Revista nº 916
ISSN 1885-6039

El camino real de Icod el Alto.

Miércoles, 09 de Abril de 2014
Adrián García Perdigón
Publicado en el número 517

El camino de vueltas de Icod el Alto (Los Realejos, Tenerife) nos ofrece un viaje al pasado. Partiendo de la Hacienda de Los Príncipes y recorriendo el barrio de Tigaiga, nos adentramos en el paisaje protegido, catalogado como lugar de interés tanto por su hábitat como por los cultivos que perviven en la zona.

 

 

Históricamente el municipio de Los Realejos se encontraba dividido entre el Realejo de Abajo y el Realejo de Arriba. Tal división provenía de las reparticiones de tierras de Realengo, tierras éstas que tenía la realeza en Ultramar y que suponían la propiedad del terruño por parte del Rey. La evolución histórica configuró dos entidades, poblaciones de mar a cumbre delimitadas por barrancos1, que en el año 1955 se fusionarían en una única entidad poblacional y administrativa.

 

El municipio de Los Realejos se configura como circunscripción poblacional con cierta relevancia en cuanto a número de habitantes a partir de los años 70 del siglo veinte. La pujante economía turística del Puerto de la Cruz motiva que activos poblacionales se asienten en el municipio dada la mayor disponibilidad de suelo, el menor coste de la vivienda y una emergente red de servicios públicos que lo hacían atractivo para jóvenes parejas provenientes de zonas limítrofes (La Orotava, Tacoronte, Santa Úrsula) o alejadas como la Isla Baja.

 

En la actualidad el municipio se mantiene con un crecimiento débil que se aleja de los 4000 nuevos empadronamientos que aparecían entre los años 2000 a 2006, situándose no obstante con una de las mayores tasas de densidad poblacional del Norte de Tenerife (652 habitantes por kilómetro cuadrado) y una población de 37 559 habitantes. Los Realejos tiene una estructura productiva basada principalmente en el sector servicios, comercio y turismo, siendo estos últimos trabajadores mayoritariamente los que se desplazan fuera del municipio (dada la carencia de una red hotelera propia).

 

A esta estructura productiva hay que sumar una pujante mano de obra dedicada al sector construcción y una exigua agricultura (principalmente centrada en el cultivo de papas) que si bien fue preponderante en otros años, hoy día constituye un complemento a las rentas de los hogares.

 

 

Vías de comunicación y senderos locales en Los Realejos. Si bien la agricultura hoy día no es un sector representativo, sí que lo fue en épocas pretéritas. Por el Realejo de Abajo discurrían parte de las mercaderías que se destinaban tanto a las zonas altas y bajas de la isla de Tenerife, así como aquellas que lo hacían en dirección contraria con destino a diferentes zonas del Valle de la Orotava y de la vertiente Norte. Este ir y venir de personas, ganados, comerciantes, cargas a cuestas o sobre bestias, tomaba especial relevancia en el camino real (o de vueltas) de la ladera de Tigaiga.

 

Según la categorización realizada por Moreno Medina (1987), los caminos reales podían ser caminos de carros o carreteros, así como caminos de herradura; estos últimos eran los que permitían el paso de al menos un animal cargado y dos o tres personas en paralelo. Los caminos en herradura se caracterizaban por tener un empedrado uniforme además de zonas en las que descansar, apearse o dejar paso a los que ascendían. Precisamente estas características perduran hasta hoy día en la ladera de lo que se catalogó como Paisaje Protegido Campeches, Tigaiga y Ruiz mediante la legislación de Espacios Protegidos de Canarias.

 

El uso del camino real de Tigaiga data del siglo XVII teniendo su cénit como vía principal de comunicación durante todo el siglo XVIII e inclusive bien entrado el XX, pues no es hasta el año 1936 cuando se ejecutan las obras de acondicionamiento de la actual carretera general de Icod el Alto TF-342. Ilustres visitantes como la escritora inglesa Olivia Stone describían el ascenso como la subida más dura del día, por las vueltas de Icod el Alto. El sendero sube por el lateral de un precipicio en forma de zig-zag...

 

En la actualidad el paseo por el camino de vueltas de Icod el Alto nos ofrece un viaje al pasado. Partiendo de la Hacienda de los Príncipes y recorriendo el barrio de Tigaiga nos adentramos en el Paisaje Protegido, el cual alberga una extensa catalogación como lugar de interés tanto por su hábitat como por los cultivos que perviven en la zona. Durante el ascenso las vistas del Valle de La Orotava o la Finca Los Príncipes, en otros tiempos dedicada al cultivo de tabaco, cereales, fresas..., es una invitación para el caminante a la reflexión sobre cómo han cambiado los paisajes en este hoy en día denso espacio poblacional. Llegados a la parte superior del camino encontramos la carretera general, actualmente peatonalizada en su margen izquierdo, que nos conduce hasta el mirador de El Lance con una amplia zona de descanso y servicios de cafetería. Desde esta altura es perceptible la costa del Valle de la Orotava, el vulcanismo pretérito reflejado en las montañas de Los Frailes y Las Arenas, como ejes de crecimiento volcánico del que fue en otros tiempos un frondoso valle, como bien dató Humboldt en sus crónicas.

