Revista nº 706
ISSN 1885-6039

José Félix Rivas, primo del canario Domingo Monteverde y tío de Bolívar.

Miércoles, 20 de Enero de 2016
Manuel Hernández González
Publicado en el número 610

Hace más de cuarenta años Ángel Grisanti destacó los lazos familiares entre los Rivas Herrera y Domingo Monteverde y Rivas y de estos con Simón Bolívar, que influyeron de forma decisiva en la obtención del pasaporte que les proporcionó a todos ellos el autoproclamado Capitán General de Venezuela.

 

 

El tinerfeño Marcos Rivas, regidor de Caracas, tuvo 12 hijos con la mantuana Petronila Herrera y Mariñas. Mercader en sus orígenes, adquirió varias haciendas en Chacao y Maycara. Ejecuta entre su prole una calculada política de casamientos y de dedicación al convento y el sacerdocio de sus hijos, para lo que les deja patrimonios para ordenarse y para ingresar en el convento. Sus hijos ocuparon un papel esencial en la Emancipación. Entre su numerosa prole destacaron Juan Nepomuceno, que fue alcalde de Caracas, y el General y prócer de la Independencia, José Félix, significativamente. Marcos era hermano de la madre de Domingo Monteverde y Rivas y tres de sus hijos se casaron con las hermanas de Concepción Palacios, madre de Simón Bolívar.

 

En la vorágine de fijarse en la detención de Miranda se ha pasado por alto otro hecho crucial de varios parientes suyos, personajes claves en la revolución que o salieron con pasaporte suyo al extranjero en la misma goleta desde la que partió El Libertador rumbo a Curaçao, o antes tuvieron tranquilo acomodo en la Caracas gobernada por Monteverde. El 27 de agosto de 1812 se embarcó con su sobrino Simón su tío José Félix Rivas y su secretario personal -incluso en la fortaleza de Puerto Cabello- y pariente Francisco Rivas Galindo, hijo de Valentín, el regidor caraqueño, que había jugado un papel decisivo en la actuación del cabildo caraqueño ante la invasión de Miranda y en la Junta de 1810. Con anterioridad lo había hecho en otro barco Marcos, hermano de José Félix y de Valentín. Nadie se había preguntado el porqué de ese trato de favor a tan caracterizados dirigente. Evidentemente la respuesta está en su parentesco con los Rivas, el mismo que había actuado a favor de Bolívar para darle la libertad. La carta de la comunicación de la salida de La Guaira de 28 de agosto de 1812 de Francisco Cervériz a Monteverde no deja lugar a dudas: Ayer a las nueve de la mañana se dio a la vela para Curaçao la goleta española Jesús, María y Josef con los individuos que la fletaron, a saber: Don José Félix Ribas, el Dr. Vicente Tejera, Don Manuel Díaz Casado, Don Simón Bolívar y un sobrino de Ribas, nombrado Francisco, que venía incluso en el pasaporte que S.E. dio. Esto último era bien evidente.

 

Por una parte, Juan Nepomuceno Ribas, era hermano de José Félix y tío de Bolívar por su casamiento con María de Jesús Palacios, hermana de su madre. Implicado en la llamada Conspiración de los mantuanos, en 1810 participó junto con su hermano José Félix por medio del que exigían la expulsión de españoles y canarios, por lo que fueron expulsados del país. Retornados en noviembre de 1811, cumplió las funciones de Intendente del ejército de Miranda. Tal confianza tenía con su tío Simón Bolívar que le escribió antes de embarcarse para que reclamase su equipaje con mil quinientos pesos en plata y mil seiscientas onzas de igual metal. Desde Curaçao le vuelve a escribir el 8 de octubre de 1812 para encarecerle que entregase a M. Camacho mil pesos que este le entregaría en esa isla, pero con la expresa condición de que Ud. Me ha de fiar (...) con amistad y consideración de su sobrino Bolívar. Juan Nepomuceno curiosamente se había quejado a su primo Monteverde de su sobrino Simón a raíz de la llamada Guerra a Muerte de 1813. En su misiva le manifiesta su sorpresa de que no he podido dejar de compadecerme la situación de Ud. y de horrorizarme la conducta sanguinaria que observa Bolívar con los europeos y buenos criollos, quejándose de que El Libertador no hubiera correspondido a la generosidad con que le trató cuando cayó en sus manos y le concedió la libertad. Su otro hermano, el presbítero Francisco José de Ribas, firmó el acta del 19 de abril de 1810, donde jugó un papel decisivo. Pudo vivir tranquilamente en la capital venezolana hasta que en 1813 las tropas de Bolívar entraron en Caracas y El Libertador propuso al obispo Narciso Coll y Prat su nombramiento como su secretario.

 

Juan Nepomuceno, a su regreso a Caracas, fue propuesto Director General de Rentas. En su carta de respuesta a Muñoz Tebar el 4 de enero reconoció que agitó por cuantos medios me dictó la prudencia un pasaporte para emigrar a las Islas, abandonando mi patrio suelo, mi familia, mis propiedades y todas cuantas satisfacciones reportaba. Lo conseguí en efecto y solo pude llevar tres de mis tiernos hijos. Sobre las relaciones familiares entre José Félix y su primo Domingo Monteverde y Rivas da buena cuenta esta carta reproducida por Landaeta Rosales y Grisanti: Al Señor Domingo de Monteverde. Caracas y agosto 5 de 1812. Mi apreciado primo y señor: El deseo de acreditar mi inculpable conducta con respecto a las prisiones de los europeos, me obliga a molestar a Ud, suplicándole se sirva devolverme el Manifiesto que tuve el honor de poner en sus manos con el decreto para su impresión, a fin de que a la mayor brevedad llegue a noticias de todos, reservando Ud. en su poder los documentos originales a que se contrae; no doy este paso personalmente por hallarme con calenturas dos días hace, pero, me repito con la mayor complacencia y consideración su más sincero y apasionado Sor. Q.b.s.m. José Félix Ribas. Este testimonio se une al anterior de Juan Nepomuceno que nos ilustra sobre la atmósfera familiar reinante entre esos parientes. Como resultado no solo su primo le dio la libertad, sino que le dio carta de recomendación para el Gobernador inglés de Curaçao. Al respecto precisa Grisanti que la Revolución de Independencia no fue solo una guerra civil, sino también “una guerra de familia"

 

 

Foto de portada: José Félix Rivas

 

 

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