Revista nº 858
ISSN 1885-6039

Ab initio (2004-2014). El poblamiento de las Islas Canarias a través de la arqueología y de la historiografía.

Martes, 14 de Octubre de 2014
A. José Farrujia de la Rosa
Publicado en el número 544

Quiénes arribaron y colonizaron las Islas, cuándo y cómo lo hicieron, y desde dónde vinieron, son los cuatro grandes interrogantes que, en relación con el tema del primitivo poblamiento humano de Canarias, se han intentado resolver desde el redescubrimiento de las Islas en el siglo XIV.

 

 

Estas mismas preguntas se han seguido formulando hasta la actualidad, pues no en vano, el paradigma histórico cultural, que caló muy profundamente en la arqueología canaria desde finales de la década de 1940, debe su “popularidad” o “arraigo” al hecho de que persigue dar respuesta a las cuestiones más básicas sobre el pasado: quién, dónde y cuándo, pero no necesariamente al cómo o al porqué.

 

Estas preguntas básicas (quién, dónde y cuándo), planteadas en Canarias a lo largo de la historia y en distintos contextos socio-históricos, han propiciado el desarrollo de innumerables hipótesis de poblamiento que, en el fondo, han contribuido a enredar el controvertido tema de la primera colonización insular. Y lo verdaderamente significativo es que la gran mayoría de los juicios emitidos sobre este particular en la tradición historiográfica desarrollada entre los siglos XIV y XX, se efectuaron a partir de discursos y criterios ideográficos, simbólicos y politizados que, por tanto, fueron fruto de la construcción social antes que de las propias evidencias arqueológicas o empíricas.

 

Puede afirmarse que la imagen (tanto física como cultural) de los indígenas canarios fue recreada desde el siglo XIV, tras el redescubrimiento del Archipiélago, y fue evolucionando y cobrando distintas formas y apariencias hasta mediados del siglo XX. Sólo así podemos entender por qué los indígenas canarios pasaron de ser los descendientes de Noé, a convertirse en los supervivientes de la Atlántida, para luego ser emparentados con los egipcios, celtas, iberos, vándalos, armenios, cananeos, fenicios, libios, romanos y un largo etcétera de posibilidades, hasta llegar a transformarse, durante el régimen franquista, en los representantes insulares de las culturas norteafricanas Ibero-mauritana e Ibero-sahariana. Es decir, del “indígena canario de origen europeo” de finales del siglo XIX, se pasó durante el franquismo al “indígena canario de origen hispano”. Paralelamente, de la iniciativa privada del siglo XIX, representada por los museos y gabinetes en manos de los intelectuales burgueses canarios, se pasó, en el siglo XX, a la intervención del Gobierno de Franco, que centralizó la gestión, desarrolló el trabajo de campo, al incrementar el número de excavaciones arqueológicas, y reforzó el discurso colonial. Los vestigios arqueológicos canarios siguieron siendo analizados a partir del discurso colonialista y la difusión de este conocimiento se focalizó en los museos. Las momias y los artefactos indígenas (básicamente cerámicas, útiles líticos y óseos) expuestos en las vitrinas e interpretados bajo este prisma, contribuyeron a reforzar entre la sociedad la lectura “neolítica” de las sociedades indígenas canarias. En otras palabras, el gobierno español impuso su visión del pasado y estableció un marco institucional y administrativo. Una relación desigual de dominación marcó, por tanto, la consideración del pasado indígena de Canarias por parte del régimen franquista. La arqueología de las Islas Canarias fue percibida a través del filtro de producción del conocimiento científico de los intelectuales franquistas.

 

 

Los referentes identitarios manejados por los distintos historiadores o arqueólogos, no obstante, también han implicado el concurso de la categoría o tipo racial, especialmente desde la segunda mitad del siglo XIX en adelante, por lo que los indígenas canarios han sido catalogados, igualmente, a partir de sus similitudes antropológicas con la raza de Cro-Magnon, con la raza semita, con el tipo Mediterranoide, Armenoide, Nórdico, etc., con todas las implicaciones no exclusivamente arqueológicas o antropológicas que de ello se derivaban. En este sentido, reconstruir el concepto de raza guanche no es hablar de una antigualla decimonónica, es hablar de las interconexiones entre ciencia, poder e ideología que atraviesan los dos últimos siglos de la historia canaria.

 

Frente a este panorama aquí descrito, la mirada hacia atrás con vistas a recuperar y analizar la documentación recogida sobre los indígenas en la historiografía precedente (crónicas, relatos de viajes, memorias o primeras historias generales), nunca ha pretendido buscar una explicación al porqué de las cambiantes identidades culturales y raciales de los indígenas canarios, al porqué de la vigencia de determinados modelos de poblamiento y, por supuesto, tampoco se ha ahondando en el conocimiento del pensamiento, de las teorías ni de los contextos sociales que dieron sentido a toda esta serie de opiniones vertidas por los distintos autores, ya fuesen historiadores o arqueólogos. Nunca se ha examinado la forma en que se ha constituido el saber o conocimiento científico, ni tampoco cuáles han sido los a priori históricos sobre los que han podido aparecer las ideas, y por ende, las distintas identidades barajadas para los indígenas canarios. Consiguientemente, al abordarse el tema del poblamiento, se ha venido desarrollando una historia narrativa, acrítica y ateórica que no ha tenido en cuenta la propia historia de la arqueología canaria, cuando lo cierto es que el indígena canario ha sido percibido históricamente a través del filtro de producción de un conocimiento científico lastrado por las prácticas coloniales.

