Revista n.º 1135 / ISSN 1885-6039

Radiografía del pasodoble Islas Canarias.

Miércoles, 4 de marzo de 2015
Elfidio Alonso
Publicado en el n.º 564

Si se dejan a un lado las posibles virtudes musicales (que debe tenerlas, dada la gran popularidad que ha alcanzado el pasadoble a niveles internacionales), los versos del "Islas Canarias" no hay por dónde cogerlos, llenos de tópicos y de disparates, narcisistas y vulgarmente patrioteros.

Detalle de portada de una edición antigua de la partitura del pasodoble Islas Canarias.

 

 

 

 

Vergel, de bellezas sin par,
son nuestras Islas Canarias,
que hacen despierto soñar.
Jardín, ideal siempre en flor,
son las mujeres las rosas,
luz del cielo y del amor.

 

 

Es el comienzo del nunca bien ponderado pasodoble "Islas Canarias", del maestro Tarridas. Los versos son el no-va-más de la cursilería narcisista, y reflejan las muy escasas dotes poéticas del autor.

 

Y tras la introducción, que todos hemos cantado y bailado alguna vez, viene la copla de isa, que ha sufrido varias transformaciones en el tiempo, como el añadido de Islas Canarias, Islas Canarias que se intercala a final verso y no la abominable prolongación aflamencada (o calderón interminable) del suspiiiii, que alguien puso de moda para asombrar al público turístico, más con la capacidad pulmonar que con posibles atributos del arte de bien cantar.

 

 

El corazón de los guanches,
el murmullo de la brisa,
suspiran todos amantes
por el amor de una isa.

 

 

Es la copla más conocida y popular del pasodoble. La alusión a los guanches le da un cierto aire subversivo a la copla, cuyo sentido o mensaje resulta difícil de descifrar, con esa fórmula entre charada y galimatías. Veamos el argumento: tanto el corazón de los guanches como el murmullo de la brisa, suspiran por lograr el amor de una isa. Si le damos al vocablo ese misterioso y laberíntico significado de salto = isa (según los bables asturianos y según Lothar Siemens), tendríamos un disparate mayúsculo, porque uno no entiende cómo el corazón de los guanches y el poético murmullo de la brisa se vuelven locos y amantes por un simple salto asturiano. Otra cosa sería si le diéramos a isa el significado sefardita que tiene, cosa que haremos próximamente en nuestra Antología del folklore musical canario, con datos y pruebas menos controvertibles.

 

Si lo de los guanches puede dejar algo contentos a los nacionalistas, la copla del recitado (que ha sido otro añadido al original de Tarridas) deja las cosas en empate. En efecto: España tiene un tesoro / que son las Islas Cananas. La UCD, Alianza Popular, el PSOE y demás partidos que postulan la unidad de destino en lo universal, no pondrían la menor objeción ante semejante techo autonómico...

 

La cuarteta original, muy en la línea de ese estilo abracadabrante del tema, fue arrinconada por lo de El mundo tiene una Europa / Europa tiene una España, que es más rimbombante que la cuarteta casera y amañada de Tarridas:

 

 

El sol tiene rayos de oro,
las flores sus pasionarias,
y España tiene un tesoro
que son las Islas Canarias.

 

 

Albárdeme ese cangrejo, que diría un mago. En cambio, sí ha sido un hallazgo el remate final, que toca el doloroso y triste asunto de la emigración, y que no figuraba en el original (cuando llegará el dulce momento/ de pisarla tierra en que nací).

 

En resumen: si se dejan a un lado las posibles virtudes musicales (que debe tenerlas, dada la gran popularidad que ha alcanzado el pasadoble a niveles internacionales), los versos del "Islas Canarias" no hay por dónde cogerlos, llenos de tópicos y de disparates, narcisistas y vulgarmente patrioteros. En unos tiene responsabilidad directa el autor; en oíros, añadidos ajenos y postizos han acabado de moler la batata, con la excepción del estribillo final (creación de Mary Sánchez y Los Bandama, menos afortunados en el suspiiiii y en el olé, que han provocado costumbre desgraciada).

 

Sin embargo, el pasodoble (o pasacate, como se diría en el campo) ha logrado consolidarse fuera de las Islas, casi siempre en su dimensión estrictamente musical y no cantada, que es como resulta emocionante y hasta hermoso. En esas versiones de bandas y grandes orquestas, el pasodoble de Tarridas ha alcanzado una representatividad de Canarias que no tiene otra partitura musical.

 

Vamos a poner un ejemplo: cuando se celebraron los actos de Caracas en honor a Galdós, no pudieron interpretarse los himnos de España y Venezuela, porque en el día de la inauguración de la plaza, que lleva el nombre del escritor grancanario, ocurrió algo trágico e inesperado: Franco había ordenado la ejecución de los etarras. El presidente Carlos Andrés Pérez optó por no acudir a los actos, delegando en el canciller Escobar Salom, quien pronunció un discurso bastante duro contra el régimen franquista, mientras Olarte Cullen, Rafael Clavijo, Matías Vega y demás autoridades canarias aguantaban el chaparrón...

 

Fue descubierto el busto de Galdós, mientras algunos tanques y fuerzas del ejército venezolano custodiaban discretamente las entradas y salidas de la plaza. Se temía que los vascos emigrantes reventaran el acto, en señal de protesta por los fusilamientos. Entonces ante el asombro general la Banda Municipal de Caracas se arrancó con el pasodoble "Islas Canarias", como himno representativo de nuestra tierra.

 

Aquel día comprendí que, sin letra, el pasodoble "Islas Canarias" podía pasar por un himno revolucionario y contestatario...

 

 

Artículo previamente publicado en el número 13 de la revista El Puntal.

 

 

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