Revista nº 701
ISSN 1885-6039

GENERACIÓN.

Martes, 01 de Agosto de 2017
Jorge Rodríguez Padrón
Publicado en el número 690

Aunque no se pueda hablar de una continuidad generacional propiamente dicha, sí se pueden distinguir, en la moderna historia de la literatura insular, una serie de grupos más o menos cohesionados, más o menos orientados hacia un proyecto común que, de hecho, se han venido considerando como tales generaciones.

 

 

Cronológicamente podría establecerse el siguiente cuadro generacional. 

1) ----- DE INTELECTUALES CANARIOS (1901-1910). En el tránsito entre el modernismo y los movimientos de vanguardia. Generación grancanaria, nacida en torno a la figura de Luis Millares Cubas*, en cuyo domicilio de Las Palmas se reunían los jóvenes componentes de la misma y donde trabaron contacto personal con notables escritores foráneos de paso por la isla. El primer núcleo generacional incluía a los poetas Luis Doreste Silva*, Saulo Torón*, Tomás Morales*, Alonso Quesada* o Manuel Macías Casanova; por los músicos Miguel Allent Avellaneda y Castor. El periodismo será la actividad aglutinante, que favorece la andadura pública de la generación. En el diario Ecos*, dirigido por Alonso Quesada, colaboraron asiduamente Tomás Morales y Saulo Torón. Y por el periodismo se integran en el grupo los entonces más jóvenes poetas: Pedro Perdono Acedo*, Fernando González*, así como los prosistas Fray Lesco*, Jordé*, Luis Benítez Inglott*, Agustín Millares Carlo* y Rafael Mesa. En una tercera etapa de esta generación asistimos a la relación que establecen con los escritores tinerfeños coetáneos; entre ellos, Manuel Verdugo* y José Tabares Bartlett, que ya habían colaborado en Ecos. Alonso Quesada viaja a La Laguna (Tenerife), como representante de Gran Canaria en la Fiesta de las Hespérides (1915); en 1917, la revista tinerfeña Castalia* acoge colaboraciones de escritores grancanarios; tres años después, Tomás Morales participa en la Fiesta del Atlante, en La Laguna (Tenerfe), y lee allí su "Himno al volcán". También estos escritores colaborarán en destacados diarios y revistas madrileños de la época: El Imparcial o El Heraldo, España o La Pluma. 2) ----- DE GACETA DE ARTE (1932-1936). Grupo fundamentalmente tinerfeño, cohesionado aunque heterogéneo, que se formaría en torno a la revista tinerfeña del mismo nombre*. Domingo Pérez Minik*, uno de sus más conspicuos miembros, dio en denominarlo facción. Integrado por críticos de literatura y arte, como el propio Pérez Minik, Eduardo Westerdahl* o José Arozena*; por poetas como Pedro García Cabrera*, Emeterio Gutiérrez Albelo*, Domingo López Torres* o José María de la Rosa*; y por prosistas como Agustín Espinosa*, Francisco Aguilar y Paz* u Óscar Pestana Ramos*. Mantendría relación directa con los movimientos literarios y artísticos de la vanguardia en Europa, continuando así el camino iniciado por el grupo de La Rosa de los Vientos*, algunos de cuyos miembros acaban por integrarse en la revista y actividades de Gaceta de Arte. Desarrolló una  incansable actividad pública; publicó diversos manifiestos polémicos y colisivos; afirmó el carácter cosmopolita y libre de la insularidad; mantuvo intercambios con grupos similares de Francia, Alemania y otros países centroeuropeos. La presencia en París de Óscar Domínguez, y las relaciones de trabajo que Eduardo Westerdahl mantenía con el continente facilitó ese intercambio mantenido. El grupo propiciaría de ese modo la exposición surrealista que acogió, en 1935, el Círculo de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife, y la visita que con tal motivo giraron a la isla André y Jacqueline Breton y Benjamin Peret. El mismo año en que comienza la guerra civil española se produce la última de las acciones públicas del grupo, la proyección de L'Âge d'Or, la cinta de Luis Buñuel que desencadenó un verdadero escándalo en Santa Cruz de Tenerife, dado el tenso ambiente de confrontación que se vivía entonces; y que obligaría -en algunos casos de forma trágica- a la disolución del grupo. 