 

A partir de este silencio o conocimiento sesgado, muchos investigadores han pretendido ofrecer nuevas respuestas con vistas a resolver el enigma del primer poblamiento humano de Canarias. Es decir, a partir de un estado de conocimiento acumulado, pero encubierto, se ha comenzado a desarrollar un nuevo discurso, no teniéndose en cuenta, en definitiva, que la realidad es siempre aprehendida mediante las tradiciones culturales establecidas, que los cambios sociales y económicos no impactan sobre una materia prima humana inerte o sobre una mente en blanco, sino sobre unos individuos portadores de valores culturales y provistos de un patrimonio simbólico acumulado. Es decir, ante este panorama, se hace necesario descifrar cómo se han originado las distintas teorías que se han vertido sobre el primitivo poblamiento de Canarias, y cuáles son los pilares sobre los que se ha sustentado el actual conocimiento científico.

 

Esta premisa nos lleva a plantear toda una serie de interrogantes, tales como: ¿podemos seguir considerando como válida la leyenda de las lenguas cortadas a la hora de explicar la primitiva colonización de las Islas?; ¿es válida la hipótesis que atribuye el poblamiento de Gran Canaria a los canarii? Pero ¿quiénes son los canarii?; ¿poblaron los romanos las Islas Canarias?; ¿es verídico el relato de la Atlántida y, por tanto, es factible la identificación de los indígenas canarios con los atlantes?; ¿por qué los indígenas fueron relacionados con las poblaciones celtas por los autores franceses del siglo XIX?; ¿por qué los autores alemanes de ese siglo emparentaron a los antiguos canarios con los armenios o con los indoeuropeos?; ¿ha afectado el pleito insular, desatado a principios del siglo XX, a la configuración de la identidad guanche?; ¿por qué algunos miembros del Partido Liberal tinerfeño defendieron a finales del siglo XIX la existencia de una civilización atlántica en Canarias, de carácter ibero-celta?; ¿es posible hablar de la presencia de pobladores neolíticos en Canarias?; o ¿por qué durante el franquismo los indígenas canarios pasaron a ser relacionados con las culturas Ibero-mauritana e Ibero-sahariana, ubicándose su foco de origen en el Sahara Español o en el Río del Oro? Y en pleno siglo XXI, ¿cómo ha afectado el Estado de las Autonomías al discurso arqueológico sobre el poblamiento de Canarias?

 

A tenor de toda esta serie de interrogantes aquí expuestos, resulta evidente que sin el conocimiento de los dispositivos simbólicos implícitos en la temática y problemática del poblamiento, difícilmente se podrá ahondar en nuevas vías de investigación y difícilmente se podrán resolver problemas aparentemente novedosos pero ya planteados por la investigación precedente. Sólo así podremos entender, parafraseando a Fernando Estévez González, por qué los indígenas canarios son lo que queremos que sean, lo que quisimos que fueran, pretendiendo ver en el pasado la confirmación de nuestras visiones de hoy. De sus diferentes negativos queremos obtener nuestra propia imagen en positivo. En otras palabras, el pasado y los bienes arqueológicos han sido utilizados frecuentemente para legitimar o simbolizar determinadas ideologías políticas y, evidentemente, los indígenas canarios –desde la distancia– han sido “espectadores” atónitos de esta práctica discursiva, lastrada por el pensamiento único.

 

 

 

Nota al texto: El libro Ab initio. Análisis historiográfico y arqueológico sobre el primitivo poblamiento de Canarias (1342-1969) vio la luz por vez primera en el año 2004. La investigación fue galardonada por la Universidad de La Laguna con el Premio Extraordinario de Doctorado en la División de Humanidades. En el año 2014, coincidiendo con el décimo aniversario de la primera edición (ya agotada), este trabajo vuelve a publicarse, ahora por Ediciones Idea, en un volumen revisado y ampliado, que cuenta con un prólogo de Jordi Estévez Escalera, Catedrático de Prehistoria de la Universidad Autónoma de Barcelona.

 

Las imágenes que acompañan a este artículo son de Tarek Ode.

 

Presentaciones

* El martes 14 de octubre el libro se presenta en Tenerife, en el Ateneo de La Laguna, a las 20:30 horas. El acto contará con la participación de Fernando Estévez González, profesor titular de Antropología de la Universidad de La Laguna y Coordinador del Museo de Historia y Antropología de Tenerife.

* El viernes 31 de octubre el libro se presenta en Las Palmas de Gran Canaria, a las 20:00 horas, en el Club Prensa Canaria. El acto contará con la participación de Javier Velasco Vázquez, profesor de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y Técnico Superior del Servicio de Patrimonio Histórico del Cabildo Insular de Gran Canaria.

 

 

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Comentarios
Miércoles, 22 de Octubre de 2014 a las 13:55 pm - Bentayga-7

#02 Y en todas las islas, mas de lo mismo; los investigadores pueden encontrar restos romanos, cartagineses y fenicios, o bien, calendarios astronómicos, pirámides o templos perdidos, que sean del gusto de cada Cabildo, de los empresarios turísticos y, en definitiva, del turista medio europeo y español. En cualquier caso, enhorabuena al incansable Sr Farrugia.

Miércoles, 22 de Octubre de 2014 a las 13:45 pm - Bentayga-7

#01 De la lectura del resumen aquí publicado el autor parece marcar un antes y después del final de la Dictadura,sugiriéndose una situación actual sin manipulaciones. A mi juicio no es así ya que, ahora mismo, en Tenerife no cesan las teatralizaciones sobre los "fundadores" europeos de cualquier lugar o costumbre, negando, de hecho, el mas mínimo mestizaje con los indígenas. Por su parte, en Gran Canaria, se está cambiando la señalética de los yacimientos con una redacción al gusto del partido gobernante en España, sin renunciar al rancio insularismo.

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