Revista n.º 1136 / ISSN 1885-6039

La indumentaria regional de Canarias

Viernes, 28 de noviembre de 2025
Juan de la Cruz Rodríguez, Dulce Rodríguez de la Rosa, Consejo Sectorial de Indumentaria Tradicional de Tenerife. Cabildo Insular de Tenerife.
Publicado en el n.º 1124

Cuando indagamos sobre la aparición del acto de vestir en la historia de la humanidad nos resulta común imaginar a los antepasados primitivos domando a los animales, comiendo su carne y usando su piel para protegerse de un clima extremo y entorno adverso.

Siluetas con vestimenta tradicional canaria

A Luis Dávila Viera

In Memoriam.

Por su legado imperecedero

en pro del buen vestir regional

 

Aspectos generales de la Indumentaria de las Islas Canarias

Historia

Cuando indagamos sobre la aparición del acto de vestir en la historia de la humanidad nos resulta común imaginar a los antepasados primitivos domando a los animales, comiendo su carne y usando su piel para protegerse de un clima extremo y entorno adverso. Sin embargo, esta es tan solo una más de las variadas teorías sugeridas acerca de los orígenes del vestir, siendo incluso rebatida con la puesta en evidencia de comunidades humanas que habitan regiones con condiciones climáticas extremas y no hacen uso de prendas de vestir como protección. Dicho de otra manera, la función de la ostentación, la distinción de clase, el oficio, la pertenencia y la exclusión entre otras, constituyen las múltiples razones de ser del vestido y en términos semióticos lo sitúan como signo, cuyo significante está ligado a infinitos significados determinados por el contexto y la cultura donde aparecen en escena.

 Al vestirnos, preparamos nuestro cuerpo para el mundo social; por medio de la ropa que elegimos y su combinación creamos discursos sobre el cuerpo: aceptable, respetable, deseable, violento o abyecto. Nuestro modo de vestir denota indefectiblemente una coma de posición, tanto en un sentido de inclusión (a un grupo, una identificación con un género musical), de exclusión o diferenciación frente a un referente establecido (familia, compañeros de estudio, otros jóvenes del barrio). De esta manera, como artefactos culturales, el vestuario y los diferentes elementos de decorado corporal se convierten en vehículos de expresión, símbolos de identidad y declaraciones de una preferencia estética, nuestros cuerpos vestidos hablan y revelan una cantidad de información sin mediación de las palabras.

En Canarias las diferentes corrientes de pensamiento que desde la conquista se han sucedido en Occidente, han influido de forma palpable en las diversas visiones que los viajeros y visitantes han tenido sobre nuestra manera de comportarnos.

En el ámbito de la indumentaria las primeras descripciones nos relatan las genuinas formas de ataviarse de los nativos de las Islas Canarias, que pronto se trocarían por prendas a la europea a las que se fueron aficionando los nativos a raíz de la colonización.

Épocas

Salvo algunos datos sobre la manera de vestir de los canarios en la época de la conquista de las islas, los estudios que se han realizado han desvelado poca información para poder abordar las indumentarias en Canarias en el periodo que va desde esa fecha hasta comienzos del siglo XVIII. Entendemos que paulatinamente los aborígenes fueron abandonando sus ropajes para ir adoptando las prendas que los colonizadores les iban aportando y que posteriormente estas se fueron adaptando a las necesidades climáticas y a las posibilidades de materias primas que ofrecían las islas. Es por ello que el estudio que se hace de la indumentaria tradicional comienza realmente en el siglo XVIII, época en la que ya empiezan a ser numerosos no solo los datos estudiados sino las prendas testigo que han prevalecido.

Bajo esta premisa, podemos distinguir claramente dos épocas en la indumentaria tradicional de Canarias. Una primera época que comprende desde el siglo XVIII hasta, aproximadamente, la primera mitad del siglo XIX, dando paso, poco a poco, a la segunda época con la aparición de una nueva manera de vestir que llegará, con su correspondiente evolución, hasta mediados del siglo XX, siendo el cambio más radical, condicionado por la producción industrial de los tejidos.

