Revista nº 761
ISSN 1885-6039

8 de diciembre. Jinámar, La Concepción y La Caña Dulce.

Jueves, 06 de Diciembre de 2018
Juan José Laforet (Cronista Oficial de Las Palmas de Gran Canaria)
Publicado en el número 760

Estas fiestas de La Concepción se adentran en los primeros años del poblamiento de la zona, pues parece que cuando el Obispo Diego de Muros en el año 1505 obligó que se respetara la Festividad del 8 de diciembre en honor de La Concepción de Nuestra Señora, por Jinámar ya se celebraba.

 

 

Jinámar vivirá, en el entorno de un nuevo 8 de diciembre, sus antiguas y muy tradicionales fiestas en honor de La Concepción, que el pueblo y una tradición de siglos han querido que se conozcan también como La Caña Dulce, ese sabroso producto que llenó los terrenos de cultivos de gran parte de la isla en la primera mitad del siglo XVI, convertido en su primera riqueza y, aunque luego dejó paso a otros monocultivos, siempre pervivió la caña de azúcar en algunos lugares como este frondoso valle entre Las Palmas de Gran Canaria y Telde. Así, hoy la caña de azúcar se mantiene como un símbolo tanto de la fecundidad generosa de los huertos de aquellas fértiles tierras -a las que el afamado periodista y político Luis Morote les dedicó un texto muy elocuente- como de una parte de la historia insular que no debe olvidarse nunca.

 

Estas fiestas de La Concepción se adentran en los primeros años del poblamiento de la zona, pues parece que cuando el obispo Diego de Muros en el año 1505 obligó que se respetara la Festividad del 8 de diciembre en honor de La Concepción de Nuestra Señora, por Jinámar ya se celebraba. Con el paso de los siglos esta fiesta arraigó enormemente en Gran Canaria, por lo que no es difícil encontrarse cada 8 de diciembre, o en días anteriores señalados, como el de la chupada -curiosa comitiva, junto a una carreta, repleta de caña dulce y bien engalanada, animada por una banda, que recorre las calles del pueblo-, a amigos y personas de toda la isla, con la sana pretensión de disfrutar y compartir tan afamadas y dulces celebraciones.

 

Hace algunos años, con la inauguración de las nuevas zonas residenciales del Polígono de Jinámar -que lo hicieron donde antes florecían los amplios y bellos platanales de la Finca de la Condesa, de la que aún se conserva la casa solariega convertida en centro socio-cultural-, la zona inició un proceso de transfromación absoluto, aunque al transcurrir de los años se puede comprobar cómo, afortunadamente, muchas de sus costumbres y de buena parte de su idiosincracia no solo se han mantenido, sino que se han reforzado en alguna medida y han contribuido a la integración entre las dos zonas pobladas de este valle, que tiene en el centro mismo, a la vista de una y de otra parte, la parroquia que, como antes la vieja ermita del siglo XVI, custodia la imagen de Nuestra Señora de la Concepción -aunque la talla actual data del siglo XVIII-, llegada hasta allí desde la playa cercana, según cuenta una vieja leyenda que ya es verdadera tradición.

 

Sin duda, Jinámar, cada 8 de diciembre, celebra una de las grandes festividades grancanarias.

 

 

 

Publicado poreviamente en CrónicasGC. Diciembre 2017.

 

 

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