Tradicionalmente, al buscar información sobre la Segunda Guerra Mundial en Canarias, ha sido frecuente oír e incluso leer alusiones al supuesto papel que Gustavo Winter y la península de Jandía habrían desempeñado en el apoyo logístico a los submarinos alemanes. Sin embargo, la lectura de las investigaciones bien documentadas sobre el abastecimiento de submarinos alemanes en España, como el artículo de referencia de Charles B. Burdick, publicado hace más de medio siglo, y, sobre todo, la consulta de las fuentes primarias del Etappendienst, el servicio de abastecimiento de la Marina alemana en el extranjero, no confirman estos rumores, sino todo lo contrario. De hecho, estas mismas fuentes, que permiten reconstruir las actividades de este servicio e identificar a las personas que participaron en ellas, descartan la intervención de Gustavo Winter en esta cuestión, por lo que lo más lógico es que la investigación histórica se centre en los datos verificables con las fuentes primarias disponibles y deje de lado los rumores, que carecen de evidencias en las que apoyarse y que tampoco son congruentes con el discurso histórico verificado.
Pero los rumores sobre Winter han sido persistentes, incluso tras los primeros trabajos específicos con fuentes primarias sobre la guerra naval en Canarias entre 1939 y 1945, por lo que el autor de estas líneas decidió realizar una aproximación al supuesto abastecimiento de submarinos alemanes en Fuerteventura, presentada en 2011 en las Jornadas de Estudios sobre Fuerteventura y Lanzarote, y publicada cinco años después. Allí cuestionaba la leyenda del supuesto abastecimiento de submarinos alemanes en Jandía, pero dejaba, entre otras, una gran pregunta sin responder, que no formaba parte de su línea de investigación, pero que era esencial para rebatir de forma contundente estos rumores: ¿dónde estuvo Gustavo Winter y a qué se dedicó durante los años de la Segunda Guerra Mundial?
Afortunadamente, no pasó mucho tiempo antes de que aparecieran los primeros volúmenes de la exhaustiva y muy rigurosa recopilación de fuentes sobre Gustavo Winter, desarrollada por Luis Abaroa Garro, que no se limitó a reunir esta documentación, sino que también la estudió de forma crítica, dando respuesta a esta y otras cuestiones. Y recientemente, por fin, contamos con un libro que, de forma sintética, amena y, sobre todo, rigurosa, reconstruye la biografía de Gustavo Winter y, especialmente, su relación con Jandía, la leyenda negra que empezó a circular desde su llegada a Fuerteventura y que, sin ningún fundamento, se ha mantenido hasta la actualidad. Este libro, redactado por Gustavo Winter Althaus, combina el rigor histórico con la experiencia personal, en la que su autor no esconde en ningún momento su relación con el biografiado y, al mismo tiempo, reconstruye su historia de la forma más objetiva y documentada posible. Una trayectoria vital que, ya de por sí, es mucho más interesante que la leyenda y que merece más atención que la que se ha prestado a esta última.
Tanto este libro como la serie de volúmenes elaborados por Luis Abaroa surgen de la necesidad de rebatir una leyenda sin fundamento; en otras palabras, reconstruir la biografía de Gustavo Winter para acabar con rumores que se han transmitido sin la menor reflexión crítica ni indicios que pudieran sustentarlos de forma inequívoca. Normalmente, los historiadores centran su atención en reconstruir lo que ocurrió, pero, paradójicamente en este caso, la necesidad de desmitificar lo que no ocurrió ha sido lo que ha impulsado el estudio de la biografía de Gustavo Winter. Cabe plantearse si esta obra acabará definitivamente con la leyenda sobre Gustavo Winter, aunque es posible que la respuesta sea más bien pesimista. La leyenda, a pesar de ser disparatada y de carecer de fundamento, parece más atractiva que el relato histórico racional y verificado, por lo que muchos se resistirán a abandonarla. Pero esta biografía, documentada y razonada, nos presenta a una persona hasta ahora poco o nada conocida para la gran mayoría del público y que, sin embargo, cuenta con una trayectoria vital más fascinante que cualquiera de los disparates que se han dicho sobre él.
Juan José Díaz Benítez

PRESENTACIÓN
Gustavo Winter Althaus
(8 de julio de 2025, Las Palmas de Gran Canaria)
Buenas tardes a todos, muchas gracias por estar aquí. También quiero agradecer a la Biblioteca Pública del Estado por facilitarnos esta sala para presentarles este libro.