Existe una subdivisión llamada "de transición", donde conviven prendas de las dos últimas épocas que se describen. (Finales del siglo XIX y principios del XX).

Época prehispánica

En las tempranas descripciones del siglo XVI se enumeran varias prendas entre las que destaca "el tamarco" que, dependiendo del autor, puede tener diferentes patrones que lo asemejan a camisas muy simples con o sin mangas, o una especie de capa que con el paso del tiempo se propone como el claro antecesor de las capas o de  las mantas.

Para describirla nos valdremos de un texto de fray Alonso de Espinosa, correspondiente al año 1594: "Su traje era (porque no tenían género alguno de lino, ni de algodón) un vestido hecho con pieles de corderos o de ovejas gamuzadas, a manera de un camisón sin pliegues, ni collar, ni mangas, cosido con correas del mismo cuero, con mucha sutileza y primor tanto, que no hay pellejero que tan bien adobe los cueros, ni que tan sutil costura haga, que casi no se divisa, y esto sin tener agujas ni leznas, sino con espinas de pescado o púas de palmas o de otros árboles. Este vestido era abrochado por delante o por un lado, para poder sacar los brazos con correas de los mismos. Este género de vestidura llamaron tamarco y era común a hombres y mujeres: salvo que las mujeres, por honestidad, traían debajo del tamarco una como sayas de cuero gamuzado que les cubría los pies... Este solo era su traje de grandes y menores, y éste les servía de cobertura para   y de mortaja para la muerte".

Es Juan Abreu Galindo, a finales del siglo XVI en su obra «Historia de la Conquista de las siete Islas de Canaria», quien aporta reseñas pormenorizadas del vestir de cada una de las islas, añadiendo algunas alusiones a su calzado.

Siendo común el «tamarco» en todas las islas, describe el calzado en la isla de Lanzarote donde se limita a expresar el nombre del calzado: Maho, y el mismo nombre da al calzado de los habitantes de la isla de Fuerteventura, pero añadiendo «de donde son llamados sus nativos mahoreros».

Cuando relata el vestir de los herreños alude al calzado así: «su calzado era de pellejos crudos que revolvían a los pies, y algunos eran de piel de puerco que desollaban».

En Gran Canaria alude a su forma de proteger los pies así: «Traían calzados unos pedazos de cueros de cabras, atado con correas del mismo cuero crudo». Por  último los describe en La Palma: «y su calzado era de cuero de puerco, que se revolvían a los pies».

La más completa descripción de este tipo de calzado aborigen y su conexión con el calzado usado por campesinos de algunas de las Canarias hasta principios del siglo XX la encontramos en la Historia del Pueblo Guanche de Juan Bethencourt Alfonso, que retoma el vocablo “Cercos" para describirlos: «Como dice Viana, recuerdan la abarca por su forma. Hacíanlos de ordinario de piel de cerdo reforzada por dentro con otra de macho cabrío. El Xerco de los hidalgos consistía en un trozo de cuero deforma de paralelogramo un poco mayor que las plantas de los Chenchos o pies que había de calzarlos; cuyo extremo anterior contraído en vico por una correa que unía sus ángulos, alojaban los dedos. Para que al andar no se separara la plantilla del pie, los dos cabos sueltos de la referida correa la cruzaban dos o tres veces sobre el dorso, pasándolos a la par por otros tantos agujeros practicados en los bordes de la plantilla hasta salvar el juanete de donde iban de nuevo a cruzarse delante de la garganta del pie para atarlos a ésta después de darle alguna vueltas. Además de coda ángulo posterior de la plantilla salía otra correa, que después de cruzadas por detrás del talón también las ataban a la garganta del pie. Como al caminar el roce de las correas lastimaban las carnes, protegían el talón, garganta y dorso del pie con trozos de piel adobada; para que no se deslizaran les practicaban ojales o puentes que atravesaban las indicadas correas".