3) ----- DE ANTOLOGÍA CERCADA (1944-1951). Se formaría, de modo espontáneo, en torno a la figura del crítico Juan Manuel Trujillo*, en Las Palmas de Gran Canaria, y tomó su nombre de la antología en que se juntaron algunos de los poetas del grupo. Tuvo dos momentos claramente diferenciados. El primero corresponde a los años de afirmación colectiva y testimonial del trabajo literario. Sin declaraciones programáticas ni manifiestos de ningún tipo, la antología presenta el trabajo de un grupo de jóvenes poetas formado por los hermanos Agustín y José María Millares*, Pedro Lezcano*, Ventura Doreste* y Ángel Johan, gallego de nacimiento pero que reside por entonces en Las Palmas de Gran Canaria. Vinculado también al grupo, comenzó su andadura literaria el crítico Sebastián de la Nuez*, que también escribe poesía y narraciones por entonces, que firmaba como Sebastián Manuel. En cierto modo próximos a este grupo, tanto por la edad como por los propósitos que mueven su trabajo, se hallaban los poetas Juan Mederos*, Antidio Cabal* o Matías González*, aunque los primeros mantuvieron siempre una clara distancia con respecto a ellos. A la actividad semipública de las tertulias, hemos de añadir -como característica primera del grupo- la edición de diversas colecciones de poesía, de sobrio pero exquisito gusto tipográfico: Colección para Treinta Bibliófilos o Cuadernos de Poesía y Crítica. En 1947, y coincidiendo con la marcha de José Manuel Trujillo, aparece la publicación que queda como referente del grupo, Antología Cercada*. La actividad de esos escritores continuará después, en una segunda etapa, con la colección Los Dioscuros, dirigida por Ventura Doreste y Agustín Millares (1949) y con la aparición de Planas de Poesía*, cuadernos poéticos comandados por Agustín y José María Millares, publicación que hubo de interrumpirse abruptamente, a causa del proceso político-judicial que se abrió a la colección y a sus responsables, por parte de la censura oficial. 4) ----- UNIVERSITARIA DE LA LAGUNA (1952-1960). Las fechas indicadas como inicio y final del protagonismo del grupo se refieren al año de la aparición de la revista Nosotros*, que puede tenerse por órgano de expresión del mismo, y al comienzo de la nueva década, cuando ya la obra de sus más destacados representantes adquiere una madurez reconocida. El grupo universitario con el que todo comenzó lo formaban, entre otros, la poeta Violeta Alicia, Fernando García-Ramos* y Antonio Reyes*, y los prosistas Alfonso García-Ramos*, Eliseo Izquierdo*, Gilberto Alemán*, Emilio Sánchez Ortiz* y Elfidio Alonso*. También se sumarían a las actividades del grupo universitario el pintor Víctor Núñez y el entonces joven sacerdote Elías Yánez. La Casa del Estudiante, en la lagunera calle de San Agustín, fue el primer lugar de encuentro y reunión de esos jóvenes creadores. Allí hubo de celebrarse la lectura de Escuadra hacia la muerte, de Alfonso Sastre, presentada por el crítico Domingo Pérez Minik. Más tarde, las actividades del grupo se celebrarían en el Ateneo de La Laguna, presidido a la sazón por el periodista Luis Álvarez Cruz*. Allí hubo entonces actos matinales los domingos, con la participación, entre otras figuras, de María Rosa Alonso*. 5) ----- DEL BACHE. Este grupo universitario entraría pronto en contacto con los escritores que, en Santa Cruz de Tenerife y por los mismos años, se reunían en torno a la figura del poeta Julio Tovar*, y que tenían por órgano de expresión el suplemento Gaceta Semanal de las Artes*, del diario La Tarde. Eran estos, entre otros, Isaac de Vega*, Rafael Arozarena*, Antonio Bermejo*, Enrique Lite*, Antonio Vizcaya* o el pintor Pedro González que, con una conciencia generacional mucho más específica, dieron en denominarse Generación del Bache, reconociendo así su carácter marginal, su cortedad aislada, su independencia. Ellos serían el germen de lo que, años después, sería el grupo Nuestro Arte*. Los escritores universitarios colaboran, desde un primer momento, en Gaceta Semanal de las Artes. Y como quiera que algunos poetas grancanarios, estudiantes en La Laguna (Arturo Maccanti o Felipe Baeza), se sumaron al grupo y colaboraron en la