Durante mis primeros sesenta años de vida jamás albergué la idea de escribir un libro, menos aún un libro que tratara sobre la vida de mi padre. Entre otras razones por ser consciente de mi falta de aptitudes literarias y por considerar que tampoco tuviera nada que aportar. Pero contraviniendo mi pensamiento anterior, hoy estoy aquí, muy ilusionado, presentándoles este libro. ¿Qué ha cambiado? Hace tiempo escuché a un escritor responder a la pregunta: "usted, ¿por qué escribe? Uno no lo hace cuando es feliz". Sin duda es así en mi caso: la escritura de este libro nace del dolor.
Al final de mi adolescencia empecé a tener conocimiento de rumores e historias alrededor de mi padre y de la casa de Cofete: tanto si fuesen verdad —que una de las personas que me dio la vida estuviese vinculado al nazismo o fuese seguidor de una ideología que causó tanto mal—, como si no lo fueran, pero la gente así lo creyese, siempre me ha resultado doloroso. Uno termina adaptándose a vivir con esa música de fondo, que de tanto en tanto es salpicada por unas notas agudas. Sin embargo, en los últimos 15 años, con la proactividad en la fabricación de bulos por parte del actual morador de la casa, junto con la explosión de las redes sociales, la difusión ha crecido de forma exponencial y el ruido se ha vuelto ensordecedor, casi insoportable.
La Casa Winter suele ser un tema atractivo, de interés recurrente en este tiempo. Distintos medios editan reportajes recomendando destinos vacacionales, y cómo no, Fuerteventura y sus playas son frecuentemente sugeridas, entre ellas la inmensa playa de Cofete; y como lugar de interés: la Casa Winter, que oculta misterios y un posible pasado nazi. Tal es así que en agosto de 2021 apareció en un periódico digital un infame reportaje, uno más, en el que un supuesto periodista le pone un altavoz a un fabricante de bulos y contribuye a su difusión. Me pregunto: ¿qué hay del periodismo profesional? Ese que se caracteriza por "ir, ver, preguntar, escuchar, contrastar, confirmar y luego publicar".
Tomé conciencia de la magnitud de la leyenda y, sobre todo, de que estas historias falsas en torno a la casa de Cofete y a mi padre estaban asentadas en el pensamiento colectivo como si de una verdad se tratase. Sentí que tenía que hacer algo. Y decidí compartir en un sitio web propio, www.casawintercofete.com, la historia documentada de la construcción de la Casa Winter.

Porque… ¿cuántos de ustedes conocen realmente cuándo se construyó la casa? ¿Sabían que su construcción comenzó en octubre de 1946, año y medio después de concluida la 2.ª Guerra Mundial en Europa?
En el sitio web se exponen más de cien documentos, entre ellos los planos, presupuestos y contratos —con el aparejador, con los maestros encargados de la obra, con el carpintero y otros—. Pueden consultarse, además, los estadillos confeccionados semanalmente en los que figuran, con nombres y apellidos, las personas que trabajaron en su construcción y los salarios que percibían. Se muestran también las facturas y los fletes de los embarques en Gran Canaria, con destino a Fuerteventura, del cemento, hierro, madera, ladrillos, tejas y otros materiales empleados, así como la correspondencia intercambiada entre sus principales actores; incluyendo informes sobre la evolución de la obra y los planos elaborados por Gustavo Winter con las correspondientes indicaciones sobre cómo proceder con la edificación. Se suma a ello una extensa serie fotográfica en la que se puede apreciar la progresión de la misma.
Todo un conjunto de evidencias sólidas que permiten enmarcar sin ningún tipo de duda las fechas de la construcción de la casa: comenzó en octubre de 1946 y concluyó en 1955. Si la casa no existía durante la 2.ª Guerra Mundial, no puede haber sido el escenario real de todas esas historias que nos hablan de submarinos y de un lugar de descanso de sus tripulaciones, de jerarcas nazis, incluso del propio Hitler... La casa solo puede ser el escenario de todo ello en obras de ficción.
Estas leyendas han surgido a partir de tres elementos: una casa solitaria, vistosa, en un lugar apartado, y su propietario alemán. Así que al año siguiente inicié la redacción de este libro, en la que contaría las tres historias: la del alemán, la de Cofete y la de la casa. Y que además incluiría un examen de las citadas leyendas a la luz de las poderosas evidencias que las desmienten.
