Se define como “una tristeza extendida entre dos montañas”, con “una ermita y una plaza, con una estación de servicio entre ambas”, “explanada donde unos sauces llorones enmarcan la fábrica de San Bartolomé, su lenta arquitectura, la espadaña que resume toda la esencia del pueblo, ruinosa, carcomida, con el último lujo de su esbeltez y simpleza”; “pueblo negro y rojo, ingenuo y demoníaco”.
Foto: detalle de portada de un libro de Ortega Abraham