revista Nosotros, serían ellos quienes, a la postre, sirvan como nexo, también, entre la generación universitaria y los escritores que en Gran Canaria se interesaban, al propio tiempo, por nuevas y arriesgadas experiencias vanguardistas (el caso de Manuel Padorno*) o en proyectos editoriales de singular esmero, como Manuel González Sosa* o Antonio García Ysábal*. Todo ello ha llevado al profesor Miguel Martinón* a reunir a estos escritores y sus diversas actividades bajo la única denominación de Generación del Mediosiglo. Asimismo, en este período y con la directa participación de algunos de los citados, es determinante tanto el surgimiento del grupo fetasiano (vid. Fetasa*) como la primera ruptura abierta con la poesía social que, a partir de la polémica que Felipe Baeza y Pedro Lezcano, sostendrán en las páginas de Cartel de las artes y las letras*, suplemento del Diario de Las Palmas, creado y coordinado, en esta primera época, por Manuel González Sosa. 6) ----- DE POESÍA CANARA ÚLTIMA (1960-1968). Eugenio Padorno*, uno de sus miembros más activos, opta por denominarla Generación de 1965. Su protagonismo se extiende desde los primeros años de la década de 1960, cuando se suceden los primeros y tímidos encuentros entre quienes luego se reunirán en torno al proyecto generacional, hasta 1968, año en que se produce la máxima dispersión del grupo. Sin embargo, estos escritores mantendrán su cohesión por más que el desarrollo de la obra de cada uno tome, a partir de entonces, diferentes orientaciones. Surge con la intención de proponer un relevo generacional, pero sin romper con la generación inmediatamente anterior, de la que siempre se sintieron deudores en mayor o menor medida, pues también estos aparecen como sus más señalados valedores. Al mismo tiempo, quiere vincularse desde el comienzo a una tradición insular moderna, y reivindican la paternidad de poetas como Domingo Rivero* o Alonso Quesada*. Las lecturas públicas (en 1964 y 1966), la creación de diversas colecciones de poesía (Mafasca  y Tagoro), los juicios críticos que celebraron, con el fin de releer pública y críticamente la obra de algunos de sus predecesores y la actividad constante en los suplementos literarios de la prensa grancanaria, coordinados ahora por algunos de los miembros del grupo, fueron los hitos más significativos de su presencia pública. Toda esa labor cristalizaría, en 1966, con la publicación de la antología que da nombre a la generación, acogida a colección San Borondón, de las ediciones de El Museo Canario. Formaron el grupo nuclear los poetas Fernando Ramírez*, Juan Jiménez*, José Caballero  Millares*, Manuel González Barrera*, Baltasar Espinosa*, Antonio García Ysábal, Lázaro Santana*, Eugenio Padorno*, Alberto Pizarro* y Jorge Rodríguez Padrón*. A ellos habría que sumar, por edad y porque, en mayor o menor medida, compartieron inquietudes similares, aunque se integraran a la vida pública poco después, los nombres de Justo Jorge*, Miguel Martinón* o Ángel Sánchez*. Éste último, desde sus comienzos, se comprometió con una estética mucho más próxima a la que hubo de caracterizar a la siguiente generación. La de Poesía Canaria Última, que centró su actividad en Las Palmas de Gran Canaria, había dado sus primeros pasos en La Laguna (Tenerife), donde algunos de sus miembros hacían estudios universitarios y coincidieron en las tertulias que el poeta Carlos Pinto Grote* reunía en su casa de la ciudad universitaria. Centró su actividad en la poesía; pero siempre ha mantenido el interés por la reflexión critica sobre la tradición literaria en las Islas y por los caracteres definitorios de la insularidad: los ensayos que en tal sentido escriben Lázaro Santana, dedicados a estudiar la literatura y el arte en Canarias, los textos de Eugenio Padorno para indagar en los rasgos de una poética insular diferenciada, o las aproximaciones criticas de Miguel Martinón, Ángel Sánchez o Jorge Rodríguez Padrón, se orientan en este sentido. 