 

Continuando el paseo peatonalizado nos adentramos en la zona de El Dornajo, reducto del antiguo camino real (mantiene el firme de tierra) de Icod el Alto y tramo por el que discurría parte de la vida la comunidad. Su abrevadero natural servía para la recoger agua, lavar la ropa, dar de beber a los animales o intercambiar pareceres entre vecinos. El Calvario del Dornajo nos situará en dirección a la Calle Real viendo a nuestro paso la Iglesia de Icod el Alto, la zona comercial y los centros de ocio y cultura del que en su tiempo se denominó Icod de los Trigos. Es precisamente esta denominación la que nos adentra en un tercer tramo que discurre paralelo a la carretera y que nos lleva a pasar por la calle de Los Alzados2 para finalizar en la Hacienda La Pared.

 

 

Especial interés posee esta Hacienda, pues suponía la morada del Peón Caminero, encargado de mantener la calle real o camino real, así como ser lugar de descanso para los viajeros3. Destaca también esta vivienda por ser finca y lugar de experimentación con los nuevos cultivos venidos de Ultramar. Mención merece que. de nuevo, Viera y Clavijo datara que fue en este lugar en el que por semejanza a las condiciones climáticas de Perú se sembrasen las primeras papas, denominadas luego Antiguas de Canarias.

 

Dejando atrás la Hacienda nos introducimos en la finca La Pared por medio del Sitio de Interés Científico Barranco Ruiz4, lugar de especial valor por albergar muestras de laurisilva, avifauna como paloma rabiche y turqué, o los murciélagos rabudos y maderencis, en peligro de extinción. El descenso nos permitirá distinguir viñátigos, acebiños, laureles y toda una representación valiosísima de la que por error fuese llamada laurisilva, selva de laureles, que recoge también, en zonas como Anaga o los bosques de Garajonay, espléndidas representaciones.

 

Cruzando el barranco, y pasando del término municipal de Los Realejos al de San Juan de la Rambla nos adentramos en el barrio de La Vera, donde podremos apreciar los recién restaurados lavaderos y percibir lo que fue una zona importante de cultivos, que hoy en día levemente comienzan a recuperar los vecinos de la zona. La bajada nos sitúa en un piso de vegetación que nada tiene que ver con lo hasta ahora visto. El tabaibal cardonal nos descubre una ladera a sotavento, que esconde tras de sí la Zona Arqueológica del Acantilado de San Juan de la Rambla y laderas de los Barrancos de la Chaurera y Ruiz.

 

Finalizando con este viaje en el tiempo por las costumbres de un pueblo, la agricultura y la ganadería, la vegetación en forma de reductos de flora autóctona y endémica a diferentes cotas de altitud, llegamos a nuestro destino, la zona recreativa de Barranco Ruiz, en la que retomar en transporte público al municipio de Los Realejos será fácil tarea para el visitante.

 

 

 

Notas

Este artículo se ha basado en el trabajo inédito de investigación de la geógrafa Sonsoles López Pérez. Le agradezco enormemente su aportación al mantenimiento de la memoria histórica de los caminos tradicionales, y en particular al camino real de Icod el Alto.

1. A este respecto la obra Diccionario de Historia Natural de la Islas Canarias de Viera y Clavijo aporta que no sólo respondía a un tipo de reparto de tierras sino también a una geoposición estratégica de ejércitos: esta famosa posición de ambos ejércitos dio desde entonces nombre a aquel territorio, de manera que el paraje donde se hallaban los conquistadores se llamó Realejo de Arriba, y el que ocupaban los guanches, Realejo de Abajo.

2. La comunidad educativa del Colegio Público La Pared publicaba en el año 1987 el documento Trajes tradicionales de Icod el Alto-Los Realejos basado en el trabajo del grupo folclórico Los Alzados y su incansable labor de mantenimiento de los signos y símbolos de la comunidad de Icod el Alto.

3. En la actualidad Icod el Alto cuenta con un alojamiento rural a pie de la Calle Real: Hotel Rural Casablanca. Más información: www.hotelrural-casablanca.es.

4. Actualmente se encuentra en fase de acondicionamiento el sendero que llevará por nombre PR.TF-35.

 

 

Este artículo fue publicado previamente en el número 8 de la revista Mundo Rural de Tenerife, del Cabildo tinerfeño, en septiembre de 2010.

 

 

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