Revista nº 701
ISSN 1885-6039

Entrevista a Yeray Rodríguez sobre el Encuentro Internacional de Improvisadores por el Casco Viejo de Corralejo.

Miércoles, 09 de Agosto de 2017
José Miguel Perera
Publicado en el número 691

Días atrás entrevistábamos al verseador y profesor de la ULPGC a propósito de la celebrada XII edición de este importante festival de improvisadores que se hace en el Norte majorero. Sobre su origen, su vertiente crítica, sus particularidades y valores...

 

 

¿Cuál es el origen de este Festival? ¿A quién se le ocurre?

Mi querido y admirado Domingo Umpiérrez el Cuco me llamó en 2004 para ver si podía ir a cantar a una manifestación en el Casco Viejo de Corralejo, para defender la legítima propiedad de las casas y a los legítimos propietarios de las mismas. Ya estaba comprometido para la fecha que me dio, pero le dije que podrían ir dos geniales repentistas cubanos que por aquel tiempo estaban en Canarias, los hermanos José Enrique y Luis Paz Esquivel. Así fue. Un año después sí acudí a aquella manifestación, y al siguiente se le dio forma de encuentro internacional, y hasta hoy. Yo pondría a El Cuco en el lugar central de la idea. Él, como afectado por la especulación del Casco Viejo y como excelente verseador, supo unir ambos rumbos.

 

¿Podríamos decir que el sentido crítico y social del Encuentro es lo que, principalmente, lo define?

Desde luego. De algo tan desagradable como la especulación, como el miedo en el cuerpo de tanta gente, nació una idea que trata de hermosear la causa, de darle un sentido verbal. Al fin y al cabo, la palabra es la depositaria de la razón de los propietarios de las casas.

 

¿Hay otros festivales de improvisación de este género (con un fondo de reivindicación) en el ámbito hispánico?

No conozco ningún caso tan evidente y objetivo como el de Corralejo. En Xichú, en México, en el festejo de Fin de Año, que cada cinco es internacional, se siente constantemente la reivindicación social y comunitaria, y en Puerto Rico hemos cantado en actos concretos que reivindican los Derechos Humanos dentro de la Semana del Trovador. Pero lo de Corralejo, como tal, no lo he visto en otras partes ni tengo noticia de algo similar.

 

¿Podría considerarse el más importante de los festivales de improvisación de Canarias?

Me cuesta hacer un ranking de esas características. Cada encuentro tiene sus características, su magia, su razón de ser… El más antiguo evento de improvisación oral en verso en Canarias es el de Tijarafe, en La Palma, que no siempre ha sido internacional pero lleva desde 1970. La verseadora majorera Lydia Moreno organiza cada año La isla en verso y la plaza de Tarajalejo vibra. Verseando con Ingenio es una hermosa iniciativa y también lo es el Festival Ochosílabas, que este año, por primera vez, dedicó una fecha a un evento infantil y juvenil, algo impensable hace años. El mejor festival siempre será el próximo, porque nos ilusiona y nos alienta a seguir adelante.

 

¿Exageraríamos si afirmáramos que por el escenario de la plaza Patricio Calero han pasado los mejores poetas improvisadores en español?

No creo que sea una exageración. Así ha sido, y más que hablar de nombres concretos prefiero hablar de tradiciones. Creo que las  más representativas de la improvisación en décimas en español han estado presentes y en todos los casos con representantes dignísimos y reconocidos que han hecho que podamos afirmar lo que te preguntabas. Esa suerte la han tenido Corralejo, Fuerteventura y todos los que lo hemos podido vivir en primera persona.

 

 

¿Este Festival han influido especialmente en tus creaciones (como "No hay gente pa tanta cama"…) para que se empezaran a teñir de contenido social, o ya eran así previamente?

Más que un festival concreto yo creo que lo que me llevó a pregonar temas con ese cariz social del que hablas fue el contacto con otras tradiciones en las que la palabra improvisada o la poesía memorial está, siempre, dando voz al pueblo que necesita gritarla. Cuando oí por primera vez en directo a Guillermo Velázquez, en Colombia en 2001, entendí que ser verseador es decir no lo que el pueblo quiere oír sino lo que quiere decir. Evidentemente el Festival de Corralejo tiene esa naturaleza reivindicativa y muchas cosas de las que decimos cobran un mayor sentido. No nos hemos quedado en las casas del Casco Viejo. También hemos gritado contra lo que quieren hacer en Tindaya o en contra de la abusiva Ley del Suelo que defienden, curiosamente, algunos partidos políticos que se posicionan a favor de los vecinos en este conflicto. Así de complejas son las cosas en Canarias.

 

¿Qué hace la palabra y la música en las gentes, concretamente en la de los afectados del Casco Viejo: cura, alegra, anima a seguir con la lucha…? ¿Es la poesía en este contexto, como diría el poeta, "un arma cargada de futuro"?

De alguna manera lo respondí en la pregunta anterior. Creo que la palabra pone sobre la mesa lo que el pueblo quiere decir. Sienten los vecinos que somos sus portavoces y eso, lejos de ser un privilegio, es una responsabilidad. Y tenemos que estar a la altura o al menos intentarlo. No me gustan las armas y sí me gusta la poesía. Quizá la poesía es de las pocas cosas que podrían evitar que en el mundo hubiera armas. La poesía debe estar llena de futuro, pero no de futuro que disparar sino de futuro que compartir.

 

¿Ha sido el Festival majorero, que siempre has coordinado, el primero de los espacios culturales desde donde se unificaron las diversas formas de improvisar llevadas a cabo en Canarias (décima, polcas, etc.)?

Sí. Hasta donde sé te respondo que sí porque así fue desde la primera edición en 2006. Todas las manifestaciones de improvisación oral en verso canarias forman parte de un todo y es necesario defenderlas al unísono. No hay una “mejor” que otra.

 

¿Qué se ha hecho por primera vez (qué se ha innovado), con respecto a la improvisación, desde el marco del Festival por el Casco Viejo?

Pues como decía antes organizar un Festival desde una reivindicación social concreta. La palabra ampara a los vecinos. La palabra y la costumbre. Eso somos los verseadores, palabra y costumbre, pasado que se quiere volver, constantemente, futuro. Pero eso, como antes dije, no es privilegio sino responsabilidad.

 

 

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