Revista nº 797
ISSN 1885-6039

Décimas a la Virgen de Los Reyes. José Hernández Negrín, 1925.

Miércoles, 08 de Enero de 2014
Miguel Ángel Hernández Méndez
Publicado en el número 504

La devoción por los Santos Reyes es uno de los elementos vertebradores de la sociedad de Valle Gran Rey. Una devoción que se encuentra muy arraigada en el municipio gomero ya que data de los primeros tiempos de la cristianización del territorio, allá en los albores del siglo XVI.

 

 

El proyecto surge en la segunda década del siglo XX, cuando un grupo de vecinos promueven la idea de restaurar la ermita  y de traer a Valle Gran Rey una imagen de la Virgen de Los Reyes, a semejanza de la que existe en Sevilla, de donde es patrona. El encargo se le hace a un taller de Valencia en 1920. En cuanto a la financiación, en principio se piensa en una colecta por todo el pueblo, aunque finalmente el dinero lo pone Manuel Trujillo en pago a una promesa debido a una grave enfermedad; su coste ascendió a mil pesetas.

 

Paralelamente se emprendieron obras en la ermita, siendo financiadas con fondos aportados por los vecinos. La fábrica fue derribada y reconstruida en su totalidad, ampliándola en todas sus dimensiones, lo  que da lugar a un cambio radical del aspecto de la ermita, dejando de ser una construcción de marcado estilo tradicional gomero, por el actual.

 

La imagen llega a Valle Gran Rey en 1924, permaneciendo en casa de los Casanova puesto que no se habían finalizado las obras de la ermita, y se la saca en procesión por primera vez el 6 de enero de 1925.

 

Por aquellas fechas, el poeta José Hernández Negrín (1886-1955) , que se encontraba emigrado en Cuba como tantos otros gomeros, recibió una carta desde La Gomera remitida por su amigo Jaime Casanova, conteniendo la misma una fotografía de la flamante y recién estrenada imagen de la Virgen, de la que colgaban cintas a modo de ofrendas. En agradecimiento compuso unos sentidos versos que, probablemente, son de los primeros dedicados a la Virgen de Los Reyes en Valle Gran Rey.

 


Recibí amigo estimado
su carta y en el momento
la abrí pero que contento
sus recuerdos me han dejado.
Mil gracias por su cuidado
por haberme complacido;
de eso vivo agradecido
viendo la imagen tan bella,
por ser distinguida estrella
de nuestro pueblo querido.

 

  2ª


Se mece la fresca brisa
en una cinta colgante
a donde se ve flamante
dulces recuerdos de Elisa.
Aunque el bardo lo analiza
no distingue el apellido;
el niño con su vestido
adorna la santa bella,
por ser distinguida estrella
de nuestro pueblo querido.

 

  3ª


Para otra generación
dejaremos las memorias;
un templo lleno de gloria
que adorna la población;
una imagen que en razón
está muy bien construido.
El niño con su vestido
adorna la santa bella,
por ser distinguida estrella
de nuestro pueblo querido.

 

  4ª


Ayúdame virgen santa
ya que mi mente se ahoga,
salud a Jaime Casanova
y al poeta que te canta;
y con tu gracia santa
salud a aquel que ha querido
adornarte tu vestido
con cintas y flores bellas,
por ser distinguida estrella
de nuestro pueblo querido.

 

 

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