Revista n.º 1054 / ISSN 1885-6039

La Ruta de las Fuentes (Barlovento, La Palma).

Jueves, 7 de enero de 2016
Horacio Concepción García y Néstor José Pellitero Lorenzo
Publicado en el n.º 608

Barlovento está aderezado por numerosas fuentes, de aguas risueñas y cristalinas, que han sido fundamentales tanto para la agricultura como fuente de energía y la propia subsistencia de los seres vivos, pues no se crea la vida sin el agua...

Fuente de La Fajana.

 

 

... El patrimonio inmaterial de Barlovento surge del manantial de la memoria de sus habitantes, recordando antiguas costumbres, ya en desuso, que han quedado sepultas bajo el monte, piedras y barro. Los abrevaderos y lavaderos, que antaño eran un punto cardinal en la vida de los barloventeros y barloventeras, yacen hoy desiertos sin la presencia de pastores, ganados y viajeros, que a ellos concurrían a apagar su sed.

 

Barlovento nos ofrece a nivel turístico un recorrido por la Ruta de las Fuentes: Fuente de Las Mimbreras, Fuente de La Tosca, Fuente del Llano, Fuente Pizarro, Fuente La Gallega, Fuente Faya Felipe, Fuente de La Fajana, etc.; viaje que nos desvela hermosos rincones donde podemos contemplar algunos de estos libros abiertos al pasado que son las fuentes. Desde la perspectiva de la toponimia, el análisis de la Ruta de las Fuentes nos desvela los siguientes aspectos: Fuente de Las Mimbreras: la mimbrera es un árbol de origen europeo introducido por los nuevos habitantes en los momentos posteriores a la conquista para labores cesteras y constructivas. La enorme prestación que ofrecía su flexibilidad lo convirtió en el material predilecto para la confección de cestos y cestas en la comarca septentrional y noreste, además de su aplicación en la edificación de inmuebles, particularmente para la composición de las techumbres pajizas, amarrando los haces de paja; Fuente de La Tosca: la tosca es un término utilizado para referirse a un estrato edáfico generado por la acumulación de piroclastos y su posterior aprehensión. Su compactibilidad pero su peso ligero frente a volúmenes similares de basalto y con una superficie endeble lo convierte en un material sencillo para su tallado en la construcción de piedras esquinas para las viviendas, la confección de braseros o para la creación de dornajos; Fuente del Llano: se localiza en el borde inferior de la actual planicie que compone la principal localidad de Barlovento, El Pueblo. Su ambivalencia con la forma llanos no hace sino confirmar el reconocimiento del paraje con el topónimo de los Llanos del Rosario, desde la primera mitad del siglo XVI y prolongado durante los dos siglos siguientes.

 

El agua ha sido un preciado bien para los habitantes de la isla desde tiempos inmemoriales. La privatización de las aguas se inicia mediante las datas de la conquista; posteriormente repartos, ventas y usurpaciones prosiguieron durante el Antiguo Régimen, tanto sobre la propiedad realenga como la concejil. En 1879 nace la Ley de Aguas, que se perpetuará durante más de un siglo (1879-1985), continuando con el antiguo sistema de concesiones1. El insigne historiador palmero don Juan Bautista Lorenzo Rodríguez (1841-1908), a finales del siglo XIX, refería lo siguiente: El pueblo de Barlovento es uno de los más ricos en manantiales, de los cuales algunos son tan abundantes, que bien pudieran regarse con sus aguas muchísimas fanegadas de terreno2.

 

Barlovento cuenta con una gran tradición agrícola, donde destacó el cultivo de la papa hasta mediados de los años 60, época en que se localizaron y explotaron aguas subterráneas que permitieron destinar grandes superficies de terreno al cultivo del plátano. En 1900 los herederos de Antonio Lugo y García, rico terrateniente de Santa Cruz de la Palma, explotaban las aguas de la Fuente de Oropesa para regadío; en 1901 ya se habían canalizado las aguas del pago de Gallegos3, obras que generaron importantes clamores por parte de los vecinos del lugar, al disminuir el caudal de agua e inutilizar temporalmente el camino de acceso al monte. Don Patricio Martín y Martín, vecino de Gallegos, tomó las medidas necesarias para resolver la agonizante situación de sus convecinos, dada la escasez de recursos del municipio y la carestía de materiales de construcción, obrando en la Fuente de El Dornajo un abrevadero de tea, y en la Fuente Charco de La Gata dos lavaderos de mampostería para cubrir las necesidades. En 1924 don Martín Ortega Marcial inicia obras para la construcción de un depósito de cemento y cal en la Fuente La Garrida (Gallegos), además de colocar una llave en la parte superior para recoger el sobrante, lugar este donde los vecinos venían disfrutando desde muy antiguo del derecho de lavar las ropas y abrevar sus ganados4.

