Revista n.º 1054 / ISSN 1885-6039

Anotaciones al hilo de la publicación actual del Templo militante de Cairasco de Figueroa (y II)

Lunes, 1 de julio de 2024
Antonio Henríquez Jiménez
Publicado en el n.º 1051

En su época, pretendió ser un sustituto de las novelas de caballerías, de ahí el empeño del autor en presentarnos a muchos santos como caballeros...

Detalle del retrato de Cairasco en la edición actual de 'Templo militante'

(Viene de aquí)

Aunque Cairasco manifiesta total coincidencia ideológica con los presupuestos postridentinos (de hecho sigue casi al pie de la letra el Flos sanctorum de Alonso de Villegas, que afirma en la portada, en la dedicatoria a Felipe Segundo, y en el “Prólogo al lector” que sigue la doctrina del mismo1), sin embargo hay curiosas manifestaciones que van en la línea del espíritu renovador de las corrientes erasmistas, iluministas, o grupos afines, como podrían ser los englobados alrededor de Arias Montano y la Familia charitatis de Plantino, voces que se intentaban acallar en la época de redacción del Templo militante. En las notas a pie de página [edición digital] se verán alusiones a Erasmo de Roterdam, a Domingo Valtanás, a Juan Pérez de Moya, etc., e incluso críticas abiertas a ciertos modos de actuar de la época, como puede ser el v. 8 de la oct. 15 del Canto de San Félix, Presbítero y Confesor (Primera parte, p. 85), donde el santo rehúsa el ser nombrado obispo, “negocio en este tiempo inusitado” (observación que no se encuentra, como otras tantas de este tenor, en su modelo Alonso de Villegas)2; o las reiteradas alusiones a los comportamientos en las catedrales en la elección de prebendas en el Canto de San Matía, Apóstol.

En los libros de la época se solía explicitar que no se usaban los textos de tal o cual autor, es el caso de Erasmo de Rotterdam. Pero luego, en la vida de tal o cual santo, aparecen las propias palabras de Erasmo. Así ocurre, por ejemplo, en lo referente a la vida de san Jerónimo, el autor de la versión de la Biblia que el Concilio de Trento dio como única. Cairasco sigue en algunas citas bíblicas la versión de la Biblia Regia, preparada bajo la dirección de Arias Montano.

El espíritu batallador que presenta el título (“militante”) campea por casi todos los Cantos del libro. La insistencia en resaltar el valor de los santos españoles, la honra de la nación española parece deudora de otro erasmista y amigo de Arias Montano, como es el poeta Fernando de Herrera3. Y ya que he citado al sevillano Fernando de Herrera, habrá que decir que Cairasco versifica parte de una obra suya en prosa que no se suele citar mucho, casi un capítulo (43 de 113 renglones) de la Relación de la guerra de Cipre, y suceso de la batalla Naval de Lepanto. Escrito por Fernando de Herrera, dirigido al ilustrísimo y excelentísimo Señor don Alonso Pérez de Guzmán el Bueno, Duque de Medina Sidonia, y conde de Niebla (Sevilla, 1572, “Capítulo primero. El Turco quiere hacer la empresa de Cipre, y la descrición de ella”). Esta versificación aparece en parte de la octava 42 (introducción a la descripción de Chipre), y en las octavas 43-47 (la descripción de Chipre, tomada casi al pie de la letra de los renglones 55-97 del capítulo primero del libro de Fernando de Herrera) del Canto de San Bernabé, Apóstol (Segunda parte, páginas 249-250). Recuerdo que en el Canto de San Basilio Magno introduce 81 octavas (24-104: “Los Santuarios de Jerusalén”), que son la versificación del libro del canónigo sevillano Francisco Guerrero, titulado El viaje de Jerusalem que hizo Francisco Guerrero, racionero y maestro de capilla de la santa iglesia de Sevilla (consulto la ed. de Valencia, 1593; hay ed. de 1590, 1592, 1594, 1598). La versificación se lee en las páginas 272-280 de la Segunda parte del Templo militante.

