo por parte de las autoridades alemanas de contribuir en sus planes expansionistas, crear una base naval y construir una casa para el descanso de tripulaciones, oficiales nazis o del propio Hitler, como se ha dicho. Llegó por primera vez a España en 1915 en plena 1.ª Guerra Mundial, tras una peripecia propia de los mejores guiones de cine de aventuras. Desde entonces, y hasta su fallecimiento en 1971, vivió la mayor parte de ese período en este país.

El relato biográfico trata de dar respuesta a varias cuestiones principales: ¿cómo y cuando llegó a Canarias? ¿Por qué se interesó en Jandía y construyó esa casona en Cofete? Muchos saben que fue director-gerente de la compañía CICER desde su fundación en 1926, y que dirigió su construcción y su primer año de funcionamiento. ¿Sabían que ya entonces, en 1928, había concebido un proyecto industrial a desarrollar en la península de Jandía? Hay entrevistas y crónicas de prensa de la época (1928) que lo recogen.

Pretendía desarrollar una industria pesquera: hacer un pequeño muelle en la bahía de Morro Jable, adquirir barcos de pesca para los caladeros del banco canario-sahariano, elaborar conservas de atún y de sardinas, también producir harinas de pescado, una fábrica de hielo, una pequeña central eléctrica, unas salinas, así como desarrollar la agricultura y alumbrar aguas. Como representante de la CICER negoció con el propietario de la península de Jandía, el Conde de Santa Coloma la adquisición de la misma. Finalmente el proyecto no se llevó a cabo. Vendió sus acciones y residió varios años en Suiza, pero siempre continuó con el proyecto a desarrollar en Jandía en su cabeza y se empeñó en llevarlo a cabo. En agosto de 1934 regresó a Canarias, visitó Jandía, supo que el contrato del entonces arrendatario finalizaba en 1937: a partir de este momento se preparó para lograr el arrendamiento de la finca y el capital para desarrollarlo, pues no podía hacerlo solo.

Adquisición de la propiedad en Cofete. En una serie de capítulos (del 7 al 13) expongo el largo proceso para lograr, primero, el arrendamiento de Jandía y, posteriormente, adquirir la propiedad, así como la constitución de una sociedad en Alemania para lograr socios capitalistas y desarrollar aquella industria pesquera -descartó buscarlos en España, inmersa en la guerra civil-, la posterior incautación por el estado alemán y la pérdida de las adquisicones, etc.; y todo lo ocurrido en Jandía y en Canarias durante los años de la 2.ª Guerra Mundial.

En 1945, en Madrid, conoció a una joven alemana que había abandonado su país huyendo de los bombardeos, y comenzó la segunda parte de su vida. En 1948 se trasladaron a Fuerteventura. Más de una vez he escuchado a alguien decir: “Vamos a ver, ¿qué se le perdió a un ingeniero alemán allá en Cofete?”; afirmando a continuación que no podría ser otra cosa que desarrollar una base de apoyo a los submarinos alemanes y una casa para descanso de los nazis. Así que en la siguiente sección -UN LUGAR- expongo la historia y características de Cofete, para entender por qué eligió ese enclave para construir la tristemente famosa Casa Winter.

¿Sabían que en Cofete tuvo lugar el primer asentamiento poblacional de Jandía? Hay constancia de que en la década entre 1810 y 1820 se asentaron aproximadamente 25 familias. En cambio, Morro Jable no se fundó hasta casi un siglo después, en 1899. ¿Por qué se establecieron aquellos primeros colonos? Es la zona más húmeda, con el terreno más fértil y tiene 14 manantiales de agua natural, que permiten el consumo humano y animal sin necesidad de hacer mayores esfuerzos para su extracción -las nubes empujadas por los alisios se estancan a los 400 m de altitud, descargando la humedad en la vegetación de la parte alta de las montañas, que se filtra y recarga los acuíferos-. Desde mediados de los cincuenta ha dejado prácticamente de llover, salvo ocasiones puntuales.

