Revista nº 837
ISSN 1885-6039

Estas sí que son folías... (I). Los Sancochos.

Miércoles, 11 de Marzo de 2020
Diego Talavera Alemán
Publicado en el número 826

La reaparición de este grupo en 1974 constituyó una auténtica sorpresa: el cambio que habían dado era realmente abismal. El folklore canario se vio así enriquecido con el trabajo entregado y altruista de un grupo de jóvenes que no pararon de investigar, buscar, rebuscar... para ofrecernos algo nuevo.

 

 

Nadie puede dudar de la importancia que, cada día, se le está dando en Canarias a las manifestaciones de expresión eminentemente populares, valores que hasta hace unos años se perdían o se olvidaban para siempre. De todos es sabido el poco cuidado que se tenía por el mantenimiento, en toda su pureza, del folklore canario, hasta el punto de que el asunto ha alcanzado en los últimos tiempos relevancia de primer orden en la preocupación de aquellas personas encargadas de velar por aquello que corre peligro de extinción. Y ya no son, afortunadamente, las minorías "de siempre” los que han puesto atención en el asunto. La preocupación por “lo nuestro” se ha ampliado a todos los sectores sociales y nuestra canción popular vive en la actualidad un trascendental momento.

     Por este motivo, Diario-Revista inicia una serie de reportajes relacionados con este gtema en toda su extensión, teniendo en cuenta que la labor que se está llevando a cabo es algo más que el rescate de la música popular o la pintoresca tradición; se rescata el alma de un pueblo, su verdadera esencia, que vuelva a brillar a pesar del paso de los siglos. 

 

Fue exactamente el día 31 de agosto de 1974. Ya hizo, pues, un año que Los Sancochos volvieron a nacer de nuevo y a marcar un nueva personalidad en la interpretación de sus canciones folklóricas. El motivo no podía ser el más aparente: la celebración de las 24 horas de folklore en la ciudad de Telde, en homenaje al mártir de la canción popular chilena Víctor Jara, que fue fusilado durante los sangrientos acontecimientos del 11 de septiembre de 1973. Para muchos -un servidor entre ellos- la reaparición de este grupo constituyó una auténtica sorpresa: el cambio que habían dado era realmente abismal. ("El grupo nació en realidad hace cinco años aproximadamente. Pero hemos tenido que quemar muchas etapas para llegar al grado de madurez y confianza en nosotros mismos que tenemos ahora. Ha sido varios años de aprendizaje y sin actuar por miedo a quedar mal. ¿El primer disco? Sí, en efecto, grabamos un long-play. Pero será mejor olvidarse de él. Aquello fue solo una experiencia..."). El folklore canario se vio así enriquecido con el trabajo entregado y altruista de un grupo de jóvenes que no pararon de investigar, buscar, rebuscar, cambiar impresiones, y un largo etcétera, para ofrecernos algo nuevo. Desde un primer momento Elfidio Alonso vio por donde iban los tiros y se los lleva al I Festival de Los Sabandeños, donde actuaron ante miles de laguneros en la plaza del Adelantado y dieron un recital en solitario en el Orfeón La Paz ("para nosotros estas actuaciones fueron decisivas en la futura trayectoria del grupo; fue un encuentro que nos dio aliento para seguir en una línea seria y con sentido crítico"). Era allá por el año 1972. El grupo sufre un impasse durante largo tiempo. ¿Qué estaban haciendo? Aprender y enseñar. Unos a otros. El número de ensayos aumentan y todos están dispuestos a robar horas del tiempo libre que disponen para entregarse a esta labor. Y ahora, cuatro años después de que comenzaran, tiene un premio: la satisfacción de que la sociedad canaria cuenta con la existencia de una agrupación que cultiva un folklore de gran pureza y estilo musical que pone de manifiesto el esfuerzo, el trabajo de investigación y la autocrítica de que siempre han hecho gala con gran sencillez; sencillez muy difícil de encontrar entre los cantantes populares aburguesados del mundo capitalista. Quizás sea este el motivo que les ha mantenido firmes y unidos.

 

Un día cualquiera. Te citan un día cualquiera en una casa cualquiera de las tantas que tiene el popular barrio de La Isleta. Afortunadamente no tienes que preguntar "¿dónde ensayan Los Sancochos, cristiano?" porque antes de llegar ya estás oyendo las primeras notas musicales de la impresionante canción "Isla mía" de Néstor Álamo, mientras unos niños de corta edad permanecen atentos a los solos de Ñito Betancor, que termina por dejarte con escalofríos. Una vez dentro terminas convertido en uno más del grupo, y hasta tienes derecho a opinar y todo. Ni he llevado una grabadora para recoger opiniones, ni un bloc de apuntes. Lo que hablamos lo recojo en la mente y vamos a ver cómo sale. Recuerdo que se tocó el tema del repertorio y si empleaban algún criterio especial para seleccionarlo.

- Nosotros tenemos tres vertientes, tres caminos bien diferenciados. El primero son las canciones que interpretamos tal y como lo viene haciendo el pueblo tradicionalmente, como la "Polka majorera" que hemos incluido en nuestro longplay que ha aparecido el pasado mes de junio en la CBS. La segunda vertiente son aquellas canciones que con los esquemas musicales antiguos, actualizamos su contenido con una temática popular y que podríamos denominar folklórica-social. La tercera y última vertiente que tenemos es la de componer nuevas canciones respetando los cánones tradicionales, tal como "Roque y razas", que saldrá en nuestro próximo disco.