Cairasco incide en los términos referentes a la maldad de los personajes que van en contra de tal o cual santo o santa. Otras veces, no se contenta con lo que afirma Villegas, y se va al texto latino del que Villegas dice que saca su historia, y presenta en su elaboración lo que tal autor dice, y se ha callado Alonso de Villegas. Además. doy cuenta de las veces en que don Bartolomé se salta la convención de que la vida que está narrando está en boca de la virtud ensalzada en la introducción del Canto. Así lo vemos empleando la primera persona en varias partes de las octavas. También hago patente las veces en que no invoca a la Virgen al comienzo de las octavas de cada santo o fiesta. Incluso, existen intromisiones en la obra por mano ajena a Cairasco, posiblemente por el que gestionaba la publicación de parte de su obra en la Corte, Bernardino de Palenzuela Jiménez, que se titulaba “Procurador general de las Islas de Canaria, en Corte”. Es el caso de nombrar como Obispo de Cairasco a alguien que no lo fue. Esto ocurre en la octava 50 del Canto de Santa Ana (Tercera parte, p 105, en la edición de 1618):

Hanla ilustrado y puesto más hermosa

Deza, Torres, y Alzólaras, con dones

de estima, Vela, Rueda, Figueroa,

Martínez y Velasco de gran loa.

Así dice la edición de 1618; en la de 1609 se leía: “y Martínez, subiéndola a más loa”4.

Uno de los albaceas del patrimonio del poeta, el canónigo licenciado Juan Bautista Espino, el encargado de conseguir dinero de las obras de Cairasco para sufragar los gastos de su capilla en la catedral de Las Palmas, debió ser el que quitó de la edición lisboeta de 1618 las octavas 3-5, donde Cairasco alaba la fábrica de la ermita de Las Nieves de Agaete por “el noble caballero Palomares” (“Sobre las olas fabricó la ermita”)5, en el Canto de Nuestra Señora de las Nieves (Tercera parte, pág. 154, aunque en el libro ponga “254”). Indudablemente las desavenencias con los familiares de Cairasco, reticentes a la entrega de los dineros para terminar la capilla, fueron la causa de eliminar las octavas donde se nombraba al antecesor que había fabricado la ermita de Las Nieves de Agaete6. El contencioso con los Cairasco estaba vivo todavía en 1649, cuando ya muertos los hermanos del poeta, el vínculo de las casas y huerto recayó en Fernando Cairasco del Castillo, uno de sus sobrinos. 

Otras notas cursiosas son, por ejemplo: inserta Cairasco el Soneto 26 de Garcilaso al final de catorce octavas, con el fin posiblemente de corregir al propio poeta o a las versiones que corrían de dicho soneto (Primera parte, Canto de San Leandro “Pasando el mar Leandro el animoso”); reintegro en la Primera parte la octava que se anuncia al final de la página 148 (Canto de San Anastasio) de la edición de 1603, y que no aparece allí (ni en las demás ediciones). Es la octava que hace el número seis (queda, pues, el Canto de San Anastasio con 27 octavas, en lugar de las 26 conocidas hasta ahora). Como ya dije, he intentado dar razones de la ausencia de octavas en el Canto de Nuestra Señora de las Nieves; intento adivinar y conjeturo algunos versos que faltan, siguiendo los usos del autor. Las faltas de versos se dan solamente en las introducciones de los Cantos. En la Primera y Segunda parte no hay cuatro versos en cada una; en la Tercera faltan dos versos; en la cuarta, tres; y, en fin, doy cuenta de versos de Cairasco aparecidos sin su nombre en alguna publicación antes de poderse leer en el Templo militante. Es el caso de la recopilación de Esteban de Villalobos, Primera parte del Tesoro de divina poesía, donde se contienen varias obras de devoción de diversos autores, cuyos títulos se verán a la vuelta de la hoja, donde están las octavas del Canto de Santa María Magdalena (Tercera parte), sin indicación del autor. He podido consultar ejemplares de 1587, 1598, 1604 y Mss. 3938 de la Biblioteca Nacional de España. Una profesora francesa lo había dicho, pero aquí ni enterarnos (se trata de Line Amselem-Szende, en 2009); por las mismas fechas lo afirma también el profesor Fradejas Lebrero. El libro de Villalobos se vendió mucho en América. Es curioso que Frank Pierce inserte el anónimo en el “Catálogo cronológico de poemas [de épica culta] publicados entre 1550 y 1700", evidentemente sin poder citar a su autor, como tampoco lo había hecho antes Nicolás Antonio.

