Revista nº 829
ISSN 1885-6039

Pedro García Cabrera y Braulio. (A propósito de Gran Canaria y Tenerife)

Miércoles, 08 de Enero de 2020
Juan Ferrera Gil
Publicado en el número 817

Un poeta, Pedro García Cabrera, escribió un bello texto sobre Gran Canaria y nos regaló unos versos limpios y sinceros que hablan de caminos y sueños por alcanzar. Por otro lado, un cantante y compositor, Braulio, ha escrito sobre Tenerife, donde habla de instantes vividos y del Teide, que se agranda para recibir a todos.

 

 

 

GRAN CANARIA (Pedro García Cabrera)

Para saber que te llevo
en el costado guardada,
no has de leerme la mano,
ha de bastar mi palabra.
Mas si la quieres leer,
verás solo sus rayas,
los caminos de una isla
que se llama Gran Canaria.

Caminos que conducen,
sombreados de esperanza,
a roques que no se nublan
y a piedras enamoradas
de dialogar con las cimas
de sueños que no se alcanzan.
Todo se irá y volverá,
todo vuela a ser mañana:
el mar, las islas, el viento,
la sed, la angustia, el alba.
Ya desde aquí en adelante
me seguirás en la marcha.

Mas yo aprecio sobre todo
sus descartes de baraja,
los rincones que conversan
el trapecio con pestañas
del faro que da sus vueltas
ágil de luz y de alma.

 

 

 

TENERIFE (Braulio)

Yo nací del otro lado
de este mar nuestro, cansado,
que te besa con pereza.
Y desde allí en la distancia
me enamoró la arrogancia
de tus perfiles airados.

Entre brumas emergía
la rotunda poesía
del padre Teide nevado.
El celoso centinela
de estas siete carabelas
que en torno a él han fondeado,
buscando abrigo y cuidado.

Tenerife, Tenerife,
desde Teno a Taganana,
desde Abona a Garachico,
fue naciendo en la distancia
la canción que hoy te dedico.

¿Cuántas veces mi guitarra
se perdió por La Laguna,
serenateando a su luna?

¿Cuántas veces la alborada
sorprendió nuestro camino
ebrios de amor y de vino?
¡Cuántas perritas de vino!

Tenerife, ¡qué añoranza!,
cuando pienso en los amores
que oculté yo en tu esperanza.

 

 

Cuando se dispone de la capacidad suficiente para sortear las fronteras isleñas y, desde las nubes saladas, superar la mirada inicial, se produce, entonces, el milagro. Milagro que, en esta ocasión, viene de aquel que mira y observa desde la contemplación. Y que, al disfrutar el paisaje, lo llena de sugerencias universales. Y ello viene a significar que el poema, o la canción, es capaz de superar el tiempo.

 

Un poeta, Pedro García Cabrera, escribió un bello texto sobre Gran Canaria y nos regaló unos versos limpios y sinceros que hablan de caminos y sueños por alcanzar. Luego, con el tiempo, el grupo Mestisay añadió música y dulzura de voces a las palabras del poeta y ello ha servido para que el poema todo se convierta en canción: muestra fehaciente de lo que se escribe e interpreta con el alma y donde la imaginación vuela al ritmo de las notas musicales.

 

Por otro lado, un cantante y compositor, Braulio, ha escrito sobre Tenerife. Y en su canción habla de instantes vividos que reflejan el sentir de muchos paisanos, donde el Teide se agranda para recibir a todos. Y no podía faltar la ciudad universitaria por excelencia y tradición, La Laguna, indisolublemente unida a la guitarra y al vino, en donde la eterna juventud se manifiesta con cada nueva generación de estudiantes.

 

Ambos escritores, con sus particulares visiones, y en contextos totalmente diferentes, nos han regalado versos y música que traspasarán el instante actual. Sus palabras, tan exclusivas y particulares, más que nada porque han sabido elegir las adecuadas, han llegado hasta hoy y, como si se movieran continuamente en círculos, van dando vueltas y vueltas, imitando así a las olas llenas de sal. Olas del mar que nos unen y nos hacen sentir que la palabra escrita y la música son hermanas que a nuestro lado caminan. Pedro García Cabrera, en un tiempo, y Braulio, en otro, han sido hábiles y competentes y sus resultados han adquirido el tono que los hace trascender y, además, comunicar. Porque han sabido interpretar y crear lo que ronda por sus respectivas miradas, siempre atentas y dispuestas a dar un paso más. Han actuado como Galdós: han podido encontrar las veredas estrechas y por ellas han ido avanzando para, al final, reflejar, cada uno a su manera, la visión del conjunto. Ambos textos desprenden música, incluso antes de materializarla, porque la creación casi la lleva implícita; si bien en el caso de Braulio nace al mismo tiempo que la palabra y que el artista guiense encaja adecuadamente en el resultado final. En cambio, Pedro García Cabrera, con sus certeros versos, encontró en Mestisay el complemento perfecto con el que poder ensanchar su descubrimiento.

