Revista nº 848
ISSN 1885-6039

DÁCIL.

Miércoles, 22 de Julio de 2015
Jorge Rodríguez Padrón
Publicado en el número 584

Princesa aborigen, hija de Bencomo y de Hanagua, soberanos de Taoro. Afur y Tauco desean el amor de la muchacha y disputan por ella, en combate singular y en reyertas entre sus respectivos partidarios. Para evitar el derramamiento de sangre, Bencomo confina a la bella Dácil en un bosque.

 

Allí habrá de sorprenderla el capitán castellano Gonzalo García del Castillo. Surge el amor entre ellos, pero la escolta de la princesa hace prisionero al capitán. Dácil intercede ante su padre y consigue la libertad del soldado. Más tarde, en la lucha del paso de Las Peñuelas, el capitán Castillo cae de nuevo prisionero. Tegueste encarga a su hijo Teguaco que conduzca al castellano ante Bencomo, y de nuevo la intercesión de Dácil será decisiva para que Castillo logre su libertad. Dácil acabará desposándose con el capitán castellano. Antonio de Viana* recoge el episodio en su Poema, y a través de él evoca poéticamente el momento de la conquista de las Islas, a través de la realidad imaginada de aquella pasión amorosa. Dácil simboliza de ese modo el estado de la sociedad aborigen anterior de la conquista: pureza y belleza ideales del mundo primitivo. Dácil es la isla que mira al mar y del mar lo espera todo. Así sucede con otras personificaciones literarias femeninas (la Nausica, de Homero; la Minna, de Walter Scott; la Elvira, de Unamuno), según explica Agustín Espinosa* al reivindicar la figura de Dácil como mito nuclear de la insularidad atlántica; actitud compartida por los escritores de La Rosa de los Vientos*, en su empeño fundador de una identidad insular a  partir de un principio poético derivado, a su vez, de una determinada geografía que condicionaría el carácter y la identidad de un pueblo.

 

 

Foto: representación del personaje a la entrada de La Orotava

 

 

Comentarios
Jueves, 23 de Julio de 2015 a las 22:43 pm - victorio díaz marrero

#02 Apreciado Bentayga-7 El gran Bencomo, Mencey de Taoro, fue quien defendió, junto a los menceyes de Anaga, Tacoronte y Tegueste, la isla guanche de Achinech, frente a los invasores castellanos. Les derrotó en la histórica Batalla de la Matanza de Acentejo.

Existen dos esculturas de este histórico caudillo. Una se encuentra en la Plaza de la Basílica de Candelaria y la otra frente al Museo de Astrofísica de Canarias, en La Laguna. Ambas son obras de nuestro gran escultor Pepe Abad.

Efectivamente, es incomprensible que el municipio de La Orotava no haya erigido un monumento en su memoria. Como también es inadmisible que la gran cueva habitación donde moraba, enfrente del edificio del Mirador de Humbolt, siga siendo un corral de cabras. Les recomendaría a los responsables del Ayuntamiento que se acercaran a la cueva habitación del Mencey Acaymo de Güímar, en Chinguaro y tomaran buena nota.

Miércoles, 22 de Julio de 2015 a las 12:28 pm - Bentayga-7

#01 ¿En donde está en la Orotava la escultura que homenajea al rey Bencomo, que fue un personaje destacado de la primera historia de Tenerife y no un personaje de ficción?