Muchos de estos datos me han servido para conjeturar la época en que se elaboraron ciertos Cantos. El citado de Santa María Magdalena se elaboró antes de 1587, y aparecerá, como he dicho, en la Tercera parte (1609).

Doy cuenta de los errores en los versos de Cairasco que pasan a varias obras, sobre todo las llamadas Definiciones de Cairasco que se publican en la Biblioteca de Autores Españoles, que han sido orígenes de críticas a la mala práctica del verso del poeta canario. En mis notas aparece la obra citada como BAE42 (1857). La de Adolfo de Castro (Poetas líricos de los siglos XVI y XVII), y las “Definiciones poéticas, morales y cristianas de Bartolomé Cairasco de Figueroa” las presenta Luis de Igartuburu. También cito en varias ocasiones la BAE35, de Justo de Sancha (1855), Romancero y Cancionero sagrados.

Doy cuenta con muchísimos ejemplos de cómo Cairasco versifica, sobre todo, del Flos Sanctorum nuevo y Historia general de la vida y hechos de Iesu Christo, Dios, y Señor Nuestro, y de todos los Sanctos de que reza, y hace fiesta la Iglesia Cathólica, conforme al Breviario Romano, reformado por Decreto del Sancto Concilio Tridentino, junto con las vidas de lo Sanctos Proprios de España, y de otros Estravagantes. Quitadas algunas cosas apócrifas, e inciertas, y añadidas muchas figuras, y Autoridades de la Sagrada Escriptura, traídas a propósito de las Historias de los Sanctos. Y muchas annotaciones curiosas, y consideraciones provechosas. Collegido todo de Autores graves, y aprobados, del capellán toledano y hombre de teatro en su juventud, Alonso de Villegas. Ni siquiera Menéndez y Pelayo da cuenta de esta obra del toledano, que fue expurgada por el mismo autor en una edición de 1591 titulada Flos sanctorum, y Historia general, de la vida y hechos de Iesu Christo, Dios y señor nuestro, y de todos los Santos de que reza y hace fiesta la Yglesia católica, conforme al breviario Romano, reformado por decreto del santo Concilio Tridentino, junto con las vidas de los santos propios de España, y de otros Extravagantes. Quitadas algunas cosas apócrifas e inciertas. Y añadidas muchas figuras y autoridades de la sagrada Escritura, traídas a propósito de las historias de los santos. Y muchas anotaciones curiosas, y consideraciones provechosas. Colegido todo de autores graves y aprobados. El cambio se debió a los problemas que tuvo Villegas con la Inquisición, al retirarle un libro en que hablaba de la santidad de personas no canonizadas por la Iglesia, noticias que sí ofrece Menéndez y Pelayo.

