Revista nº 731
ISSN 1885-6039

Tiros al aire repasa una década de producción artística de Carlos Matallana.

Viernes, 09 de Febrero de 2018
Redacción BienMeSabe.
Publicado en el número 717

La muestra, en la que se exhiben sesenta obras, se inaugura hoy viernes 9, a las 20:30 horas, y permanecerá abierta al público hasta el 7 de abril.

 

El Centro de Arte La Regenta dedica su nueva producción expositiva al artista lanzaroteño Carlos Matallana, que bajo el título 'Tiros al aire', reúne sesenta obras representativas de la última década de su actividad artística. La exposición se inaugura hoy viernes 9 de febrero, a las 20:30 horas y se podrá visitar hasta el 7 de abril.

 

Carlos Matallana (Arrecife, Lanzarote. 1956), en este itinerario por las salas de La Regenta, se recrea en el juego de los significados, proponiendo asociaciones que sugieren comentarios más o menos evidentes sobre la vida y la trascendencia, el tiempo y la existencia, la violencia y la ternura, la identidad y la dualidad.

 

Ramiro Carrillo comenta que las imágenes nos hablan, "como si el artista no tuviera nada que ver, explorando metáforas o activando resortes surrealistas, pero en general simplemente dispone una figura al lado de otra, con una estudiada apariencia de neutralidad, para que surjan los choques culturales y visuales, los contrastes y también las confusiones entre la naturaleza de las imágenes: pinta gases de combustión de los cohetes, que parecen humo de tabaco o los vapores de los trenes de Monet, que a veces parecen blancas vísceras de algún animal extraño, que evocan también nubes en el fondo de algún paisaje romántico; que parecen, o sugieren, o a lo mejor está en la mente de cada cual, eyaculaciones".

 

En estos cuadros el cebo que ofrece al espectador para que entre en la trampa de la pintura es, precisamente, su "realismo". Matallana reflexiona sobre su pictoricidad, proponiendo un juego de medias verdades. Su estilo parece de una enorme precisión, "pero esto es un truco más del artista: si lo miramos bien, su pincelada no es tan precisa como sintética. No es su pintura lo que fabrica el detalle de las imágenes, sino las propias fotografías que elige pintar, repletas de filigranas formales o matices de luz", explica Carrillo.

 

La sensación de realismo fotográfico no reside en su pintura, sino que procede de las imágenes que le sirven de modelo, a las que el artista, por otra parte, les es fiel y al mismo tiempo traiciona. Hace una mímesis impecable de las fotos, pero las dispone de tal manera que altera o pervierte su significado; cambia su realidad, creando una ilusión de falsa objetividad. Las imágenes en sus cuadros son verdad y mentira a la vez.

 

Esta cuestión en su obra no es más que una pieza dentro de un teatro de ficciones sobre ficciones: "Matallana pinta cuerpos que no son cuerpos, sino tallas en mármol de dioses que no son dioses sino hombres que no son hombres sino melancólicos modelos del clasicismo en actitudes fingidas realizando acciones de mentira. Y pone esto en diálogo con las imágenes de una tecnología obsoleta y que por ello recrean la fantasía del progreso en clave también melancólica y, de alguna manera, clásica. Una metáfora de la decadencia de una modernidad devenida clasicismo", concluye Ramiro Carrillo.

 

Mientras que otros artistas canarios de su generación, con una obra igualmente lúcida pero de tono muy distinto al suyo, inciden en esa parte sórdida del mundo desde el énfasis de una paleta visceral y desgarradora, la obra de Matallana opera con un procedimiento dramatúrgico de los recursos pictóricos muy diferentes, acaso más sutil. Tanto en su obra abstracta como en la figurativa las imágenes procuran placer al espectador, pero con un punto de melancolía. De ahí en parte que su obra, en apariencia tranquila, resguarda, según el crítico Andrés Isaac Santana, "tras la densidad de superficie una sofisticada alegoría sobre el mundo, la cultura y el concierto feroz de paradojas que animan la vida". Su obra, es un juego especular de cierta intensidad dramática que afirma y niega en un tiempo paralelo, en la misma medida que representa y advierte La pintura de Carlos Matallana se convierte así en un texto que anuncia lo que no queda dicho, al menos lo que no queda literalmente dicho.

 

Carlos Matallana Manrique (Arrecife, Lanzarote. 1956) Licenciado en Bellas Artes por la Universidad de La Laguna, es miembro del Patronato de la Fundación César Manrique.

 

Ha mostrado sus obras en diversas exposiciones individuales entre las que destacan: Contraobjetos, en el Centro de Arte La Regenta, 1990 y Sala de exposiciones La Granja, Sta. Cruz de Tenerife; Presencias, en la Galería Rayuela, Madrid, 1994; Colorario, Sala de exposiciones La Recova, Sta. Cruz de Tenerife, 1998; Propovisiones, Círculo de Bellas Artes, Sta. Cruz de Tenerife, 1999; Escenas de la vida privada, Centro de Arte Santo Domingo, Sta. Cruz de Tenerife, 2005; Naturgenia, Torbandena Gallery, Trieste, Italia; Los ojos del vacío, Ateneo, La Laguna, 2010; Doble o Nada, SAC, Sta. Cruz de Tenerife, 2011 y Panoramio, Galería Artenmala, Mala, Lanzarote, 2015.

 

Título: Tiros al aire

Artista: Carlos Matallana

Fecha: 9 de febrero – 7 de abril de 2018

Inauguración: viernes, 9 de febrero, a las 20:30 horas.

Actividades del Dpto. Educación y Acción Cultural - DEAC:

  • Inauguración infantil: viernes 16 de febrero, a las 18:00 h.

  • Otra Mirada: miércoles 28 de febrero, a las 19:00 h. A cargo de Fernando Álamo

  • GuiArte: jueves 15 de marzo, a las 19:00 h.

  • Arte en Familia: jueves 5 de abril, a las 18:00 h.

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