Vega de Cofete. Mina del Huerto de la Palma

En esta imagen aérea, además de mostrarnos la aridez actual, nos permite apreciar algo que pasa inadvertido a ras del suelo: la amplia superficie que rodea a la casa y que se extiende hasta la playa destinada a la agricultura. La casa no está ubicada en ese lugar porque en el subsuelo exista un tubo volcánico o un túnel subterráneo -que necesitaría prolongarse, además de los 1,7 km de distancia al mar, al menos otros 4 km bajo el lecho submarino para alcanzar un punto en el océano con una profundidad mínima para poder maniobrar los submarinos-: la casa está ahí, presidiendo la Vega de Cofete, porque está próxima a la principal fuente de agua natural -la mina de Cofete situada al pie del pico de La Palma-, y de la que parten dos atarjeas: una que conduce el agua hasta la casa -en amarillo- y otra que la lleva al gran estanque de Agua Camellos -en azul-, que reparte a los cultivos de la zona.

La casa. La siguiente sección está dedicada a LA CASA. Uno de los capítulos muestra la cronología y protagonistas de su construcción. Mi padre residió en Madrid entre 1945 y 1948. Hombre inquieto, decidió iniciar la construcción de la casa y se conserva una abundante correspondencia entre los tres interlocutores:

-De una parte, el encargado en Jandía escribía al administrador en Gran Canaria solicitándole los materiales necesarios para la construcción, que este último adquiría y se enviaba a Fuerteventura.

-De otra parte, se trasladaba semanalmente de Morro Jable a Cofete y realizaba fotos de la obra y las enviaba a Madrid; mi padre contestaba enviando croquis y dando instrucciones sobre como proseguir con la obra.

La existencia de este extensa correspondencia -se escribían entre ellos 2-3 cartas por semana- nos permite conocer al detalle el progreso semanal de la construcción desde el inicio de la misma, en octubre de 1946, hasta que se estableció definitivamente en Fuerteventura en septiembre de 1948 -cesó la correspondencia-. 

He tenido la fortuna de contar con la inestimable colaboración de la arquitecta Laura Trigo Ramírez, autora del siguiente capítulo. Ha visitado la casa, ha estudiado los bocetos y croquis realizados por mi padre, que se conservan en el archivo familiar, ha recreado los planos y nos enseña todas sus estancias y su funcionalidad. Además, nos explica los materiales empleados y las influencias estilísticas.

El siguiente capítulo pone el foco sobre la torre, elemento destacado de la edificación, que ha sido objeto de numerosas especulaciones, al considerarse que era una torre de telecomunicaciones desde que la que se enviaban señales para facilitar la navegación de los submarinos. Se la muestra planta por planta y las modificaciones que se introdujeron respecto al diseño original, con objeto de albergar un aerogenerador en su superficie para proporcionar energía renovable a la vivienda.

Y después... La siguiente sección del libro recoge la historia posterior de los tres protagonistas. Se alternan capítulos en los que relato, de una parte, la vida de Gustavo en Jandía desde 1948 -año en el que se estableció allí definitivamente acompañado de mi madre, su segunda esposa-, hasta su fallecimiento en 1971: se dedicó a la ganadería y producción de queso, a la agricultura, a abrir pozos y los últimos diez años a la promoción de Jandía como destino turístico. De otra, expongo la vida posterior y usos de la casa desde su finalización a la actualidad, así como el ocaso del antiguo poblado de Cofete, que debido a las sequías y a la mejora de las condiciones de vida en Morro Jable fue abandonándose, trasladándose a esta última, donde toda la población se empleó en la construcción de los hoteles y en los servicios de hostelería, recepción, mantenimiento, etc.

Mi madre no conocía Fuerteventura. Así que la primera vez que fue a Cofete y vio la casa en construcción le pareció una locura y le dijo a mi padre que no contara con ella para establecerse ahí, tener una familia... Sí le encantó Morro Jable, donde existió la verdadera casa Winter, en la que nacimos y pasamos nuestra juventud en las décadas de los años 50 y 60.

