Editada por el entonces Sindicato Español Universitario, estuvo al cuidado de Diego Peña, Alfonso y Fernando García-Ramos*, Violeta Alicia, Antonio Reyes*, Eliseo Izquierdo* y Gilberto Alemán*. Acogió textos en verso y prosa de autores como Felipe Baeza* o Arturo Maccanti*, Emilio Sánchez Ortíz* o Fernando García-Ramos, entre otros. El número correspondiente al mes de abril de 1952 se abría con un editorial, “Hagamos una barbaridad”, en el cual se citaba el prólogo de Unamuno* a su Vida de don Quijote y Sancho. A dicho editorial respondería monseñor Pildáin, en el B.O. del Obispado de Canarias (en marzo de 1954), calificándolo de lamentable y solicitando una inmediata rectificación, tanto por parte de la revista como por parte de SEU, bajo cuya tutela se editaba.
