Revista nº 898
ISSN 1885-6039

Cuchillo canario. Entrevista a Juan Eugenio García del Pino.

Martes, 02 de Febrero de 2021
David Naranjo (Instituto Canario de las Tradiciones)
Publicado en el número 873

El cuchillo como herramienta de trabajo está sin duda en Gran Canaria desde la ocupación europea y recibió el trato que se le da desde siempre a las herramientas, es decir, cuando no sirven para su función, se tiran.

 

 

¿Cuándo llega el cuchillo a Canarias?

En Canarias, desde la llegada de los europeos, los herreros hicieron cuchillos; era una más entre todas las herramientas que fabricaban. Aunque supongo que tu pregunta va encaminada más a cuándo se empezaron a fabricar cuchillos con esas características en Gran Canaria.

(Fotos 1, 2 y 3)

 

El que actualmente conocemos como cuchillo canario, en la documentación y piezas que he manejado, puede fecharse a mediados del siglo XIX; el ejemplar más antiguo de los conservados es de 1869 y está firmado por Matías Croissier. En una publicación de 1864, Memoria de la Exposición Provincial de Canarias de Agricultura, Industria y Artes, celebrada en las Casas Consistoriales de Las Palmas, del 29 de abril hasta pascua de Pentecostés de aquel año, figura su nombre con referencia a la entrega que se le hace de una medalla honorífica, junto a premios a otros dos cuchilleros, Antonio y Pedro Quintana, por su cuchillo (de 1862) al uso en el país. No se aporta dibujo ni descripción del cuchillo que en ese momento se empleaba, pero Benoit Claveau, máximo entendido en el cuchillo canario, considera que no es necesario, ya que siete años después, en 1869, hizo aquel un cuchillo tipo canario, grabado con su nombre y fechado en la hoja (fotos 1, 2, 3), lo que lo lleva a suponer que el de la Memoria era semejante. En cualquier caso, el cuchillo actual, de hoja lanceolada con la muesca española, se remonta muy probablemente a la fecha que ya indiqué.

(Foto 4)

 

Olivia Stone lo dibuja en 1883. Es un dibujo curioso, pues representa un cuchillo de doble filo, con una marca punzonada en el recazo y la vaina que es casi igual a la de los cuchillos criollos. “Casi todos los hombres y muchachos llevan cuchillos, pero, en cuanto va a comenzar una pelea, los arrojan bien lejos. Si esta costumbre no estuviese bien implantada, la apasionada sangre española daría lugar a muchas tragedias terribles”, nos cuenta la viajera británica (foto 4).

(Foto 5)

 

Víctor Grau Bassas lo describe y dibuja en 1885 (foto 5), y lo compara con los cuchillos que vienen de fuera: “se fabrican los mangos o cabos con una facilidad y elegancia extremas en relación a su exiguo precio. Las hojas, cuya figura ya dejo indicada, luego de salir de las manos del cuchillero, dejan bastante que desear respecto a su perfección: carecen de ese fino pulimento y ese pavón que en el extranjero dan aún al hierro más insignificante”.

(Fotos 6 y 7)

 

El ejemplar más antiguo que he visto en los grandes coleccionistas es de 1869, como dije. Hay uno fechado en 1899 (fotos 6, 7), otro con fecha 1886 (foto 8), que posee una hoja tipo bowie que se supone fabricado en Gran Canaria. Sin embargo no es la tipología que se estudia, me reservo mi parecer. Todo esto no quiere decir que no pueda haber otros cuchillos incluso anteriores que no tengan la fecha grabada en la hoja, que es el único indicio de su antigüedad a falta de otro documento, ya que ese grabado pudiera ser solo un detalle en los cuchillos de algún caprichoso poseedor con más poder adquisitivo en cuchillos no dedicados al trabajo.

(Foto 8)

 

Esto no quiere decir que no hubiese cuchillos con estas características, hoja lanceolada con muesca española, con anterioridad a esas fechas comprobadas. El cuchillo como herramienta de trabajo está sin duda en Gran Canaria desde la ocupación europea y recibió el trato que se le da desde siempre a las herramientas, es decir, cuando no sirven para su función, se tiran. No había en ese tiempo una idea de conservación de algo que dejó de ser, por desgaste o lo que fuese, útil, y los coleccionistas, menos aún de cosas presuntamente despreciables, no eran frecuentes como ahora. El concepto de patrimonio cultural era del todo inexistente.