Han sido muchas las personas que han colaborado en su proceso de gestación y quiero expresarles mi gratitud… A aquellas personas a las que les facilité el borrador de diversos capítulos para su juicio crítico y me aportaron valiosas sugerencias, quienes realizaron la traducción de documentos, memorias y poesías del alemán al español, o la corrección ortotipográfica… y a Peti Estupiñán y José Manuel Padrón, responsables de la editorial Formándote Mejoras, que desde el primer momento confiaron en el libro y me brindaron su apoyo total y buen hacer...
En mi decisión de escribir también influyó, sin duda, la existencia de clarificadoras publicaciones por parte de especialistas en la historia contemporánea de Canarias, como el profesor doctor Díaz Benítez y la doctora Marta García Cabrera, que han investigado con rigor todo lo ocurrido en Canarias durante la 2.ª Guerra Mundial. Además, Luis Abaroa arribó a Fuerteventura hace 40 años para ejercer el magisterio, y por sus oídos se adentraron numerosas historias sobre Gustavo Winter. Hace diez años decidió emprender una rigurosa investigación para conocer la verdadera historia. Ha publicado cuatro tomos de una enciclopedia, cuyo título es muy sugestivo: Gustavo Winter con otra luz.
Gracias a los tres. Sin sus publicaciones yo no habría escrito este libro. Hubiera sido el grito de un hijo que clama por el buen nombre de su padre; y esa es una posición de partida muy débil, nada deseable. Además de apoyarme en el resultado de sus investigaciones, que recojo en el libro, me han ayudado a no sentirme solo en esta tarea. No soy historiador, pero de alguna manera este volumen aspira a ser un libro de historia, pues se acerca, apoyándose en fuentes primarias, contrastables, a las historias de mi padre y de la construcción de la casa, a la de Cofete y su población, así como a la de las Islas Canarias; y especialmente supone una contribución al conocimiento de la historia del sur de Fuerteventura durante el período 1940-1970.
No se trata, pues, de un libro de ficción, tampoco de una mera especulación ni de un acto de fe. Es el resultado de años de investigación en los que he consultado archivos oficiales españoles, alemanes, franceses, británicos y norteamericanos; también lo he hecho en el Centro de Documentación de la Liga de judíos perseguidos por el régimen nazi, de Simon Wiesentahl, en archivos notariales, parroquiales, municipales y registros de la propiedad. He revisado en la hemeroteca la prensa de la época, así como diferentes publicaciones y libros de historia, y me he entrevistado con especialistas en la historia contemporánea de Canarias. Además, he buceado en el vasto archivo familiar, que contiene cientos de cartas, escrituras, contratos, facturas, planos, fotos..., además de los diarios personales de mi padre (más de veinte volúmenes).

La visión se completa con los testimonios, recogidos a lo largo de más de cuarenta años, tanto de numerosas personas que trabajaron en la construcción de la casa o fueron testigos de ella por vivir en Cofete en aquella época, como de sus descendientes. También el de otros habitantes de Jandía que tuvieron trato frecuente con mi padre. Quiero expresarles a todos ellos mi agradecimiento por abrirme la puerta de sus casas y compartir sus recuerdos y experiencias allí. Esta tarde están presentes en esta sala dos personas muy significativas:
-D.ª María Rodríguez Roger, que cuenta con 91 años (nacida en 1934). En esta relación de 49 personas que estaban trabajando en la construcción del chalet de Cofete en julio de 1947 figuran su padre (Juan Rodríguez Cabrera), y su tío Chano (Sebastián Roger Francés), hermano de su madre, además de varios primos. Ella misma, un par de años después, entre 1949 y 1952, cuando era una adolescente, también estuvo trabajando en la obra y en la preparación de las gavias y terrazas destinadas a la agricultura que existen debajo de la casa.
-D. Marcial Arocha Rodríguez, más joven. Su familia materna procede de Cofete, y en esa relación figuran dos de sus tíos, los hermanos Narciso y Santiago Rodríguez Viera, y varios primos. Conoció prácticamente a todos los integrantes de esa lista.
A ambos, muchas gracias por acompañarme esta tarde.
Este libro no surge como una libre creación o recreación de una biografía y de un lugar, el sur de Fuerteventura. Nace con la intención de poner luz ahí donde la desinformación falsea y oculta la historia real. Su estructura y su contenido están condicionados por ello.
