Revista nº 855
ISSN 1885-6039

Entrevista a Dámaris Hernández.

Lunes, 18 de Mayo de 2020
Moisés Aday Rodríguez Gutiérrez
Publicado en el número 836

No me gusta nada lo que la gente considera los tres palos fundamentales del folclore. Si fuera por mí no se tocarían isas, folías y malagueñas en los festivales de solistas.

 

 

La entrevista que les ofrezco hoy es muy especial para mí por dos motivos fundamentales: primero, porque apuesto ciegamente a favor de la inserción de la mujer en todo tipo de movimientos; y, segundo, porque ella, sin saberlo, fue capaz de volver a despertar en mí un sentimiento que yo había enterrado para siempre. Hablo de amor puro e incondicional, aunque me ha dado algún palo que otro, tengo que decir que me ha brindado muchas alegrías, sobre todo me ha hecho conocer y dar con buena gente como ella y muchas otras personas en nuestro archipiélago.

 

Corría septiembre de 2017, suena el teléfono, era ella. "Hola, Moisés, estoy intentado conseguir un grupo de La Gomera para el X Festival de “Isla en Isla” de Chimaque, han surgido una serie de imprevistos y el grupo que tenia cerrado ha fallado". A lo que le respondo: "Dámaris, intentaré ayudarte, te adelanto que está complicado, ese mismo día es el Festival de Música y Danza Tradicional de Canarias en San Sebastián". Me dice: "A último remedio traigo un grupo de otra isla, por ejemplo Gran Canaria". Le digo: "Yo ya no estoy en Los Cebolleros, así que no tengo grupo, pero si me das tres días intento solucionarte el problema". Según corté la llamada, empecé a mover hilos, conseguí aglutinar a 20 personas de forma esporádica para formar la parranda e ir a Santa Úrsula. Con solamente cuatro ensayos preparamos seis canciones. Debo confesar que estaba algo asustado, no sabía qué podría salir de ahí, encima el baile también participaba, por lo que teníamos que estar más finos.

 

Llega el momento de la verdad, arranca el festival, fuimos los primeros. A medida que iban desarrollándose los temas, más cómodos nos encontrábamos, y creo que salió una actuación de sobresaliente, fue una noche mágica. El público se puso en pie y nos regaló una gran ovación, debo confesar que me emocioné muchísimo.

 

Hoy quiero expresar públicamente mi infinito agradecimiento a ella; por confiar en mí aún cuando el proyecto estaba en el aire, por resucitar mi amor por el folclore desde las tablas, por haber contribuido al nacimiento del GF Sábor de Gayres y por todo lo bonito que me ha regalado el folclore desde aquel 5 de octubre de 2017.

 

P. ¿Cómo te llamas?

R. Dámaris Hernández.

 

P. ¿Cómo empezó tu vinculación con el mundo de la música o baile?

R. La verdad es que te mentiría si te dijera que recuerdo una época de mi vida en la que el folclore no haya estado presente, pero oficialmente empecé a tocar el timple con 5 años en la escuela municipal de folclore de La Victoria. No me acuerdo gran cosa de esa época, pero sí que recuerdo con cariño aquel timple que se llevó más golpes que alegrías. Al año siguiente empecé a bailar en el colegio, también en la escuela municipal de bailes tradicionales.

 

No sabría decirte quién me metió el gusanillo del folclore en el cuerpo, pero sí que hizo mucho porque me mantuviera en él el hecho de que en mi casa todos tenían algo que ver con él. Así que para mí el folclore era como algo natural, que formaba parte del día a día.

 

P. ¿Un referente en el mundo del folclore?

R. Una de las cosas maravillosas que tiene el folclore es que puedes encontrar al mayor de los virtuosos, o a alguien con grandes conocimientos, donde menos te lo esperes. A lo largo de mi vida he tenido la suerte de conocer a muchos, de los anónimos y los no tan anónimos, y he intentado aprender de ellos todo lo que he podido, así que me resultaría difícil quedarme solo con un nombre. Ojalá sigamos manteniendo muchos años tanta riqueza y tanta gente que lo enriquece, que nos sea difícil elegir solo un nombre.

 

P. ¿En qué grupos estás o has estado?

R. Empecé tocando el timple cuando era muy pequeña en un grupo de La Vera, en La Victoria (no me acuerdo del nombre, pido perdón por lo desastre que soy). Luego estuve bastantes años en XVII de Enero en La Matanza de Acentejo, y con 11 años empecé en el que ha sido mi grupo de siempre y el que me ha visto crecer en todos los aspectos de mi vida, que es Añate. Desde hace algunos años estoy también en la AC Chimaque de Santa Úrsula, y desde que decidí retomar el mundo del baile, que lo había abandonado cuando terminé el colegio, estoy bailando en la AF Chisaje de Tejina.

 

P. ¿Qué funciones desempeñas en los grupos en que estás?

R. Ahora mismo formo parte de la directiva de la AC Chimaque, en los otros dos grupos soy orgullosa componente.

 

P. ¿Cuál es tu grupo preferido de folclore, música popular, etc.?

R. No podría responder a esta pregunta con un solo nombre y no sentir que estoy traicionado al que no elija. Yo soy de las que cree que la música que escuchas y tus preferencias van cambiando contigo, y que lo que hoy adoras, mañana por un cambio en tus circunstancias puede no gustarte tanto. En la actualidad estoy en un momento “poco folclórico-tradicional”, así que tengo que confesar que ahora mismo, y aunque en mi lista de reproducción de Spotify siempre hay alguna canción de la Parranda de Cantadores, Los Sabandeños, Los Gofiones, Mestisay y Taburiente, no es la música que estoy escuchando con más asiduidad.