 

El nuevo disco del que hablan Los Sancochos es el titulado Mano a mano con el pueblo, que fue presentado hace tres meses en Las Palmas, y constituye una interesante aportación al acervo folklórico de las Islas Canarias. Sobre todo de la isa "De amanecida", de la que son autores Ñito Betancor y Domingo Rodríguez ("pero en el periódico pones que la canción es del grupo, ¿vale?") y la versión fiel que hacen de la "Polka majorera". Precisamente hace una semana que hablé con los Ramírez -el padre y dos hijos, componentes de la agrupación majorera La Oliva- y me ratificaron que esta interpretación es exactamente igual a la que se canta en Fuerteventura.

- El lanzamiento de este disco ha sido para el grupo fundamental. Y es que llega un momento en que es necesario divulgar a este nivel el trabajo realizado por dos motivos que creemos lógico: la necesidad de comunicarnos con la gente y dejar para el futuro los frutos de un pequeño trabajo. Por otra parte, es un alimento moral que nos ayuda a seguir en esta línea, sin anquilosarnos.

 

 

Revitalizar el folklore. Es evidente que Los Sancochos, como ha ocurrido con otros grupos, no se han convertido en folkloristas porque está de moda coger un timple y subir a un escenario a cantar esos aires tan manoseados y adulterados. Ellos son conscientes de que es necesario a estas alturas transformar nuestra canción popular y saben perfectamente cuál es su misión. "Creemos que, junto a todo el movimiento de la canción popular que se ha originado y que es muy importante, colaboramos en la medida de nuestras posibilidades en revitalizar el folklore, que consideramos una labor colectiva; no nos gustan ni los individualismos, ni los exclusivismos. El folklore es del pueblo y este es el único que marca su destino". ¿Y qué entienden ustedes por revitalización del folklore? "Volver a darle su contenido, despojarlo de todos sus añadidos comerciales, sacarlo de la vulgaridad, identificarnos con lo auténtico. ¿Y hay algo más auténtico que el pueblo?". Suena un poco todo eso a... "Si, quizás suene a tópico y todo lo que tú quieras. Cuando alguien se mueve por intereses particulares o materiales y utiliza la palabra pueblo lo hará por snobismo. Pero te podemos asegurar que no es el caso nuestro: sabemos perfectamente la amplitud de la canción popular y la sentimos".

- Tras el nacimiento de Los Sabandeños aparecieron grupos folklóricos por todas partes... Parecían nacer bajo las piedras. Este boom -por denominarlo con la dichosa palabrita- preocupó porque muchos grupos más que revalorizar, adulteraban la música y las letras de nuestro acervo, llegando a traspasar la barrera de la chabacanería. ¿Qué opinan de esta cuestión?

- En principio mucho temor, pues no era normal que de repente en cualquier barrio, centro cultural o colegio naciera un grupo. La mayoría no tenían las ideas claras y hacían una especie de caricatura del campesino canario de muy mal gusto, mientras que otros se dejaban ir por los conductos que marcan las normas de la moda. Pero muchos han caído por su propio peso y ya son muy pocos los que se mantienen, aunque no todos trabajan seriamente, claro. De todas formas y con respecto al boom del que hablabas antes, creemos que a pesar de todos los males quizás resulte hasta cierto punto positivo. La gente se da perfecta cuenta, al menos una mayoría, cuando oye cantar algo adulterado o por el contrario cuando es auténtico.

- Sin duda. Es curioso cómo el público que presenciaba el pasado domingo la romería de Teror aplaudían fuertemente a Los Campesinos o doña Valentina la de Sabinosa, mientras que a las agrupaciones sofisticadas que pasaban las observaban interpretando poco menos que pasodobles con una total indiferencia.

- Es algo que demuestra el grado de preparación que está adquiriendo el pueblo últimamente. Cada día se preocupan más por las cosas de hondas raíces canarias.

 

Las influencia del exterior. Hablamos a continuación de otras culturas musicales que están influyendo en la canción canaria. Por ejemplo, los esquemas latinoamericanos. ¿Creen ustedes esta riqueza folklórica que recibimos de países como Argentina, Chile, Venezuela o Cuba, principalmente, están influyendo en Canarias?, ¿positiva o negativamente?

- Esta influencia se da en Canarias, como en todas partes, cuando una cultura por su fuerza domina a otra. Si el folklore es expresión viva del pueblo y este se encuentra inspirado en otra cultura es lógico, sobre todo teniendo en cuenta los vínculos de nuestro Archipiélago con los países latinoamericanos. Pero tampoco hay que confundir esta influencia con un colonialismo musical. Las cosas se deberían poner en su justo sitio. Lo que es realmente lamentable es que algunos grupos de jóvenes folkloristas en Las Palmas sepan interpretar cuecas y zambas, mientras que luego no saben ni poner los primeros acordes de una folía. Es una pena...

 

Y hablamos también del segundo disco que está a punto de aparecer en el mercado, también grabado en la CBS. "Es más interesante que el primero y las canciones son mucho más comprometidas, con más testimonio social". El ensayo ha terminado en la casa cualquiera del barrio de La Isleta. Seguimos hablando sobre canción popular y sobre muchas cosas más. Hay tema para tres o cuatro páginas más, aunque ya habrá tiempo de decir todo lo que haya que decir. Cuando dejamos la calle aún se oyen los rasgueos espontáneos de alguna guitarra...

 

 

El texto fue publicado por primera vez en el Diario de Las Palmas el 13 septiembre de 1975.

 

 

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