Revista nº 706
ISSN 1885-6039

GONZÁLEZ DÍAZ, Francisco (1866-1945).

Miércoles, 25 de Octubre de 2017
Jorge Rodríguez Padrón
Publicado en el número 702

Periodista y poeta n. en Las Palmas de Gran Canaria y m. en Teror (Gran Canaria). Ha habido mucha disputa en cuanto al año de su nacimiento: ni siquiera la fecha que figura en la lápida de su tumba, en el cementerio de Teror, es correcta porque se le atribuyen entonces (en 1945) ochenta y dos años.

 

Primeras letras en la capital grancanaria. Luego, entre 1879 y 1884, estudia en el Colegio de San Agustín*, donde su padre era profesor de Matemáticas. Se traslada a Madrid, para cursar Derecho; pero abandona para dedicarse al periodismo y la literatura. Asiste a las clases de Salmerón y de Giner de los Ríos. Había publicado su primer artículos en El Liberal, de Las Palmas de Gran Canaria. En Madrid será redactor de El Nacional, pero entre la convulsa situación política que vive España y su ambición de vivir nuevas experiencias, se traslada como emigrante a la República Argentina. Allí permanecerá durante cinco años. En Buenos Aires, escribe para La Nación, Tribuna, El Noticiero o El Censor. Regresa a Gran Canaria (aunque con una nueva y breve estancia en Madrid, en 1898) y se integra en la vida social y política de la capital (es elegido concejal en el Ayuntamiento de Las Palmas, en las elecciones de 1901). Alterna su actividad literaria con estancias en Tenerife, donde mantuvo amistad con escritores coetáneos de esa isla. Allí comienza a interesarse por la defensa de la naturaleza. Colaboraciones abundantes en la prensa de ambas islas, sobre todo en Diario de Las Palmas y La Prensa. Al tiempo, mantiene su presencia en diarios y revistas de Argentina, de Cuba (corresponsal del Diario de la Marina) y del resto de España. En octubre de 1914 viaja a Cuba, invitado por la Asociación Canaria de La Habana. Allí da conferencias, amplía sus colaboraciones a otros medios periodísticos cubanos, como El Guanche o Patria Isleña, y se implica en la vida política cubana; pero, sobre todo, dedica especial atención a la inmigración canaria en aquella isla. Su estancia en Cuba se prolonga durante varios meses y regresa a Gran Canaria en marzo de 1915. Su implicación en los avatares políticos que siguen a la proclamación de la I República y a la Restauración es total; sobre todo, en lo que se refiere a los conflictos sociales y a los problemas culturales. Hombre de ideas cristianas y de preocupaciones sociales, fue también regionalista y republicano convencido. Tuvo como referentes, en este sentido, a Nicolás Estévanez, a Pérez Galdós, a Franchi y Roca; y fue notorio el debate que mantuvo con Unamuno, tras la reseña que este hiciera a Especies, uno de los libros de González Díaz; en donde lo animaba a salir de su aislamiento, personal y geográfico. En 1916, muere su madre. Cansado de la vida en la ciudad, se retira a Teror, localidad grancanaria a la que tenía particular querencia y en donde muy pronto fijará su definitiva residencia. Ello no supuso que dejara de aceptar las constantes invitaciones que se le hacían para participar en diversos actos culturales, donde ejercía como orador reconocido. Impulsor del turismo en las Islas, en 1915 fue nombrado vocal de la Sociedad de Fomento y Turismo. Empeñoso defensor de la naturaleza, promovió muchas campañas en la prensa, orientadas en este sentido; entre ellas, la que pedía la repoblación forestal de Gran Canaria o la que acabó instituyendo la Fiesta del Árbol; promueve, a su vez, la asociación Los Amigos del Árbol, la primera conservacionista de España, y colabora tanto en El Apóstol, revista de la asociación, entre 1910 y 1913, como en El Campo, de La Orotava, en 1915. Su vida y producción literarias estuvieron vinculadas al periodismo, en donde su presencia y actividad fueron constantes. Además de un sinfín de artículos, crónicas o reportajes, sobre diferentes temas de actualidad, publicados en periódicos de Tenerife y de Gran Canaria, fue autor de los siguientes libros: A través de Tenerife (1903 y 1923), Árboles (1906 y 2005), Cultura y turismo (1910), Especies (1911 y 1912), selección de artículos, reflexiones y ensayos, El viaje de la vida (1913), Niños y árboles (1913 y 2005). Siluetas de animales. Definiciones humorísticas (1915), vicios y virtudes humanas vistas a través de comportamientos animales, La gran guerra. Impresión de un observador emocionado (1916), Un canario en Cuba (1916), Teror (1918), Visiones del mar y la playa (1919), Tierras sedientas (1921), una mirada sobre Lanzarote, Cuentos al minuto (1922), relatos breves, Para el perdón y para el olvido (1924), poesía, Luces de poniente (1925), poesía, Pasionarias (1926), poesía, En la selva oscura... Diario íntimo (1926), Dos conferencias: Arte, belleza, poesía. Mujer, amor, maternidad (1927), Los dos verdugos. El loco que todo lo vio y lo supo. El niño que  murió por amor al Niño Jesús (1928), novela, Desierto, caravana, oasis (1929) o Cervantes, don Quijote, España (1943). En 1943 publica el último de los artículos que dedica al tema del árbol ("Mis hijos", en el diario Falange, de Las Palmas de Gran Canaria), y dos años después, en el desaparecido Hotel Royal, de Teror (Gran Canaria), Francisco González Díaz decide quitarse la vida.

 

 

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