Revista nº 1039
ISSN 1885-6039

Evgeniy Maloletka:: Ser emocional cuando trabajas en una guerra es imposible.

Miércoles, 27 de Marzo de 2024
Redacción BienMeSabe.
Publicado en el número 1037

Evgeniy Maloletka es un periodista y fotógrafo ucraniano que lleva cubriendo la invasión rusa en Ucrania desde 2014.

 

Evgeniy Maloletka es un periodista y fotógrafo ucraniano que lleva cubriendo la invasión rusa en Ucrania desde 2014. Recientemente, ha ganado un premio Óscar a mejor documental, por su cobertura de la ciudad de Mariúpol durante la invasión rusa de Ucrania. Asimismo, ha estado unos días en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria para ver la exposición y presentar en exclusiva en la Biblioteca Insular la proyección del documental ganador del galardón, titulado ‘20 días en Mariúpol’.

 

Para el fotoperiodista ucraniano, la exposición es una manera de llegar al mundo y contar lo  que está viviendo su país. “La muestra está siendo algo súper importante que debe seguir mostrando la realidad de una guerra que continúa. La gente que pasa por la Biblioteca Insular puede detenerse por un instante para mirar y entender que está pasando en Ucrania. Normalmente, en la televisión y los medios de comunicación en general, vemos partes de un todo y es necesario ver la realidad de la guerra tal y como se presenta. Estas imágenes son el verdadero reflejo de esa dura realidad”.

 

“No le pido nada especial a la gente”, asegura, “sino que se detengan a mirar un instante, para que sean conscientes del dolor de otras personas. En Europa y otras partes del mundo la gente siente y sufre en la actualidad por cuestiones bélicas, y es necesario que se muestre el motivo y las causas de ese sufrimiento”, expresa Maloletka al hablar de la importancia de no mirar para otro lado frente al sufrimiento humano.

 

Los sentimientos y emociones al cubrir la guerra

 

“A la hora de cubrir una guerra de estas magnitudes como profesional, es fundamental apartar las emociones en algunas ocasiones. Ser emocional en este tipo de trabajo, en una guerra, es imposible. Estás en ese lugar, en ese momento, haciendo un trabajo de documentación; después, puedes sufrir o reaccionar emocionalmente, pero no en el momento en el que estás haciendo tu trabajo que luego llega a los medios y a las redes sociales con el fin de contar la realidad de la guerra al mundo”.

 

“Todo se reduce a que es mi trabajo, es necesario que el público reaccione y sea consciente de la realidad que está viviendo Ucrania. No puedes cambiar el curso de las cosas intentando hacer algo en plena guerra, pero sí puedes ayudar mostrando la realidad al mundo y que ellos reaccionen tras ver esas imágenes por ejemplo haciendo donaciones o que el problema llegue a sus gobiernos e instituciones. En resumen, mi trabajo me ayuda a mostrar lo que está pasando y con ello mover conciencias con fuertes fotografías, para que se vea el alcance de lo que está pasando en el mundo. Por ejemplo, conocemos el horror de Mariúpol por las imágenes que se mandaron de lo que allí estaba ocurriendo”, comenta el fotoperiodista sobre el objetivo final de un trabajo tan delicado como el que él desempeña en la cobertura de la guerra de Ucrania.

 

Crueldad visual

 

Por otro lado, ante la dureza de las imágenes, Maloletka comenta: “Soy consciente de que no todo el mundo está preparado para ver estas imágenes y este tipo realidades, pero es importante que nuestros hijos puedan conocer como se ve el mundo en la actualidad.  Por ello, es importante, por ejemplo, que los profesores traigan y expliquen a sus alumnos la realidad actual que muestro en mis fotografías. Es cierto que no todo el mundo está  preparado para ver este tipo de imágenes, pero sí lo están para ver películas de miedo, que son mucho peores. Y estas imágenes son de miedo, pero reales y es necesario que la gente conozca y viva la realidad del mundo y no la ficción”.

 

Fotoperiodismo y sensacionalismo

 

“Con el tiempo, se vuelve instantáneo diferenciar qué momentos son necesarios fotografiar para contar una historia real sin rozar ese sensacionalismo mediático”, asegura el fotoperiodista. “Yo soy más de un estilo clásico de reportaje, y cuando sé qué va en el final del mismo, en el camino ya sé que fotografiar. No puedes prever qué va a pasar, pero sí, con la experiencia, sabes más o menos que elementos deben estar siempre, por los que tienes que esperar o por los que debes estar en el momento y lugar idóneos. Las acciones fotográficas durante una guerra son fundamentales, todo ocurre muy rápido y es necesario estar preparados para ello. En un segundo todo puede desaparecer”. “

 

“Sin duda, la fotografía es un gran medio de lucha en las guerras porque plasma realidades que muchos quieren ocultar”, afirma Maloletka. “Mi trabajo es no hacerle daño a nadie es simplemente contar mediante imágenes a las personas lo que está pasando en el mundo, en este caso en Ucrania”.

 

“Escogí el fotoperiodismo en el que llevo 20 años porque una imagen puede decir más que mil palabras y puede quedarse en la historia”, confiesa el periodista. “Puedes hacer muchas fotografías, pero lo que se quedará en la historia son dos o tres de ellas para las futuras generaciones, a la cuales puedes contarles y mostrarles lo que ha pasado, es una forma de nunca olvidar lo que hemos hecho a lo largo de la historia”.

 

Los medios de comunicación juegan un papel fundamental para que el mundo conozca lo que está pasando, sin embargo, Maloletka también es crítico con su profesión. “El problema de los medios de comunicación es que no todos están dispuestos a publicar las imágenes que mandamos, por diversas cuestiones, como puede ser destruir las mañanas de las personas que leen los periódicos desayunando. Es crucial mandar las fotografías a tiempo para que lleguen a imprenta y, con ello, al mayor número de hogares posibles. La imagen del hospital pediátrico fue una de las fotografías que más han estado en medios de todo el mundo en un mismo instante, ha sido uno de los momentos más fuertes que he vivido. Fue una locura ver el impacto de los medios”.

 

Reconocimientos y próximos proyectos

 

“Recibir premios es un honor, pero para mí el significado principal es hacer llegar a la gente la realidad de lo que está ocurriendo en el mundo”, dice el fotógrafo sobre los reconocimientos obtenidos. “La fotografía no cuesta nada comparada con las vidas humanas. Las vidas humanas es lo más importante frente a todo lo demás. El trabajo es mostrar ese horror y que permanezca en varias generaciones para evitar el olvido”.

 

En cuanto al futuro de la exposición el fotoperiodista cuenta que le gustaría llevar la exposición a otros lugares. “Sin duda, creo que es muy importante continuar mostrando está realidad en España o cualquier parte del mundo. Tengo varios proyectos en camino, pero aún no están acabados y prefiero hablar de ellos cuando estén a punto de ver la luz”, concluye.

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