 

En 1910 Fyffes comienza con sus exportaciones de plátanos, tomates, papas, etc., desde el puerto de Tazacorte a Inglaterra, incrementándose la necesidad de nuevos recursos hídricos en la isla, basados en la captación y almacenamiento de aguas subterráneas y superficiales adquiridas mediante concesión estatal5. En este periodo la conflictividad social originada por el proceso de privatización de las aguas alcanza su máximo apogeo; así en 1914 don Julián Van Baumberghen Bardají, médico y dirigente del Partido Liberal palmero, sostiene un litigio con el consistorio barloventero, por el aprovechamiento de 25 000 m3 anuales de las aguas que brotaban de los manantiales: Paso del Ratón, Caldero de La Oveja, Andén, El Muelle, Loro, Junco, Abacera, Rosa del Tío Mateo, Del Río, Hoya de Las Vergas, Rainena y Rabasa, para el riego de una finca de su propiedad en el municipio. Este conflicto estaba originado por la carencia de un deslinde en los cauces de dominio público respecto al Monte de Propios6. En 1919 don Francisco Guimerá del Castillo Valero, junto con otros vecinos de Barlovento, continúan con el anterior pleito solicitando la declaración de aguas públicas de los manantiales anteriormente mencionados, además de los de La Zarza, Bainela, Los Cabreros y El Cuervo. Guimerá del Castillo exponía la necesidad de intervenir en estas aguas para el sano abastecimiento, a través de pilas, abrevaderos públicos y conducciones para el riego, porque cuando salían de los manantiales estas iban a parar a posetas, donde los naturales desde tiempos inmemoriales las venían utilizando, sin aprovechar los sobrantes los cuales eran básicos para el riego en el municipio7.

 

La concesión de los sobrantes de las aguas públicas se hacía bajo una serie de condiciones que normalmente llevaban aparejadas la construcción de una fuente pública para el abasto de la población, ya que alrededor de las mismas se forman lodazales por las prácticas y usos que de ellas se hacían, creando problemas de insalubridad. Estas fuentes solían comprender una pequeña obra de fábrica donde se captaba y recogía el agua para la población, y el sobrante se canalizaba hacia un reducido tanque o dornajo que servía de abrevadero, y a continuación se dirigía hacía las piletas que servían de lavaderos8. Las fuentes más antiguas de las que hay constancia en el municipio son: la Fuente de Talavera localizada en el barranco de Abreu, próxima a la zona costera, datada desde 15589; y la Fuente de Madriles, en el barranco de El Pilón -Diego de Madrid, uno de los grandes hacendados de los primeros tiempos de Barlovento casado con María de Alcázar10-. La Fuente de Madriles era ya un topónimo corriente en 1559, un protocolo de ese año la nombra en una venta como uno de los linderos bajo su forma original: … y por otra parte con el camino que va desde el citado camino real a la fuente que dicen de Diego de Madrid…11 La degeneración del topónimo ya se había producido en un documento privado, y su actual forma -Madriles- no es sino su pluralización, probablemente, ante los distintos herederos de los descendientes. Oropesa, Talavera, Madriles, Gallega y Catalanes son topónimos con unas claras referencias a los lugares de procedencia de los primeros pobladores europeos asentados poco después de la conquista en este rincón de la isla, desde finales del siglo XV hasta la segunda mitad del siglo XVI12.

 

Entre las que se encuentran a mayor altura está la Fuente Lacandia, único punto de agua permanente en las cumbres del municipio, próxima al Llano Negro, y entre las más bajas la Fuente de La Fajana (Fajana del Saladar), cercana a las piscinas naturales. Las zonas adyacentes a los nacientes de aguas y manantiales estaban protegidas, prohibiéndose su explotación forestal: ... autorizando el corte de madera que se solicita con la salvedad de que no se haga sobre los nacientes de aguas y manantiales13. La otra franja importante que refleja la toponimia vinculada a las fuentes es el monte; los anteriores motivos esgrimidos para las medianías cambian para esta banda, apuntando a causas vinculadas con aspectos asociados a su caudal, a la vegetación y las actividades desarrolladas en el monte. Para el caudal, la Fuente Grande alude a un caudal muy superior a la media del resto; Chupadero, a un pobre brote de agua sobre el terreno; y Agua de Alto, por su localización en una zona elevada. Para la vegetación, Fuente de Los Loros Altos: los loros se refiere a un árbol característico de las franjas inferiores de la laurisilva, y a vergas, palos largos y derechos; la Fuente de La Hiedra se ubica en el barranco del mismo nombre, en el pago de La Tosca, que es una planta trepadora presente en ambientes húmedos, enredando los tallos de los árboles o colgadas de sus ramas, formando lianas. En referencia a las actividades, la Fuente de Las Corzas: la corza se relaciona con un soporte obtenido del corte de una rama con una bifurcación de otras dos, de extensión similar, para el transporte de materiales como piedras, sacos de arena o de carbón o un conjunto de maderas como tablas, tiseras o similares14. Otras fuentes dignas de mención son: Roque de los Árboles (Gallegos), Fuente de Vandewalle o Fuente de Las Bamballas (Las Cabezadas), Fuente de La Culata (Lomo de Los Salones), Fuente La Canche (Morro de la Cebolla), Tosca del Perro (camino de Las Merlas), etc.

