La Fundación Nanino Díaz Cutillas de El Carrizal de Ingenio inaugura el día 24 de marzo, a las 19:30 horas, la exposición Los hilos del ayer, que reúne en la sede del mencionado centro dependiente de la Consejería de Cultura del Cabildo grancanario, una variada colección de los telares que atesora el folclorista, artesano y miembro del grupo de música popular Los Gofiones, Iván Quintana, quien se considera un guardián de la tradición".
La citada exposición permitirá al público conocer los diferentes tejidos, métodos y materiales recogidos tras una labor de investigación detallada realizada por Quintana, que podrá también comprobarse en vivo con la presencia de algunas de las tejedoras de la isla que realizarán en vivo, en el transcurso de tres sesiones por semana programnadas, la labor artesanal del arte de tejer. “La muestra es un viaje al tiempo, al mundo del oficio de la texturía tradicional de Gran Canaria”, explica Quintana. La exposición, que podrá ser visitada de manera gratuita por centros de enseñanza, centros de educación especial, asociaciones de mayores y demás colectivos, persigue que el visitante pueda conocer el telar y las herramientas empleadas por las tejedoras para obtener una pieza final, sensibilizar a la sociedad de la importancia que tuvo y tiene la artesanía y el reconocimiento de los productos artesanales. Atesora auténticas joyas centenarias de estos antiguos telares de madera de tea recuperados, algunos de ellos de más de 250 años que ha sido utilizado por seis generaciones de mujeres.
“Se exhibe un telar que tiene más de 200 años en el que se hacían las mantas de lana que fue un elemento indispensable en las familias de cumbre y medianías de la isla. Podremos contemplar el proceso de la lana y cómo se llega a extraer su fibra para conseguir su hilo, cómo se escarmena, carda y tiñe, cómo se urde la tela en el telar, los distintos tipos de puntos y los utensilios utilizados para procesar las madejas, como devanadoras, lanzaderas o cañuelas”, señala Iván Quintana, que posee seis telares primitivos de tea que fueron usados por mujeres y hombres de distintas islas. “También se exhibe un conjunto de prendas que han permanecido guardadas por familias de la colección personal de Quintana que muestran el patrimonio textil de Gran Canaria”, añade el folclorista.
Telares en la postguerra. En el siglo XX, la actividad tejedora abasteció el mercado interno en el período crítico de postguerra. El oficio lo ejercían esencialmente las mujeres del entorno rural, como complemento de sus escasos ingresos en las actividades agrícolas. Los telares horizontales comenzaron a verse en Canarias con la llegada de las mujeres de los colonos. Desde entonces y hasta la actualidad el tipo de telar sigue siendo prácticamente el mismo. Con ellos se confeccionaba todo tipo de piezas desde mantas a trajes tradicionales. Algunos de estos telares fueron desmontados para aprovechar su madera para hacer muebles aperos de labranza o como leña, lo que propicia que hoy tan solo queden unos pocos ejemplares antiguos.
Algunos de ellos pertenecen a la colección de Iván Quintana que conserva en su casa de El Carrizal. “Unos los he comprado, otros me los han regalado. Son piezas de museo de más de 300 años a los que he sometido a un cariñoso proceso de restauración y reemplazo de piezas, a tratamientos de hidratación para que sigan permaneciendo en el tiempo como testigos de aquel pasado precario. Me considero afortunado de poder tocar maderas centenarias que me han transmitido los saberes de muchos artesanos de épocas pasadas y me han trasladado a una Canarias desconocida para mí por mi juventud”, confiesa el cantante de Los Gofiones. Aprendió durante más de un año con una señora en La Aldea el oficio y su técnica, que luego completó con el magisterio de María Castro en el telar de su tatarabuela que conserva en Ingenio, de donde salieron los últimos paños de las estameñas elaboradas para Los Gofiones. Uno de los tres telares que posee el solista de Los Gofiones es de procedencia palmera y se lo regaló el especialista en indumentaria canaria del siglo XVIII del Museo de Historia de Tenerife, Juan Rodríguez.
“Podemos suprimir del mercado muchas telas de procedencia exterior que se venden fraudulentamente al turista con nuestros tejidos tradicionales”, explica Quintana. “Sería interesante promover un museo vivo alrededor de la tejiduría y organizar talleres reglados en los que se pueda transmitir el oficio de esta manifestación artesanal que es una de la más desatendidas y desconocidas por parte de la sociedad canaria. Muchas personas conocen la trapera, pero no contemplan el telar como un utensilio básico para poder fabricar todos los textiles que podríamos llevar encima”, agrega Quintana.
