Revista nº 709
ISSN 1885-6039

Néstor Álamo y el Himno de Teror.

Viernes, 10 de Noviembre de 2017
Pedro Socorro Santana
Publicado en el número 704

El padre de la canción canaria se inspiró para su canción Ay Teror, qué lindo eres en unas coplas cantadas en la romería de San Isidro de Gáldar a fines del siglo XIX y publicadas en 1899 por Batllori.

 

 

Las antiguas parrandas de Gran Canaria han irrigado prácticamente todas las manifestaciones de la creatividad artística y cultural. Sin aquella música de nuestros antepasados no podríamos entender el folclore actual, las fiestas y romerías de los pueblos de antaño, ni el espectáculo del pintor Néstor Martín Fernández de la Torre con sus Fiestas Pascuales, estrenadas en 1937 en el teatro Pérez Galdós, con sus recreaciones de trajes, bailes e idealizadas escenografías de los ambientes populares isleños. Fue aquel año en que la excelente voz de Josefina de la Torre interpretó la popular canción "Sombras del Nublo" del compositor Néstor Álamo, que alcanzó renombre universal.

 

Las canciones y el arraigado sentido del folclore canario se mantienen absolutamente vivas y en lugar de disminuir van creciendo. Aquellas melodías que amenizaban las antiguas romerías y espontáneas fiestas celebradas en Gran Canaria, especialmente en la zona Norte, tuvieron gran trascendencia en la infancia y juventud de nuestro querido Néstor Álamo, en un tiempo en que aún no pensaba en ponerse a escribir o componer, pero donde saber tocar un instrumento o cantar significaba mucho, para bien. Bastaba que en una reunión familiar apareciera alguien con la guitarra en la mano para que, sin más, se iniciara una fiesta que nadie podía predecir su final. La fiesta podía estar prevista en el calendario: Carnaval, fiestas patronales, Navidad…, pero también la música surgía espontánea en cualquier momento o en cualquier reunión.

 

Aquella música acompañada de instrumentos tradicionales de cuerdas se escuchaba en su círculo familiar, pues era la habitual en las clases populares y en la burguesía rural. Se trataba de uno de los grandes placeres de la familia Álamo Hernández, incluso antes de que él naciera. Recordemos que el abuelo materno de Néstor Álamo, don Virgilio Hernández Bethencourt, fue durante décadas director de la Banda Municipal de Guía, y que otro antepasado suyo, el célebre mastro Nicolás el del pito, solía hacer gala de su virtuosismo en las romerías o ranchos de pascuas tañendo el bucólico instrumento o tocando el tamborín, según contara el propio Néstor en su trabajo sobre el «Purismo en el Folcklore», publicado en el periódico Falange el jueves 19 de julio de 1951.

 

Banda Municipal de Música de Guía en 1891

 

Iglesia de San Isidro construida en las últimas décadas del siglo XIX; después de las reformas de 1940

 

Desde 1840, Guía de Gran Canaria contaba con una de las primeras bandas castrenses de la provincia, fundada y dirigida por el comandante y vecino de aquella localidad Eufemiano Jurado Domínguez, que también se dedicó a la enseñanza particular de música. Heredó la vocación de su padre, con quien vino muy pequeño de Antequera a Las Palmas para ejercer de maestro de capilla en la Catedral de Canarias. En Guía pasó Jurado una buena parte de su juventud. Allí se había una gran afición musical por las agrupaciones de pulso y púa, que amenizaban los bailes de las sociedades más populares y las fiestas tradicionales, donde sin duda encontraría una de sus mayores fuentes de inspiración. Así que basta con una mirada al pueblo que lo vio nacer para entender las raíces que dieron origen a la creatividad del maestro de la música canaria. Precisamente, a fines del siglo XIX, en medio del ambiente rural y festivo de la sociedad de la época, fue muy popular en las fiestas de San Isidro una sonora copla que habitualmente era cantada por los alegres y contentos ranchos y parrandas que decía así:


¡Y esta es la parranda
que va pa la fiesta!
En mi vida he visto
parranda como esta.