 

Los tiempos cambian y caen en el olvido antiguas costumbres y formas de vida, con ellas los personajes que las vivieron y las historias que les sucedieron; pero cada naciente, fuente o manantial esconde una pequeña parte de la identidad de Barlovento.

 

Fuente de La Fajana.

Fuente de La Fajana (Horacio Concepción)

 

 

Notas

1. DÍAZ CRUZ, Pedro Luis. «Solicitudes y concesiones de aguas superficiales en Canarias entre 1902 y 1919: privatización del patrimonio hídrico del archipiélago durante la etapa de consolidación del nuevo modelo productivo de exportación». En Coloquio de Historia Canario-Americano XX. [Las Palmas de Gran Canaria], Cabildo Insular de Gran Canaria, 2012, pp. 1108-1109.

2. LORENZO RODRÍGUEZ, Juan Bautista. Noticias para la historia de La Palma. Instituto de Estudios Canarios. [La Laguna-Santa Cruz de La Palma]: Cabildo de La Palma, 1975-2000, v.1, p. 18.

3. PÉREZ HERNÁNDEZ, José Eduardo. «Entre el ideal y la realidad. Discurso de la modernización y devenir económico de La Palma (1850-1900)». En Boletín Millares Carlo, n.º 22, 2003, p. 85.

4.   AMB [Archivo Municipal de Barlovento]: Legajos referentes a las aguas, sin foliar.

5. DÍAZ CRUZ, Pedro Luis. «Solicitudes y concesiones...», op. cit., pp. 1108-1109.

6. Boletín agrícola de la región agronómica de Canarias, año VIII, n.º 99, Santa Cruz de Tenerife, 1914.

7. AMB [Archivo Municipal de Barlovento]: Legajos referentes a las aguas, sin foliar.

8. CONCEPCIÓN GARCÍA, Horacio. "El Río de Los Sauces". En: http://www.elapuron.com/noticias/opinion/15740/el-ro-de-los-sauces/. AMB [Archivo Municipal de Barlovento]: Legajos referentes a las aguas, sin foliar.

9. HERNÁNDEZ MARTÍN, Luis Agustín. Protocolos de Blas Ximón, escribano de la Villa de San Andrés y sus términos (1546-1573). [Isla de La Palma]: Cartas Diferentes Ediciones, 2014, v. 2, p. 255.

10. CONCEPCIÓN GARCÍA, Horacio. "Los orígenes de Barlovento". En: http://www.elapuron.com/noticias/opinion/16499/los-orgenes-de-barlovento/.

11. HERNÁNDEZ MARTÍN, Luis Agustín. Protocolos de Blas Ximón..., op. cit., n.º 558 y 559, pp. 301-302.

12. HERNÁNDEZ MARTÍN, Luis Agustín. Protocolos de Domingo Pérez, escribano público de La Palma (1546-1567). [Santa Cruz de La Palma]: Caja General de Ahorros de Canarias (etc.), 1999-2005, v. 1, protocolo n.º 208, p. 162.

13. NÚÑEZ PESTANO, Juan Ramón; VIÑA BRITO, Ana del Carmen; HERNÁNDEZ GONZÁLEZ, Carmen Luz; ALFARO HARDISSON, Emilio; FERNÁNDEZ  RODRÍGUEZ, María Lourdes; LARRAZ MORA, Alejandro; HERNÁNDEZ HERNÁNDEZ, María Rosa. Catálogo de documentos del Concejo de La Palma (1501-1812). Fontes Rervm Canariarvm XXXIX. [San Cristóbal de La Laguna-Isla de Tenerife]: Instituto de Estudios Canarios, 1999, v. 2, p. 566.

14. DÍAZ ALAYÓN, Carmen. Materiales toponímicos de La Palma. [La Palma]: Cabildo Insular de La Palma, 1987, pp. 89-90.

 

 

Horacio Concepción García pertenece a la SEGEHECA y Néstor José Pellitero Lorenzo es investigador etnográfico.

 

 

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