Busto de Cairasco por la noche con el Gabinete Literario al fondo

Insisto en esta noticia porque hay algún estudioso de ahora que, además de incurrir en malas lecturas de la obra de Cairasco, por no comprender lo que dicen sus versos, o empeñarse en leer muchas s largas como f (“suerte” por “fuerte”, “siniestra” por “finiestra”; “fila” por “silla”; “hierático” por “Hierarchico”, que si se moderniza debería aparecer como “jerárquico”; “hizo una mira” transcribe lo que es “hizo una mina”; “el poco de agua líquida” transcribe lo que es “el pozo de agua fría”; “su prudencia” transcribe “su presencia”), se permite citar de una edición de Alonso de Villegas de 1781, muy posterior a la que de seguro leería Cairasco cuando elaboraba su obra, de 1583 o de 1591. Se permite este estudioso criticar otras lecturas de Cairasco, cometiendo los mismos errores que comenta, por ejemplo, no poniendo puntos suspensivos en varias ausencias de octavas. En muchísimas ocasiones se transcriben términos irreconciliables con el sentido de los versos, o se puntúa en su contra. Algunas lecturas e interpretaciones suscitan la carcajada en quien comprende el sentido de los versos. Es el caso de transcribir “el azúcar veris” lo que en el texto impreso es “azúcar veréis”, y anotar un inutilísimo texto acerca de la Primula veris y del hidromiel (esto ocurre en la dedicación del Templo militante, en el folio 9r de la Primera parte: “A LA MAJESTAD CATÓLICA DEL REY DON FELIPE NUESTRO SEÑOR,TERCERO DE ESTE NOMBRE, CANCIÓN ESDRÚJULA POR BARTOLOMÉ CAIRASCO DE FIGUEROA, CANÓNIGO DE CANARIA). No ha entendido que Cairasco le está diciendo a Felipe III que lea su libro y verá las dulzuras que hay en él, haciendo de camino propaganda del elemento económico que sustentaba a su familia en los ingenios de azúcar que poseía.

Doy cuenta en nota de los términos no castellanos usados por Cairasco: latinismos, portuguesismos, canarismos, italianismos, etc. Algún estudioso argumenta sobre tal término, aduciendo que el primero que lo empleó fue Cervantes, por ejemplo; y resulta que antes está en Cairasco; también doy cuenta de las traducciones que presenta en el Templo militante de himnos latinos y de versos de autores latinos, como Prudencio, o san Juan Clímaco, o san Ambrosio (“Aeterne rerum conditor”), o el Symbolon de san Atanasio; o parte del “Regina coeli, laetare”, o el llamado Canto de Zacarías del evangelio de san Lucas; las “Antífonas de la O”; o italianos, como Tansillo; igualmente presento algunos versos de Cairasco que se traducen al inglés. En otra parte he hablado de cómo el Templo militante era apreciado en ciertos círculos de Londres. Véase la petición de ejemplares hecha por la “misionera” beata Luisa de Carvajal y Mendoza a su padre espiritual de Granada, el jesuita José Cresvelo, por 1611. Alguna alusión a un verso de Cairasco parece hallarse en su soneto 94, como explico en las Novelerías, donde de igual modo doy cuenta de las citas que hace de Cairasco el poeta Robert Southey por 1829 y por 1838, o de la transcripción y traducción al inglés de las cuatro octavas del sermón a las aves del Canto segundo de San Francisco, presentadas por Denis Florence Mac-Carthy, en 1864; y otras muchas cosas de la obra son consideradas en este trabajo, como la insistencia en autoalabarse el autor por sus “invenciones”, o su humorismo, con chistes muy malos, o el erotismo de ciertos versos.

El Templo militante no es obra para leerla de corrido. Hay que convenir en que Cairasco es autor de lo que se puede llamar demasía. Hay Cantos que parecen que nunca van a acabar; otros, por el contrario, son cortos. Hay que acercarse a la obra con cuidado y respeto, sabiendo que lo que dice de tal santo o fiesta de la Iglesia tiene su razón de ser en lo que dicen otros autores. En su época, pretendió ser un sustituto de las novelas de caballerías, de ahí el empeño del autor en presentarnos a muchos santos como caballeros.

Antes de acabar, les recomiendo que entren en cualquiera de las ediciones del siglo XVII de las cuatro partes del Templo militante que se pueden leer en internet, y contemplen las ilustraciones que acompañan a los distintos Cantos, imposibles de trasvasar a una obra como la que presentamos en estos momentos. Las simples lecturas de muchas de las introducciones dan materia para que algún Palomo Spain o Pepe Dámaso se atreva a presentar un cuaderno con las vestimentas de las virtudes que describe Cairasco.