(Foto 9)

 

Sosa Álamo nos enseña un cuchillo “canario” y su hoja, no se sabe si su cabo también, fabricado en Toledo en 1875 (foto 9), y José Batista gana el premio de la Fiesta de las Flores en 1892 gracias a un cuchillo con hoja toledana. En el catálogo de la Fábrica de Armas de Toledo en torno a 1920, en la página 83, figura esa hoja con el título cuchillo americano, https://www.toledo.es/.../catalogo-de-la-fabrica-de... Lo que sí resulta definitorio es que la barbilla, que todos pensamos era una característica única del cuchillo canario, que lo diferenciaba de otros cuchillos hispano-árabes, también se da en los cuchillos de Toledo. Los coleccionistas extranjeros la conocen como muesca española, Spanish notch, según nos dice Abel Domenech en su Del facón al Bowie, donde nos presenta, además, el dibujo de un bowie con esa muesca y un dibujo del cuchillo criollo en el que su hoja es exactamente igual a la del cuchillo canario del XIX (foto 10), con barbilla y doble filo, algo que también se da en las hojas importadas de Toledo; y no hay que olvidar el tremendo parecido de las fundas de los cuchillos criollos con las vainas históricas del cuchillo canario, como la que dibuja Olivia Stone y fotografía de Sosa Álamo, y que también he visto en otras colecciones.

(Foto 10)

 

Quizá las nuevas indagaciones al respecto lleguen a situar con precisión cuándo empezó la exportación a Sudamérica de las facas toledanas, con las que, repito, nuestro cuchillo tiene un parecido inequívoco. De ese modo nos aproximaremos al momento en que surgió, indudablemente por transformación o recomposición, nuestro cuchillo. Como muestra del uso indistinto por los caberos de hojas de la Fábrica de Artillería de Toledo, nombrados en su catálogo como cuchillos americanos, y hojas hechas en Gran Canaria, lo que apunta con claridad la igualdad de su forma, le muestro estas fotos de cuchillos de Vicente Batista León, el primero (fotos 12, 12-1) fechado en 1914 sobre el lado izquierdo de la hoja, dorada, grabada al ácido, con contrafilo a la derecha hasta la mitad de la hoja, cuño estampado de Artillería de Toledo, casquillos octogonales de oro, cabo redondo e incrustaciones de oro. En esta otra foto (foto 11), vemos las manos de Batista León entre muchas hojas toledanas, en 1946.

(Foto 11)

 

¿Por qué se desarrolla su industria exclusivamente en Gran Canaria?

Es algo difícil de explicar. Desde luego que es aquí donde nace, no sabemos si imitando cuchillos toledanos u otros venidos de América, pues desde Toledo y otras industrias europeas se enviaban cuchillos bowie y otros tipos de cuchillos, así como las hojas para los cuchillos criollos. Esos envíos se hacían por barco que invariablemente hacían escala en los puertos canarios en busca de corrientes y vientos favorables, combustible y viandas también, y es de suponer que algunos ejemplares quedaran en la isla.

 

Lo que sí está claro es lo que Sosa Álamo nos dice: “En un informe que me ha enviado el Doctor en Bellas Artes, D. Félix del Valle y Díaz, Presidente de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo, máximo especialista en productos de las fábricas de armas de Toledo, me dice entre otras cosas: Creemos que se trata de uno de los cuchillos conocidos como facas, fabricados en Toledo y usados especialmente en Argentina. Y a continuación me dice también: Las facas de este tipo hechas en Toledo que yo he visto son de las mismas características generales que la mostrada en las fotografías, variaba únicamente el puño y la vaina, que podían ser más o menos enriquecidos según el gusto o poder económico del usuario”.

(Fotos 12, 12-1)

 

¿Jugó un papel destacado este tipo de artesanía dentro de la industria insular?

Los cuchillos siempre fueron piezas artesanas. Grau-Bassas dice que constituye un ramo de la industria especial en el país. Era una más entre las herramientas que se fabricaban en las herrerías. El auge del cuchillo canario ha venido precisamente cuando dejó de ser una simple herramienta y comenzó a ser buscado y codiciado por los coleccionistas. Esto ha dado lugar a un cuchillo que es sobre todo un trabajo de virtuosos, en los embutidos particularmente, algo muy alejado por tanto del cuchillo-herramienta.

 

Personalmente, ¿qué es lo que te lleva a realizar los estudios acerca del cuchillo?

Hubo un momento en que, con el auge de internet, cualquiera podía publicar sus opiniones acerca del cuchillo, basadas con frecuencia en conocimientos no del todo acertados. Quise entonces contribuir a despejar algunas dudas o imprecisiones, en parte amparado por mi vinculación familiar con el cuchillo, mi padre los fabricaba, pero también por mi vieja afición hacia todo lo que se decía sobre él, en boca de coleccionistas y de los propios herreros.

(Foto 13)

 

Desde tu punto de vista, ¿qué cuchillo sería el más valioso?

Un cuchillo es una hoja de acero que corta por un solo filo. Eso ya lo hace valioso como herramienta, muy necesaria en las tareas agrícolas del pasado, sobre todo. Es evidente que los cabos, que hicieron y aún hacen los grandes, dan un gran valor a las distintas piezas. Ocurre que hay personas que valoran más un elemento que otro, la hoja o el cabo. Decididamente, creo que hay que hacer una media entre la estética, el de trabajo del embutido del cabo y la calidad del acero de la hoja, y su belleza intrínseca.

