Tomó parte en la defensa de Santa Cruz, cuando la flota inglesa, al mando de Nelson, ataca la isla de Tenerife (1797), y relata a su padre las incidencias del dicho episodio, en una carta de ese mismo año, publicada en 1894 por el Diario de Tenerife. Desempeñó en varias ocasiones el cargo de alcalde real del Puerto de la Orotava, y fue representante del mismo municipio en la Junta Superior Gubernativa (1808), formada en Canarias bajo la presidencia del Marqués de Villanueva del Prado, durante la ocupación francesa de la Península. Aquejado de una extraña enfermedad, viaja a Londres con la intención de encontrar remedio. En la capital inglesa recibe noticia de las infidelidades de su mujer lo que no sólo agrava su mal, sino que le precipita la muerte, y es sepultado en el cementerio de San Pancracio de aquella ciudad. Es autor, entre otras obras, de un poema en latín, dedicado a don Antonio Tavira y Almazán, obispo de Canarias (1775); de una biografía del teniente general don Antonio Benavides González Molina (1796) y de una relación de la erupción del Cachorra o Pico Viejo (1798) que, traducida al francés por Bory de Saint Vicent, se incluye en la obra de éste Essais sur les Iles Fortunees et l'antique Atlantide.