En esta sección toma la palabra mi padre: es el autor de uno de los capítulos. En 1958 publicó varios anuncios en periódicos alemanes ofreciendo la casa en arrendamiento por 10 años o en venta. Para ello elaboró una detallada memoria de unas 45 páginas que entregó a aquellos interesados. En ella relata las bondades de la península de Jandía y de sus gentes, las magníficas condiciones de Cofete como un lugar ideal de descanso, un lugar de paz y silencio, y lejos de pretender ocultar el interior de la casa, muestra y describe todas sus estancias y su funcionalidad, acompañándolo de un minucioso estudio económico de los costes de construcción y de mantenimiento según los diferentes usos que se le diera. El capítulo es en realidad un amplio extracto de esa memoria, reproduciendo fielmente su descripción. No tuvo éxito. A lo largo de su vida conoció a personas que, como él, se enamoraron de la casa y de Cofete, pero no tenían suficiente dinero para adquirirla. También conoció a quienes sí podrían comprarla, pero no mostraron interés. La casa permaneció deshabitada. Lo que inicialmente fue un sueño se ha convertido en una pesadilla para la familia, al ser fuente de numerosas y terribles historias.

Oferta de arrendamiento de la Casa Winter (1958)

En la parte final del libro hay dos capítulos en los que sí me permito una escritura más personal. Uno de ellos supone un intento de aproximación a las características más relevantes de su personalidad. Para ello me apoyo en el análisis de su trayectoria vital, en el examen de la profusa correspondencia, así como de algunas entrevistas que dio en prensa, además de la lectura de sus diarios personales y los comentarios de personas que tuvieron mucho trato con él. En otro expongo mi vivencia personal. ¿Qué ha supuesto convivir con esa música de fondo que me ha acompañado desde la adolescencia? De alguna manera, convivir con la leyenda facilitó el tránsito hacia una mayor autoría vital, primando la elección de dónde poner el foco atencional, decidiendo la dirección de las propias acciones y reservando la mejor calidad y cantidad de mi energía para las personas, parcelas y escenarios que considerara de mayor valor.

La última sección supone un "Ensayo sobre la leyenda negra" existente acerca de Gustavo Winter y de la casa. De una parte, analizo como surgió y qué contribuyó a su crecimiento y enorme expansión a pesar de la ausencia de evidencia alguna que la sustentara. De otra, examino los principales elementos que la componen a la luz de las poderosas evidencias que las desmienten.

Finalmente me pregunto cómo es posible que, si tras el examen de la documentación desclasificada existente en los archivos de distintos países no hay constancia de su vinculación al nazismo; si el bundesarchiv nos dice que no estuvo afiliado al partido nazi, ni que desempeñara ningún cargo; si el Archivo Militar de Friburgo nos informa que no tuvo ningún rango militar, ni general, ni coronel -pues ni siquiera realizó el servicio militar, ya que emigró de Alemania con 19 años-; si el Centro de Documentación de Simon Wiesenthal certifica que no estuvo involucrado en actividades nazis; si los trabajos de investigación de los especialistas en historia contemporánea de Canarias desmienten la existencia de bases submarinas en Fuerteventura, y que tampoco participó en las operaciones de abastecimiento a submarinos alemanes que sí se llevaron a cabo en Gran Canaria en 1941, ni fue espía; y si existen evidencias documentales y testimonios de las personas que participaron en la construcción de la casa que nos indican que el edificio no existía durante la 2.ª Guerra; con todo eso, ¿cómo es posible que esas historias falsas estén asentadas como si de una verdad se tratase en el pensamiento colectivo?

Expongo una serie de reflexiones, algunas mías, otras ajenas, tratando de entender cómo es posible que la mayor parte de las personas de credibilidad a todos los bulos existentes.

La publicación de este libro probablemente responda a esa necesidad infantil de creer que existe una especie de justicia superior que antes o después pondrá las cosas en su sitio. Aunque no soy tan ingenuo como para esperar que eso vaya a ocurrir -cuando una leyenda está tan extendida, por mucho que se haya comprobado su falsedad, está blindada contra la realidad-, sí pretendo facilitar a todos aquellos que han oído o leído las diferentes historias sobre la casa y Gustavo Winter otra perspectiva: la que proporciona el examen de fuentes primarias, comprobables, que permiten transformar una leyenda en una historia basada en pruebas. Otra cosa es que haya sido capaz de contarlo estando a la altura de los protagonistas. Les animo a que juzguen por sí mismos.

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