Debe haber alguien molesto por el hecho de que me haya dedicado a sacar a la luz aspectos distintos a los usuales y ya trillados de Cairasco. Como curiosidad les diré que hay en el portal digital de una Biblioteca anunciado un Proyecto, Cairasco, príncipe de las letras canarias, donde no se cita ni una publicación sobre Cairasco del que les habla, y ya han aparecido unas cuantas7. Tampoco hay rastros de estos trabajos en un portal dedicado a nuestra literatura del Gobierno de Canarias. El último caso de no querer enterarse de muchos datos contrastados sobre la obra de Cairasco es el de alguno que se permite presentar unas noticias sobre esta obra que ya no se sostienen.

Bueno, ya está bien por ahora... Volveré sobre otros aspectos que me parecen interesantes de la escritura de don Bartolomé Cairasco de Figueroa. Animo a que cada cual se acerque al Cairasco que le pueda interesar, y goce con su lectura.

Portada de 'Templo militante'

Notas

  1. “Conforme al Breviario Romano, reformado por Decreto del Sancto Concilio Tridentino”.
  2. Parece ser que la censura era más permisiva con los versos que con la prosa, sobre todo tratándose de asuntos religiosos.
  3. En las Obras de Garci Lasso de la Vega con Anotaciones de Fernando de Herrera (1580), dedica las pp. 611-614 a desarrollar la frase “el osado español” de la Égloga II de Garcilaso. Allí aboga por ensalzar los hechos y escritos de los españoles, en contra de los italianos, que pretenden ocultarlas. En el Templo militante aparecen unos 42 sintagmas del tipo “orgullo español”, “al español valiente”, “español preclaro”, “famoso español”, “ínclito español fuerte”, “el gallardo español”, “el español brioso”, “el ánimo español”, “el español gallardo”, “el grave español”, “español santísimo”, “el heroico español”, “nación clara española”, “el bravo español”, “siete españoles de ánimo guerrero”, “el español guerrero”, “siete valerosos españoles”, “fuertes capitanes españoles”, “el español determinado”, “la española valentía”, “el español magnánimo”, “el español famoso”, “gente famosísima española”, “gente española, de animoso pecho”, “el mártir español de eterna fama”.
  4. (1609): “Y Martinez subiendola a mas loa”, en el v. 8; (1618): “Martínez y Velasco, de gran loa”, en el v. 8. El Doctor Lope de Velasco, prior de Roncesvalles: obispo de Canaria, desde el 8-X-1611 hasta 29-X-1613. Según Santiago Cazorla, fue nombrado el 14-XI-1611. Toma posesión por poder el 28-IV-1612. Murió en Las Palmas, el 29-X-1613. Según el Extracto de Viera y Clavijo (3-X-1611), Lope de Velasco estaba electo en lugar de Nicolás Valdés Carriazo, que no vino a las islas. Esto confirma que alguien manipuló la ed. de 1618 del Templo militante, introduciendo este obispo que Cairasco no pudo conocer como tal. Tampoco se introduce a su sucesor, lo que puede indicar que la edición de 1618 ya estaba preparada, al menos, antes de la muerte del obispo, en 1613.
  5. Debe referirse a Francisco Palomares, hermano de Antón Cerezo. Francisco Palomares ya había fallecido cuando Antón Cerezo otorga testamento en octubre de 1535. Hay otro Francisco Palomares, hijo de Antón Cerezo, que casó en segundas nupcias con Constantina Cairasco, hermana de nuestro canónigo Bartolomé. Falleció este Palomares en 1580. Véase Testamento de Antón Cerezo. Edición e introducción de Julio Sánchez Rodríguez. Transcripción, Enrique Pérez Herrero. Estudio genealógico, Juan Gómez-Pamo Guerra del Río. Agaete, Gran Canaria, 2011.
  6. Aventuro esta circunstancia en el artículo “Unas octavas de Cairasco sobre Agaete ¿Censuradas?”, publicado en Vegueta. Anuario de la Facultad de Geografía e Historia, n.º 14, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, 2014.
  7. Al día siguiente de esta presentación, desapareció el portal de la página institucional referida.

Este texto es la segunda parte del documento leído por el autor de la edición el pasado 23 de abril de 2024, en el Rectorado de la ULPGC, durante la presentación de los cuatro tomos de Templo militante.

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