Revista n.º 1054 / ISSN 1885-6039

La Escuela de Germán.

Sábado, 13 de abril de 2024
Manuel García Rodríguez
Publicado en el n.º 1039

Las dos primeras puertas del edificio dan directamente a una venta que don Germán tenía en aquellos tiempos y que, dicho sea de paso, vendía desde productos farmacéuticos hasta sardinas saladas. Pero, principalmente, vendía vino en cantidad importado desde Las Breñas o de Mazo.

Fachada de la Escuela de Germán.

 

 

Partiendo de Santa Cruz de la Palma y siguiendo la carretera que nos conduce al santuario de Las Nieves, una vez que llegamos al Llano de la Cruz, en La Dehesa, nos bajamos del coche y a pie tomamos el Camino Real que nos conduce hasta Miraflores. A la derecha, subiendo, en aquellos tiempos lo primero que nos encontrábamos era la casa de don Pedro, apodado el Politico. A continuación el comienzo de un camino real que otrora  llegaba hasta Mirca.

 

Pasada la entrada a este camino nos encontrábamos, en aquellos tiempos, con una casa en la que veraneaba don Fernando, conocido entre nosotros como El de los sellos, ya que este señor tenía en Santa Cruz de la Palma, casco, un estanco en el que vendía sellos de correo, pólizas y otros documentos de pago al Estado. La primera casa que se encontraba, una vez pasada la casa de don Fernando, era el edificio que albergaba la Escuela de Germán, como vulgarmente se conocía a la escuela; aunque, en realidad, oficialmente en la Delegación de Educación de Tenerife de entonces rezaba como Escuela Nacional de Niños de las Nieves. No vamos a tratar en este escrito las materias que en dicha escuela se impartía ni los métodos pedagógicos aplicados para su enseñanza. Solo quería hacer una descripción de la ubicación del edificio que albergaba tal salón o aula, su situación y distribución interna.

 

Según creo, el edificio era propiedad del suegro de don Germán, que se llamaba don Manuel. Don Germán estaba casado con una hija suya, Esther o María Esther. Era el edificio, y es, una edificación muy singular cuyo estilo desconozco, aunque intuyo que es importado de Cuba y que, a su vez, los cubanos lo copiaron de los Estados Unidos. Para llegar allí hay que atravesar una terraza dividida en dos partes por una valla de apenas metro y medio de alta. La fachada principal tiene cinco puertas que dan a la terraza, que había que atravesar para llegar al camino real antes citado.

 

Las dos primeras puertas del edificio dan directamente a una venta que don Germán tenía en aquellos tiempos y que, dicho sea de paso, vendía desde productos farmacéuticos hasta sardinas saladas. Pero, principalmente, vendía vino en cantidad importado desde Las Breñas o de Mazo. Tan importante era el consumo del vino que en la pared frontal de la venta, que se veía tras el mostrador, rezaba una leyenda que decía: La uva del país. La leyenda estaba adornada con pinturas de unos racimos de uvas. Era la venta de Germán punto de encuentro de muchos vecinos, y hacia tanto de venta de comestibles como de bar de copas, y hasta de farmacia... Allí, y en sus anexos, se jugaba a la baraja o al dominó. Se discutía. Se bebía y hasta, en alguna que otra ocasión, se discutía tanto que se llegaba a las manos, y el resultado de la pelea se ponía en conocimiento del juzgado.

 

Siguiendo con la descripción, debemos decir que tras las dos puertas estaba la que daba propiamente a la Escuela de Germán, a la que se accedía tras un corto pasillo donde, a su derecha, estaba instalado un teléfono de manubrio que tenía el número 138. Las dos siguientes puertas, en aquellos ahora ya muy lejanos tiempos, daban a unos depósitos o almacenes en los que se depositaba el millo, el trigo, el azúcar y demás productos destinados al racionamiento de posguerra. En el mismo plano, y en la parte trasera del edificio, constaba, de izquierda a derecha, mirando al norte, un asqueroso váter de uso común entre los clientes de la venta y los niños de la escuela. Es de justicia decir que era una asquerosidad desde el punto de vista higiénico y que de esa situación di yo cuenta al Presidente del la Junta de Enseñanza del Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma...

 

Fachada posterior de la Escuela de Germán.

Fachada posterior

Una clase de la Escuela de Germán con Manuel García.

Alumnado del autor del texto

 

A continuación del váter y a la izquierda del pasillo, se encuentra la cocina, en la cual algunos parroquianos celebraban sus acostumbradas cuchipandas, que dejaban en muy malas condiciones, con restos de alimentos bebida, por aquí y por allí. Pasada la cocina se accedía al Salón-Escuela, el comedor, donde se serbia la comida a través de una especie de ventanuco que normalmente estaba oculto tras un almanaque en el que rezaba Jabón La Rueda. Tenía tres ventanas hacia el norte, y en la ventana central estuvo instalada en su día un asta en el que llegó a ondear una bandera de España.

 

Aprovechando el desnivel del terreno, en la parte baja del edificio construyeron dos habitaciones, que por entonces se llamaban lonjas. Al ser el piso del  Salón-Escuela de madera, resultaba que a menudo había que fregarlo, y como resultado a través de las tablas se filtraba agua y caía dentro de las lonjas. Entonces era habitual oír las protestas de los usuarios.

 

Salimos de la escuela y enfrente, tras atravesar el camino real, había una especie de llano que usábamos como patio de recreo escolar. Casi a la mitad del llano estaba enclavado un poste de teléfono, y a la derecha se encontraba la Molina de Santiago (era todo un espetáculo ver cómo arrancaban el motor...). Bajando de nuevo a Santa Cruz de la Palma, y tras de dejar la referida llanura a nuestra derecha, nos encontrábamos con la casa de Manolo el Albañil, padre de María Esther, Carlos, Andrés y Óscar,  y marido de doña Rosario. A continuación una vivienda de unas señoras y, por último, antes de llegar a nuevo al Llano de La Cruz, la famosa Venta de Arcadio, un hijo o protector de doña Madalena...

 

Hasta aquí una somera descripción de lo que en su día fue la Escuela de Germán. En otra ocasión, si procede, hablaremos de los métodos pedagógicos o procedimientos de enseñanza utilizados en los aprendizajes que se impartieron allí y del material de enseñanza.

 

 

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