S. XVI, XVII y XVIII

Esta época está marcada por la introducción de nuevos tejidos y técnicas aportadas por los colonizadores -una vez terminada la conquista de las Islas- para la elaboración del vestuario. Durante el amplio periodo de tiempo que abarca ese momento de la Historia, unos tres siglos, Canarias recibió una gran variedad de grupos humanos procedentes de diferentes países europeos, africanos e, incluso, americanos, aportando nuevos elementos en la vestimenta; con marcadas diferencias entre las distintas clases sociales.

Primera época (s. XVIII finales del s. XIX) 

Partiremos del siglo XVIII por ser uno de los periodos más importantes dentro de la historia de la indumentaria del mundo occidental, porque es cuando florecen casi todas las indumentarias populares en la mayor parte de Europa.

Las principales materias primas usadas para las producciones locales en esta época eran: la lana, el lino y la seda, hasta finales del siglo XVIII, fecha en la que se introdujo el algodón. Los tejidos manufacturados con estas materias eran utilizados según las prendas de que se tratara; por ejemplo: la lana se utilizaba en sus colores propios o teñida con tintes naturales, estaba destinada a la confección de prendas exteriores y de abrigo principalmente faldas, capas, mantas...; el lino era utilizado para ropa interior y la lencería doméstica, el cual, poco a poco, fue sustituido por el algodón; la seda se usaba para las prendas de más vestir y podía ser seda local o importada.

Segunda época (finales del s. XIX y principios del s. XX)

Los nuevos tejidos, formas y colores se introdujeron paulatinamente en la sociedad, conviviendo con las producciones locales hasta llegar a suplantarlas casi en su totalidad, lo que acaeció a lo largo del siglo XIX y principios del XX. Es la etapa en la que se conocieron las mayores novedades, relacionadas con los aportes de los emigrantes retornados de América y con el desarrollo industrial y del transporte.

Una de las imágenes más expresivas de las primeras décadas del pasado siglo, la podemos encontrar en el cuadro de José Aguiar expuesto en el Salón de Plenos del Cabildo Insular de La Gomera, representando la Romería de San Juan en el municipio de Agulo (La Gomera). En este caso los hombres están desprovistos de sombreros y las mujeres con la cabeza cubierta únicamente por pañuelos al encontrarse en un templo.

El colorido de la indumentaria se corresponde con los tejidos de algodón y las alforjas que portan los hombres de lana.                

Datos bibliográficos

Primera edición: Diciembre 2023 / ISBN: 978-84-09-57395-0 / Diseño y maquetación: Arón Morales Pérez / Ilustraciones e imágenes: Prebendado Pereira Pacheco, Alfred Diston, Luis Dávila Viera, Rima Ciplyte, José Padrino, Arón Morales Pérez / Contenido y textos: Juan de la Cruz Rodríguez, Dulce Rodríguez de la Rosa, Consejo Sectorial de Indumentaria Tradicional de Tenerife. Cabildo Insular de Tenerife. / Revisión, asesoramiento y materiales: Dulce Rodríguez de la Rosa, Carlos Daniel González García,  Natanael Padrón Navarro.

@indumentariadetenerife, @empresainsulardeartesania, @cabildodetenerife, @efrainmedina

Debes indicar un comentario.
Debes indicar un nombre o nick
La dirección de mail no es valida

Utilizamos cookies, tanto propias como de terceros, para garantizar el buen funcionamiento de nuestra página web.

Al pulsar en "ACEPTAR TODAS" consiente la instalación de estas cookies. Al pulsar "RECHAZAR TODAS" sólo se instalarán las cookies estrictamente necesarias. Para obtener más información puede leer nuestra Política de cookies.