Revista nº 684
ISSN 1885-6039

Onofre y Rodulfo Basalo, dos canarios independentistas ante la emancipación venezolana.

Lunes, 13 de Julio de 2015
Manuel Hernández González
Publicado en el número 583

Onofre y Rodulfo Basalo Vera fueron dos canarios originarios de Santa Cruz de Tenerife que emigraron como tantos otros a Venezuela y que trataron de ascender en la sociedad caraqueña en los últimos años de la colonia...

 

 

Eran hijos de los tinerfeños Juan Antonio Suárez del Villar, nacido en Santa Cruz de Tenerife en 1717 y fallecido en Caracas el 13 de septiembre de 1790, y la tinerfeña Francisca Antonia de Vera, también fallecida en la capital venezolana el 24 de octubre de 1801. Los dos contrajeron nupcias con paisanas suyas antes de trasladarse a Venezuela y tuvieron una numerosa descendencia, pero tenemos datos más completos de Onofre, que se casó el 13 de septiembre de 1790 en su localidad natal con Juana Final Bisiera, nacida en ella el 24 de junio de 1772 y fallecida en Caracas el 2 de junio de 1845. Tuvieron once hijos. Había nacido en la capital tinerfeña el 27 de diciembre de 1759. Falleció en Caracas el 23 de enero de 1832.

 

Entre la intensa migración canaria a Venezuela los Basalo formaban parte de los inmigrantes vinculados a los puertos de mar, con estrechas relaciones en el mundo mercantil y que dentro de él trataron de ascender desde los niveles más bajos de empleados de pulperías y bodegas hasta los más altos de mercaderes y comerciantes. Tales conexiones explican el elevado número de parientes que cruzaron el Atlántico y que en numerosas ocasiones llevaron con ellos a sus mujeres e hijos, como es bien representativa esta familia y como acontece también con los Miranda, los López Méndez, los Key Muñoz  los Rivas o los Orea. Sus vínculos eran mucho mayores con los sectores mercantiles y con el expansivo comercio de neutrales desarrollado en Venezuela en el tránsito de los siglos XVIII al XIX, lo que explica su apoyo al proceso emancipador, como aconteció con la mayor parte de inmigrantes canarios pertenecientes a las clases altas y medias. Sabemos que Onofre regentó una bodega de un paisano originario de La Palma y Rodulfo llegó a ser mayordomo de fábrica de la Catedral. Sus negocios se expandieron en los años anteriores a la Guerra de Independencia, porque aparecen en el Real Consulado en la categoría de mercaderes, un sector social copado abrumadoramente por canarios, que constituían más de un 90% de los mismos en Caracas.

 

Onofre ya se vio implicado en la conspiración para formar una Junta Gubernativa en 1808 cuando tenía ya 49 años de edad. Al erigirse la Junta Suprema el 19 de abril de 1810 y la declaración de independencia el 5 de julio de 1811, apoyó junto con su hermano Rodulfo la causa emancipadora, como fue abrumadoramente mayoritario dentro de su grupo social. En efecto, al estallar la rebelión de los isleños de la Sabana del Teque en 1811, el Ayuntamiento de Caracas y el Tribunal de Policía caraqueño estaba copado por canarios partidarios de la independencia: Casiano Medranda, Pedro Eduardo, José Melo Navarrete, Onofre y Rodulfo Vasallo y Matías Sopranis fueron sus regidores y el hacendado orotavense y administrador de los bienes de Bolívar y su secretario Domingo Ascanio Franchi Alfaro su corregidor. José Melo era un comerciante natural de Guía de Isora (Tenerife) Casiano Medranda, que representó en las colonias británicas y en Cundinamarca a Venezuela y murió en la guerra como capitán, era originario del Puerto de la Cruz y sobrino de su representante en Estados Unidos su convecino Telesforo de Orea. Alguno de esos regidores fueron acusados por conspiración como Fernando Key Muñoz, pero en el proceso se demostró su inocencia. El mercader icodense Matías Sopranis, padrastro de los Salias, murió enfermo en las cárceles de Monteverde, mientras que  el lagunero Pedro Eduardo sería presidente del Tribunal del Consulado en Angostura y casado con la viuda del general Anzoátegui. Otros eran hijos de canarios, José Ventura Santana, expósito del mercader Marcos Santana, también hijo de la iglesia y Pedro Pablo Díaz, hijo del mercader de Fasnia Antonio Díaz Flores y ministro de la República de Venezuela con Páez. Era primo hermano de Juan Díaz Flores, el tinerfeño condenado a muerte en la rebelión de la Sabana del Teque, que era alcalde de barrio en esa misma corporación.

 

Será precisamente un isleño, el mercader santacrucero Rodulfo Vasallo, quien, como diputado director de Obras Públicas de Caracas, por representación del Poder Ejecutivo, acabará con uno de los símbolos más afrentosos contra los canarios que promovió la rebelión contra la Guipuzcoana, la lápida que se erigió en la demolida casa del herreño Juan Francisco de León en el barrio “isleño” de La Candelaria. En su exhorto explica que solicitó al gobierno y obtuvo su consentimiento para demoler con toda solemnidad el poste de ignominia que a mediados del siglo próximo pasado hizo levantar el sistema de opresión y tiranía en un solar que está frente al templo de Nuestra Señora de Candelaria, y en donde tenía su casa habitación el magnánimo Juan Francisco de León para manchar inicuamente la memoria de éste como caudillo de los valerosos varones que en aquel entonces pretendieron sacudir el duro yugo mercantil con que la avaricia y despotismo de los Reyes de España estancaron el comercio de estas Provincias por medio de la Compañía Guipuzcoana, cuyos privilegios exclusivos hicieron gemir a los venezolanos por más de cuarenta años.

 

Los hermanos Vasallo siguieron fieles a la causa emancipadora. En el Congreso de Angostura Onofre Vasallo sigue representando la voz de los isleños republicanos. Fue elegido diputado por la provincia de Caracas. Había sido en 1820 director general de hospitales de Guayana y en 1822 administrador general de secretos. Su hermano Rodulfo era en 1824 colector de hacienda de Chacao.

 

 

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Domingo, 29 de Mayo de 2016 a las 11:58 am - Eloy Reverón desde Caracas

#01 Un descendiente de Rodulfo Basallo, Rodulfo Basallo Mena estudió otorrinolaringología en París. A su regreso motivó al presidente Rojas Paul para construir el Hospital Vargas de Caracas, con unos planos del hospital de Lariboisiére de París que trajo a su regreso en 1890. Como director de investigaciones de Identidad Caraqueña, actualmente adelanto investigaciones sobre las familias canarias de la Candelaria, entre ellas la de los Delgado Espinoza, quienes según me narraba mi tío abuelo Pablo Delgado Bosque Rodríguez, iniciaron la tradición de la Cruz de Mayo en Candelaria.

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