 

Ambos poetas, cada uno con su estilo,  hablan de “la otra isla” pues están muy por encima de fronteras falsas y verborreas provincianas que reducen el entendimiento. Para ellos la isla es el archipiélago entero. Pedro García Cabrera, representante de la libertad creadora y resistente ante la autoridad inculta, fue un testigo privilegiado de Gran Canaria. Y Braulio, combativo a su modo, vio en la otra isla, Tenerife, lo que muchos canarios hemos sentido y sentimos. Ambos se ensamblan y se mestizan con lenguajes diferentes, claros como el cielo y profundos como el mar. Y nos acercan al mundo de los sentimientos y las emociones, aspectos estos que, al quedar grabados en sus respectivos discos, circularán eternamente en el mundo electrónico, lo que viene a incidir que en cualquier momento su escucha estará a nuestra disposición a través de un sencillo clic. Y, aunque así no fuera, su valor permanente está más que asegurado pues cuando el trabajo se hace desde la libertad y el convencimiento y el corazón, y de eso saben mucho Pedro y Braulio, su vigencia se convierte en infinita.

 

Y, al traspasar el papel los versos y quedar convertidos en canción, las melodías nos presentan otra interpretación novedosa. Así que tenemos la inmensa suerte de que el poeta Pedro García Cabrera y el cantante Braulio hayan venido a este mundo para ofrecernos sus puntos de vista. Y eso, en estos tiempos asirocados y líquidos, es un oasis de libertad creativa que tiene que ver con la posteridad, con la lentitud y con la mirada detenida.

 

Al final, el descubrimiento lo hemos hecho nosotros: unos simples lectores y escuchantes, que recurrentemente miramos en determinados sitios, y con cada una de sus visiones descubrimos algo nuevo, algo diferente que se encuentra encerrado en una metáfora o en una exclamación. Y volvemos a reinterpretar y a vivir lo que ya habíamos intuido en otro instante. Pero ya se sabe que lo único real es la Literatura, y que esta va dando vueltas y vueltas para atrapar las nuevas contemplaciones. Y si, además, la música es una fiel acompañante, el resultado es perfecto.

 

Casi una sinfonía perfecta que Pedro García Cabrera y Braulio han sabido construir desde el silencio creativo, seguramente, en soledad, y con el trabajo serio y constante. Tengo para mí que a ambos la inspiración los cogió en plena faena.

 

Y como las palabras, atrapadas en versos, se parecen, en los dos textos se producen extrañas relaciones:

Yo nací del otro lado………………………..> Que se llama Gran Canaria.
De tus perfiles airados……………………> Los caminos de una isla
El celoso centinela……………….………….> De dialogar con las cimas
Desde Teno a Taganana……………………….> Los rincones que conversan
Mi guitarra se perdió por La laguna………> Todo se irá y volverá
Que oculté yo en tu esperanza……………….> Todo vuela a ser mañana


Y hay muchas más. Solamente falta que usted, paciente lector, le dé un repaso a los poemas propuestos. Seguro que encontrará lo que anda buscando. Y entonces comprenderá que siempre ha habido personas excepcionales que han venido a este mundo para que la felicidad se manifieste en las pequeñas cosas y sencillas y en las músicas precisas.

              Y la creatividad ha llegado desde la tranquilidad y el silencio.
                     Y eso, en sí mismo, es de agradecer.
                            Y mucho.


Literatura y Música han caminado una vez más unidas. Y el resultado no solo es efectivo, sino que, además, la autenticidad se ha convertido en el nexo de unión de dos procesos creativos que, como ya hemos señalado, no han compartido el mismo contexto.

 

Sin embargo, la comunicación se ha establecido para indicarnos que Literatura (Pedro García Cabrera) y Música (Braulio) se parecen más de lo que pensamos.

 

 

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Comentarios
Lunes, 13 de Enero de 2020 a las 09:53 am - Juan Ferrera

#02 Tiene usted toda la razón, Victorio Díaz. Y le pido disculpas a usted y a todos los lectores. De verdad que lo siento.

Domingo, 12 de Enero de 2020 a las 22:59 pm - victorio díaz marrero

#01 Felicito al autor por tan bello y auténtico testimonio sobre nuestro gran poeta Pedro García Cabrera y nuestro magnífico cantautor Braulio. Tan sólo una pequeña corrección. En la canción que Braulio dedica a Tenerife hay una palabra equivocada, cuando se refiere a las siete "calaveras" que en torno al Teide han fondeado, debe decir siete carabelas. Un saludo afectuoso desde La Laguna.

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