 

Partitura de la canción "¡Ay Teror, qué lindo eres!", creada por Néstor Álamo en 1954

 

El patrón de los agricultores de una sociedad eminentemente campesina gozaba en su festividad -15 de mayo- de una romería con solera, donde la gente de distintos lugares bajaba por las Cuestas de las Foscas y El Barranquillo, y se reunía en el puente grande de Marmolejos, en dirección a la vieja ermita de San Isidro que, iluminado su frontis con farolillos de cristal blancos, destacaba sobre la loma árida y solitaria, adonde subían por la polvorienta carretera carruajes y parrandas, entonando aquello de: A la fiesta de San Isidro vamos todos los de Gáldar, que es la fiesta más alegre de la isla de Gran Canaria. Ya se ven los ventorrillos y las luces de la ermita; las cajas de turroncillos ¡y el moño de mi chiquita! Se da la circunstancia de que aquel estribillo norteño lo hemos hallado por primera vez en la hemeroteca de El Museo Canario al consultar el periódico Las Efemérides del lunes 17 de julio de 1899, en una de las crónicas que firma Artemi de Guairo, seudónimo del periodista galdense José Batllori Lorenzo (1876-1929). Batllori, en boca de uno de los protagonistas de sus escenas y cuentos del terruño, escribe dicha copla, que servía de expresión de alegría de las parrandas de su pueblo durante las fiestas de San Isidro. Por ese tiempo, Batllori colaboraba en ese periódico y desempeñaba una gran labor en la prensa de la época, particularmente en el Diario de Las Palmas, del que fue redactor jefe durante años.

 

Sobre estas líneas, el periodista galdense José Batllori Lorenzo y, a la derecha, recorte del periódico Las Efemérides del lunes 17 de julio de 1899,

en el que aparece la copla introductoria del himno de Teror realizado por Néstor Álamo  

 

Cincuenta y tres años después, en la primavera de 1952, Néstor Álamo presentaba al público la partitura de "¡Ay Teror, qué lindo eres!", haciendo suya la estrofa introductoria de su nueva creación artística, trasladándola desde Gáldar a Teror para dedicarla a la Virgen del Pino. La canción se estrenaba en las fiestas del Pino de aquel año y, con el tiempo, se ha convertido en el himno de la villa mariana. Fue sin duda un referente estético de los modelos que ya existían en su pueblo y que, tal vez, leería en sus sosegadas lecturas cuando en la década de 1930 entró a formar parte de El Museo Canario como oficial primero en la biblioteca de la centenaria institución científica. El contacto diario de Álamo con esas privilegiadas fuentes de información, sobre todo la lectura de la prensa de la época, propiciará quizás el hallazgo del artículo escrito por otro gran referente del patrimonio etnográfico galdense. El cronista Batllori recogía una copla ilustrativa de aquellas parrandas que acudían a la romería de San Isidro de Gáldar y entonaban cánticos canarios, coplas, sucediéndose las jotas y las isas, las malagueñas, seguidillas y popurríes del folclore musical. Pero que Néstor, poseído por el aura de la inspiración y de su experiencia personal, completaría con nuevos versos; trazando palabras de aparente sencillez en aquellos pulsos primerizos sobre el papel, pero cargadas de emociones que el pueblo apenas tardaba en hacerlas suyas.

 

"Sombras del Nublo" y "La Perla". Por si fuera poco, su canción más versionada, "Sombras del Nublo", estrenada en 1937 en el teatro Pérez Galdós y convertida en el himno popular de Gran Canaria por el Cabildo, pudo ser escrita en 1936 por el compositor y poeta grancanario Víctor Doreste Grande (1902-1966) y comprada por Néstor por cuatro cuartos, según contó un testigo de la venta de la partitura a Dolores Millares Sall, profesora de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria y conocida investigadora. Víctor Doreste fue uno de los personajes más destacados de la cultura de aquel momento, afirmándose en su madurez su imagen bohemia y su vinculación a las tertulias del café El Polo, situado en el desaparecido Puente de Palo de Las Palmas de Gran Canaria. La vocación literaria del autor de la novela Faycán (Memorias de un perro vagabundo) se fraguó junto a su padre, Domingo Doreste (1868-1940), más conocido por el seudónimo periodístico de Fray Lesco, autor de la primera guía turística de Gran Canaria, que acuñó el eslogan turístico más certero sobre nuestra isla: Gran Canaria, continente en miniatura. Su hijo Víctor estudió música con el maestro Bernardino Valle, continuando su formación en Leipzig (Alemania). Fue autor también de numerosas obras musicales, como el arroró La Zahorina, pero durante la Guerra Civil Española su actividad será casi nula, teniendo una vida bohemia, aunque se dedicará a escribir artículos periodísticos y artísticos en el Diario Las Palmas, incluyendo adivinanzas de contenido local.