7) ----- DE 1970. Entre 1970 y 1976, fecha en que se celebra el I Congreso de Poesía Canaria, se producen diversos intentos de aglutinar una nueva generación universitaria de escritores. Lecturas poéticas colectivas, resúmenes antológicos en diversos suplementos literarios o algunas propuestas programáticas no llegaron a romper la rabiosa individualidad contracultural desde la que muchos de ellos escriben entonces, y que los lleva, muy pronto, hasta la dispersión o el silencio. Entre sus componentes habrá que nombrar a José Carlos Cataño*, Andrés Doreste Zamora, Sabas Martín*, Agustín Millares Cantero*, José Orive, José Miguel Pérez Corrales*, Carlos E. Pinto* o Andrés Sánchez Robayna*; y entre los más jóvenes en ese momento, a Félix Francisco Casanova*, Dulce Díaz Marrero*, Ángel Mollá u Olga Ruiz Rivero*. Junto a la poesía, ese grupo generacional desarrollaría una intensa y apasionada actividad teatral; a ellos se debe la creación de una primera Escuela de Actores de Tenerife, en la misma Universidad de La Laguna. Tenerife fue el punto de encuentro del grupo; y los sucesivos suplementos literarios del vespertino La Tarde, órgano de expresión de sus actividades. Aunque no vinculados al grupo nuclear, comenzaron también entonces su actividad, y en parecida tesitura estética e intencional, escritores como Juan Pedro Castañeda*, María del Carmen (Charo) Martínez o Juan Manuel García Ramos*. Quienes continuaron su actividad, de modo regular, después de 1976 (Cataño, Pérez Corrales, Pinto o Sánchez Robayna) han profundizado, desde un rigor critico indudable, en la tradición literaria insular: han estudiado a sus autores más representativos, han exhumado sus textos olvidados e inéditos. Otros (Castañeda, Martín o García Ramos) optarían por seguir su propia trayectoria, al margen de grupos o directrices generacionales). 8) ----- DE 1980. Escritores de promociones posteriores, narradores y poetas, se esforzaron por integrarse generacionalmente, mostrando propuestas estéticas e intencionales rompedoras, pero sin que ya existiera (eran los años de la normalización democrática) un ámbito propicio para tal concurrencia. La publicación, por parte del Gobierno de Canarias, de la serie Nuevas Escrituras, trata de convertirse en el vehículo que encauce este movimiento generacional. Y los sucesivos proyectos de edición, que tuvieron más bien escaso recorrido, o las ediciones de carácter artesanal, fueron los espacios públicos que ocuparon. La intención de arraigar en una tradición verdaderamente insular, de explicarse a través de su condición de escritores que trabajan desde unas islas, parece ser su rasgo distintivo más singular; pero el carácter de su obra -muy personal siempre- parece contradecir, una y otra vez, ese afán colectivo. Los nombres de Roberto Cabrera*, Dolores Campos Herrero*, Antolín Dávila*, Agustín Díaz Pacheco*, Emilio González Déniz* o Domingo Luis Hernández*, entre los narradores; los de Manuel Almeida*, Juan José Delgado*, Sergio Domínguez Jaén*, Ernesto García Cejas*, Carlos Gaviño*, Antonio Jiménez Paz*, Fernando Senante* o Yolanda Soler*, entre quienes escriben poesía, pueden configurar una nómina, bastante aproximada aunque urgente, de los representantes de este grupo al cual se incorporan escritores tinerfeños y grancanarios indistintamente. 9) ----- 21: NUEVOS NOVELISTAS CANARIOS. En 2011, se publica en Santa Cruz de Tenerife una antología que se dice de nuevos narradores canarios, preparada por Ánghel Morales, y que responde al título de Generación 21. La integran doce narradores insulares, nacidos entre 1960 y 1979: Víctor Álamo de la Rosa*, Álvaro Marcos Arvelo, Victor Conde, José Luis Correa*, David Galloway, Santiago Gil, Cristo Hernández Morales, Javier Hernández Vázquez, Pablo Martín Carbajal, Nicolás Mellini, Alexis Ravelo y Anelio Rodríguez Concepción. En presentación, el responsable de la antología hace referencia al contexto histórico en que todos ellos se incorporan a la actividad literaria; y también establece las coordenadas estéticas que los caracterizan. Dicha aproximación crítica se acompaña también con una muy escueta reseña biobibliográfica de cada uno de los narradores incluidos.

 

 

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