 

¿Qué nombre le damos: naife, cuchillo canario o cuchillo de cabo piezas?

A mí me sorprendió, cuando llegué de Guía a la capital por motivos laborales, eso de naife. A quien me lo dijo, cuando le conté que mi padre los fabricaba, y fue además uno de los los grandes, le pareció normal esa denominación, pese a mi insistencia de que su nombre era cuchillo canario. Pero como si nada, no se bajó del burro.

 

En mi publicación El cuchillo canario. Reflexiones de un coleccionista impenitente (editado por Fedac, en Las Palmas de Gran Canaria, 2018), recojo la colección de José Antonio Pérez bajo el epígrafe naife, solamente para aportar en las notas: “Así los nombra en su obra La vestimenta tradicional en Gran Canaria, Cabildo Insular de Gran Canaria, Fundación para la Etnografía y el desarrollo de la Artesanía Canaria, Gran Canaria, 1996. En conversación posterior, se reitera en su modo de nombrar así al cuchillo; dice que en la Vega de Las Palmas de Gran Canaria siempre se llamó así por la influencia inglesa y que había que conservar ese enriquecimiento del idioma. Hay otros estudiosos del tema que mantienen ese nombre para la zona de Las Palmas de Gran Canaria y alrededores. En otras zonas de la isla, lejos de la capital, en el noroeste, no se admite esa forma de nombrar el cuchillo”.

 

¿Coinciden todos en los diferentes tipos de cuchillos?

Sosa Álamo dice: “Los podemos encuadrar en cuatro grandes estadios los cuchillos canarios: 1) Los de cabo de costa; 2) los de cabo de cumbre; 3) los de cabo de flores; y 4) los de cabo de palo”. A mí me vale cualquier nomenclatura.

 

¿Cómo ve el estado actual del cuchillo?

Me preocupa. Ya Octavio Paz, en In/mediaciones. El uso y la contemplación, nos ponía en guardia al indicar que los objetos artesanales, cuando pierden su función, desaparecen. El cuchillo canario ya desapareció como herramienta del campesino. Tiene, me parece, otros problemas y que son graves. La Administración promovió la enseñanza de la fabricación de sus cabos a muchas personas que ahora solicitan hojas a los pocos forjadores que quedan. Eso ha dado lugar a que, para cubrir la demanda, se estén importando hojas industriales. Hay pocos artesanos, no llegan a diez, que conocen la fabricación del cuchillo completa, la hoja, y para eso tienen que dominar la forja y el temple, y el cabo -ellos hacen esos grandes cuchillos para coleccionistas-, y compiten con los caberos a los que ellos mismos enseñaron, y les hacen las hojas. Mal pronóstico tiene el cuchillo canario.

 

¿Cómo se divisa el futuro de este tipo de artesanía?

No sé si tendrá futuro, no sé si alguien puede anticiparlo. Cuando ya ha desaparecido el uso de la herramienta y estamos en la situación descrita, puede pasar cualquier cosa. No sé si con ayuda de las administraciones o que, simplemente, los cuchilleros se unan para, con las ideas claras, definir el camino de su continuidad, manteniendo lo que ellos consideren que se debe preservar. Es un tema complejo, entran muchas variantes.

 

Si tuviésemos que nombrar a un cuchillero referente en el pasado, ¿quién sería?

Es muy nombrado y, desde luego, sus cabos son espectaculares: Vicente Batista. Claro que los Batista eran caberos, solo encababan hojas ajenas, que les hacían, por cierto, mis abuelos. Batista era joyero de profesión. Así que un cuchillero completo, de los históricos, con gran calidad en los embutidos de los cuchillos de precio y una gran producción de cuchillos herramientas fue Cristóbal García Ossorio, mi padre.

 

¿Cree que el cuchillo es reconocido e identificado por la sociedad como la joya que es?

Sí, desde luego. No conozco a ningún grancanario que no lo aprecie y que no pretenda tener uno. Hay además coleccionistas de cuchillos canarios por todo el mundo, quizá sea uno de los cuchillos más valorados por los coleccionistas extranjeros y peninsulares.

 

 

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Comentarios
Sábado, 01 de Mayo de 2021 a las 20:12 pm - josè juan medina silva

#02 entro en el grupo de aficionado a coleccion del cuchillo canario,como tal es logico que tenga alguna opiniòn,contraria en alguna "cosilla"no obstante mi mayor felicitaciòn por este trabajo y por la dedicaciòn que le has dado,pues reconozco el trabajo y dedicaciòn que has dado

Jueves, 04 de Febrero de 2021 a las 21:07 pm - Clemente Reyes

#01 Interesantísima entrevista a un gran conocedor del cuchillo de la tierra y digno descendiente de toda una saga de artesanos, tanto del cabo como de su hoja. En el Norte de la isla, los García son auténticas instituciones en la materia y Juan Eugenio ha bordado varios trabajos de cuidada factura para ayudarnos a conocer y conservar esta antigua tradición.