 

Son años de la poetización del paisaje canario. En Tenerife, tanto el poeta Pedro García Cabrera como André Breton (1896-1936), fundador del surrealismo, elogia el pico del Teide en su texto "El castillo estrellado", de los más emblemáticos; en Gran Canaria, por su parte, el Nublo no solo se convierte en el símbolo geológico de la Isla sino en el arranque de una devoción insular sin precedentes. Manuel González señala que «la mitificación del Nublo como epicentro geográfico y espiritual de Gran Canaria es una más de las propuestas que nacen de las excursiones, Isla adentro, que los tertulianos de la Escuela de Luján con su principal conductor (Fray Lesco), y entre ellos su hijo Víctor y el propio Néstor organizan en los años 30». En Gran Canaria, el monolito más conocido dejó una gran sombra creativa: el compositor Rafael Gómez Jimeno compuso "Del Nublo llevamos el nombre"; Juan Alberto Monzón Talavera escribiría "Junto a mi Nublo querido", y Tomás Quintana Navarro crearía "Roque Nublo gigante". Pues bien, al parecer, y sin más pruebas a que atenernos, en medio de aquella magia cotidiana, Víctor Doreste escribió de un tirón la célebre composición en una servilleta cuando un grupo de amigos estaba en la escuela municipal del escultor Abrahán Cárdenes y al mostrársela a Néstor, este quedó encantado, registrándola bajo el nombre de Funkel, lo que hace despertar alguna duda respecto a su autoría, pues ese mismo seudónimo lo utilizaría para registrar las canciones "La Perla" y "Desvelo de Amor", que tampoco eran suyas, como hemos de ver. Poco después, el músico catalán afincado en Gran Canaria Agustín Conch, pero también el canario Juan Alberto Monzón, ayudaron a la armonización de esa célebre composición que conmueve a los grancanarios, siendo registrada en la Sociedad General de Autores de España el día 30 de noviembre de 1933. Se dio la circunstancia de que "Sombras del Nublo" fue interpretada por primera vez en un disco en 1942 por Rosita Dorrego, seudónimo de la cantante argentina Rosita Quiroga (1896-1984) en la discográfica Columbia (ref. v9197), pero el pequeño disco que se dio a conocer a través de la red española de radiodifusión apenas pudo ponerse a la venta porque en la cara B del mismo se grabó el bolero "Desvelo de Amor", cuya autoría se atribuía a Funkel pero que, en realidad, tanto la letra como la música pertenecía al célebre compositor puertorriqueño Rafael Hernández Marín (1891-1965), conocido como El Jibarito, quien la había registrado ocho años antes, como señala el periodista Antonio Betancor, expresentador del programa musical canario Tenderete. Néstor Álamo había coincidido con él en Cuba hacia 1920 cuando el inconmensurable Jibarito dirigía la orquesta del Teatro Fausto de La Habana.

 

El compositor puertorriqueño Rafael Hernández, El Jibarito, autor de la canción "Desvelo de Amor", que se atribuyó a Néstor Álamo.

A la derecha, Rosita Quiroga, que interpretó "Sombras del Nublo" en un disco de la Casa Columbia publicado en 1942

 

