También ejerció como vicario y visitador de esa isla. Aunque, al parecer, su obra fue muy abundante, de ella sólo se conservan algunas muestras: sonetos y otras estrofas, escritos con motivo de la proclamación de la reina Isabel II; el poema serio-jocoso en dos cantos “La Ballena” (1821), dedicado a la amistad y en el cual relata los incidentes ocurridos en la expedición al Norte de la isla de La Palma, en donde había encallado un gran cetáceo, y en particular el infortunio que en aquélla sufriera un amigo suyo; “Las Vendimias en el barranco de Maldonado” (1830), donde transforma en escenario bucólico aquel barranco (en la actualidad, barranco del Carmen) al cual solía acudir el propio presbítero a participar en la vendimia. De Castillo y Gómez se conserva también un sermón de las Siete Palabras que, según Luis Van-de-Walle y Carballo, el presbítero había escrito para su parroquia, hacia finales de 1800, pero que pronto se difundiría por todas las parroquias de Santa Cruz de La Palma, y era leído en dicha celebración.
