En 1815 toma posesión como chantre de la Catedral de Canaria y, al crearse el obispado de Tenerife (1819), pasa a la de La Laguna como deán. Fue primer rector de la Universidad de San Fernando (La Laguna, Tenerife), en donde recibirá un doctorado en Cánones. Entre sus obras: Sermón del Apóstol San Pedro (1781), Carta pastoral a los venerables Párrocos y fieles del Obispado de Tenerife (1824), referida a la autoridad de los príncipes.