Por otra parte, en las Islas Canarias se ha extendido la creencia de que es Néstor Álamo el autor de la habanera "La Perla", que cautiva al gran público por su melodía pegadiza. El propio autor llegó a confesar que no era suya, aunque así la registró en los años 40 en la Sociedad de Autores Española. Lo cierto es que fue Néstor quien la introdujo y popularizó en las Islas desde su llegada de Cuba, pero está bien demostrado que la letra, aunque suele atribuirse a Bécquer, es obra del escritor y poeta aragonés Eusebio Blasco (1844-1903), recogida en su libro Arpegios, que vio la luz en 1866, mientras que la música parece corresponder a un autor desconocido, aunque fue Anselmo López quien la editó como vals en 1895 en La Habana, según acreditaba Manuel González Ortega en su trabajo Néstor Álamo y la canción canaria. No es mi intención, la virgen del Pino nos libre, de desmitificar al padre de la canción canaria, reconocido autor de al menos 45 canciones y poseedor de una inmensa personalidad y creatividad. En todo caso, revelar o analizar a fondo las fuentes de inspiración de las que bebió para realizar aquellas canciones que dignificaron nuestra música popular, sin olvidarnos de que algunas de sus coplas o estribillos formaban ya parte de la tradición lírica de la Isla, siendo versionadas por Néstor Álamo. Lo cierto es que la crítica, al oír la nueva canción de "Ay Teror", que cantaron los solistas José Luis Vallejo Cabrera y Carmina Estévez Quintana, «con acendrado acento de la medianía a las cumbres», fue definida como una creación que respondía al criterio que sustentaba Néstor sobre lo que había de ser la canción popular; es decir, reivindicarla como símbolo con raíces en la identidad canaria o canariedad. Él mismo, en una entrevista publicada en el Diario de Las Palmas, el 6 de octubre de 1979, por Jesús María Perera, reconoce que «el "¡Ay Teror!", por ejemplo, tiene mucha garra popular. Debió ser allá por el año 9 cuando recuerdo ver en Gáldar unas escenas imborrables. Llegaban caravanas en carros y antes de entrar al pueblo se apeaban y comenzaban a cantar, estos cantos, tienen muchas concomitancias con el que preparé para la romería». Posiblemente, Álamo se refiera al año 1919, pues recordemos que nació en 1906, y era poco probable que con apenas tres años tuviera esos recuerdos tan imborrables. Lo cierto es que, en poco tiempo, aquellas coplas o estribillos relacionados con las peregrinaciones se convirtieron en la banda sonora de Teror y de todos los pueblos de la Isla e, incluso, algunas de ellas dieron la vuelta al mundo en las voces de grandes artistas de nuestra tierra como Mary Sánchez, María Mérida y el tenor Alfredo Kraus, que interpretó "Sombras del Nublo" de manera sublime en 1959, acompañado de la Gran Orquesta Sinfónica. Había nacido una de las canciones más interpretadas en las romerías de la Isla.

 

Nadie, hasta entonces, había logrado popularizar las canciones canarias ni reflejar el alma de nuestro pueblo, alegre y sencillo, en unas partituras como lo hizo Néstor Álamo, y que todavía hoy tiene muchos seguidores. Hoy día, el Ayuntamiento de Teror conserva en su archivo histórico las primeras partituras impresas de "¡Ay, Teror, qué lindo eres!", ilustrada por el pintor Santiago Santana, y "Caminito de Teror", de 1954, dos de las tres canciones que dedicó a la villa mariana. Las dos partituras autografiadas por el propio Néstor Álamo y dedicadas al entonces alcalde de Teror, José Hernández Jiménez, tienen un gran valor histórico, ya que se trata de las primeras copias impresas de las canciones más famosas del cancionero terorense y, por ende, del patrimonio oral de los canarios que, probablemente, no tenían la menor idea del origen de aquella copla campesina, pero sí hacia dónde la música conducía de nuevo: a Teror, el municipio más cantado de Canarias.

 

 

Fuentes y bibliografía

. ÁLAMO, N.: «Purismo en el Folcklore», publicado en el periódico Falange, jueves 19 de julio de 1951.

. GONZÁLEZ ORTEGA, M: Néstor Álamo y la canción canaria. Las Palmas de Gran Canaria, 2008.

. GONZÁLEZ SOSA, P.: «La Banda de música de Guía la fundó Jurado en 1840», publicado en el periódico La Provincia, sábado 19 de febrero de 2011.

. GONZÁLEZ SOSA, P.: «La habanera La Perla no es de Néstor Álamo», publicado en la revista digital Guía de Gran Canaria, octubre de 2006.

. HEMEROTECA DEL MUSEO CANARIO. Las Efemérides, lunes 17 de julio de 1899, pág. 2.

. HMC. Diario de Las Palmas, 6 de octubre de 1979, entrevista a Néstor Álamo por Jesús María Perera.

 

Entrevistas

. Dolores Millares Sall, profesora de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria y conocida investigadora, 29 de septiembre de 2017.

. Antonio Betancor Rodríguez, periodista, 2 de noviembre de 2017.

 

 

La foto de portada es la portada de la canción "Ay Teror" de Néstor Álamo, realizada por el pintor Santiago Santana.

 

 

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