 

P. ¿Tradición o innovación?

R. No concibo la tradición sin la innovación. Entiendo las tradiciones como algo que tiene que evolucionar con nosotros, y creo firmemente que todo lo que no evoluciona y en lo que no se innova está destinado a desaparecer con el tiempo.

 

P. ¿Estilo o estilismos?

R. Más estilo y menos postureo.

 

P. ¿Cinco canciones o bailes tradicionales que te identifican?

R. "Malagueña de los novios", seguidillas y saltonas al estilo que se tocan en La Victoria, la polka de Tejina, sorondongo de la Victoria y la mazurca de la Punta. Si puedo añadir algún bonus, el "Romance de la Pobre Adela" en la voz de Fabiola Socas.

 

P. ¿Cinco discos de folclore que no te cansas de escuchar?

R. Cantadores de la Parranda de Cantadores, 19 nombres de mujer de Los Sabandeños, Toda una vida de Mestisay, Purpurarias de Añate. y El folclore de Fuerteventura (ese lo escuchábamos en casa en cinta de casete) y hace poco lo conseguí en CD.

 

P. ¿Qué actuaciones han sido las que te han calado en tu corazón en tu trayectoria musical?

R. Tengo actuaciones que recuerdo con mucho cariño, como mi primer aniversario con Añate, el primer festival de Isla en Isla de Chimaque con Arelis como directora y el  festival de los XV años de Chisaje. Pero si pienso en las actuaciones que más me han calado en mi trayectoria me quedaría con tres: el estreno de La Cantata del Mencey Loco en La Orotava y dos de los últimos aniversarios de Añate: Blanco y negro y Piel Canela duetos.

 

P. ¿Cómo definirías el ambiente que se vive dentro de tu grupo?

R. Aunque estoy en tres grupos, y por supuesto los tres tienen diferentes funcionamientos, al final hay una cosa en la que se parecen bastante y es en el sentimiento de pertenencia que hay. Ese saber que tienes compañeros apoyándote no solo a nivel musical, sino muchas veces con cuestiones personales, hace que acabes considerando a la gente de los grupos como tu segunda familia. Así que supongo que debería sentirme afortunada de poder decir que tengo cuatro familias: la sanguínea, la de Añate, la de Chimaque y la de Chisaje.

 

P. ¿Cuál es tu entretenimiento en este estado de alarma?

R. Pues yo no he dejado de tener que salir a trabajar, así que voy a confesar que estoy aprovechando para dormir la siesta, cosa que con la rutina del día a día no suelo tener tiempo de hacer. Además, he aprovechado para terminar algún libro que tenía pendiente, para ponerme al día con el catálogo de series pendientes y para volver a tocar la guitarra, que es mi instrumento olvidado.

 

P. ¿Qué has echado de menos durante al confinamiento?

R. Sobre todo el contacto con la gente, y mira que he aprovechado para darle uso al Skype y me he puesto al día con todos esos amigos con los que muchas veces no consigo cuadrar para vernos, hablar tanto como nos gustaría. Es paradójico cómo esta situación de distanciamiento social ha conseguido provocar un “acercamiento cibernético” a nivel global. Pero aunque estoy contenta con haber puesto al día esas relaciones, sigo echando de menos hablar con la gente en persona y esa caña improvisada después de un ensayo.

 

P. ¿Qué será lo primero que harás cuando termine esta situación?

R. Quedar con todos esos familiares y amigos a los que no he podido ver durante todo este tiempo y que voy echando un poquito más de menos cada día. Además, iré a sentarme en una terraza al sol a beberme una cerveza.

 

P. ¿Un secreto ahora que nadie no está leyendo?

R. Más que un secreto una confesión folclórica: no me gusta nada lo que la gente considera los tres palos fundamentales del folclore. Si fuera por mí no se tocarían isas, folías y malagueñas en los festivales de solistas.

 

P. ¿Algo que nos quieras contar?

R. Voy a aprovechar para mandar un mensaje, a medias de ánimo y a medias de agradecimiento, a todos mis compañeros de los tres grupos. Resulta que al final esos chats de WhatsApp en los que parece que solo se habla de boberías han sido en muchos momentos del confinamiento un lugar donde desahogarse, donde encontrar apoyo, entretenimiento y sobre todo muchas risas. Es reconfortante saber que una cuenta con tantos amigos y compañeros y que cuando todo esto pase volveremos a los ensayos y a poder disfrutar.

 

Gracias por tanto, recuerda que lo que para ti puede ser insignificante para mí puede ser extraordinario, y viceversa.

 

 

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Comentarios
Martes, 19 de Mayo de 2020 a las 20:27 pm - victorio díaz marrero

#01 Mi enhorabuena a BienMeSabe por la magnífica y didáctica entrevista a Dámaris Hernández. Coincido plenamente con lo que manifiesta esta maravillosa folklorista victoriera y su visión renovadora de nuestro gran folklore. En lo único que no estoy de acuerdo es cuando hace referencia a que en los encuentros de solistas, ella suprimiría las isas, folías y malagueñas. Me parece bien suprimir las isas, por ser parranderas y de baile. Ahora bien, jamás suprimiría las folías y las malagueñas. Ese recital de solistas sería entonces como un jardín sin flores.

Un saludo desde La Laguna y ÁNIMO.