Revista nº 906
ISSN 1885-6039

Ángel Amaro González y Francisca Hernández Zamora.

Lunes, 03 de Junio de 2013
Carmen Pilar Martín González (Cabildo de Tenerife, Fundación Tenerife Rural)
Publicado en el número 473

D. Ángel Amaro González y Dña. Francisca Hernández Zamora fueron Premio Tenerife Rural a la Conservación de la Biodiversidad Agraria y Mantenimiento de Prácticas Agrarias Tradicionales en su quinta edición. Desde que ambos se casaron, han participado en todas las labores agrícolas y ganaderas.

 

 

Desde su más tierna infancia, estos dos vecinos de la Villa de La Orotava tuvieron claro que la tierra y sus frutos iban a conformar el eje principal que timonease sus vidas y se aplicaron como máxima comenzar las faenas desde las primeras luces del amanecer, sin apenas conocimiento de la vida, para terminar exhaustos cuando el sol se escondía, y así día tras día.

 

Ángel, conocido con el sobrenombre de El Sardinal, nació en la zona de Hacienda Perdida y luego su familia se trasladó a La zona de El Sauce, en La Orotava. Antaño trabajó conduciendo un camión en los empaquetados de plátanos del Valle. En esa época se dedicaba, además, a diversas actividades agrícolas y ganaderas, como la cría de vacas y becerros para su venta, y atendía los viñedos de fincas en la zona de La Abejera, en las cercanías del Camino Real de La Sierra. Por su relación con la viticultura, comenzó a interesarse por la elaboración de vinos, que posteriormente vendía en La Cruz de La Cebolla, en el bodegón Los Sardinas, apodo de su familia.

 

Por su parte, Francisca, más conocida por Frasca, nació en la zona de Los Trazos y, al igual que su marido, estuvo relacionada con la actividad agrícola a edad temprana. En su juventud ejerció de cocinera.

 

Desde que ambos se casaron, han participado en todas las labores agrícolas y ganaderas. Criaron a sus tres hijos y, con una vida no exenta de dificultades, esta pareja, sencilla e infatigable, ha conservado hasta hoy diversas prácticas agrícolas actualmente extintas en muchas zonas rurales del Valle de La Orotava. Para Ángel, Frasca ha sido su punto de apoyo a lo largo de su vida, quien le ha secundado en todos sus proyectos.

 

En la actualidad sustentan su dedicación a la agricultura en la zona de Mamio (Aguamansa) y en La Abejera, conservando numerosas prácticas y formas de cultivo tradicionales, entre las que destacan el cuidado de diversas especies de frutales de variedades locales como perales, manzaneros y ciruelos de los blancos y de los menudos, perales de agua, de manteca y el de hormiga, castaños como el arafero o el donoso. Realizan la rotación de cultivo propia de la zona, donde alternan la siembra de papas con la de centeno. Otra de las labores predominantes es la producción de centeno destinada a las cubiertas de los pajares, siguiendo un proceso ancestral que consiste en arrancar de la tierra los tallos de cereal. Además, producen hortalizas como calabazas y bubangos. Abonan los terrenos con estiércol de pinocho que ellos mismos recogen en las zonas de aprovechamiento vecinal. Y, aún hoy, atienden algunos viñedos y elaboran vino.

 

 

Sus vidas están marcadas por los ciclos de cultivo, por las siembras y las recolecciones, por una agricultura sostenible y en equilibrio constante con el medio ambiente. Esta forma de concebir el trabajo les ha hecho expertos en la materia y su conocimiento sobre las distintas variedades locales de interés agrícola cultivadas en la zona de La Orotava es amplísimo, pudiendo ofrecer información sobre las distintas variedades de papas que se podían encontrar en el lugar: la ojo de perdiz, la negra, la bonita colorada, la moruna (que comentan se traía de El Escobonal por Izaña), o las bonitas, variedad que siguen cultivando hoy en día con semilla que conservan desde hace más de cuarenta años.

 

Por esta encomiable trayectoria y por ser un ejemplo para nuestros jóvenes, precisamente en estos momentos que propician el retorno a la agricultura, el Excmo. Ayuntamiento de la Villa de La Orotava ha valorado el interés mostrado por conservar las variedades agrícolas tradicionales, el gran conocimiento demostrado que poseen de los cultivos y las prácticas asociadas a los mismos, siendo a día de hoy todo un referente en las prácticas tradicionales de los cultivos, las distintas variedades de los mismos y el modo de vida existente en el pasado en el Valle de La Orotava. Por todo ello dicha corporación consideró proponerlos candidatos a los Premios Tenerife Rural en su quinta edición y es por lo que fueron galardonados en la modalidad de Conservación de la Biodiversidad Agraria y Mantenimiento de Prácticas Agrarias Tradicionales. Enhorabuena.

 

 

Publicado previamente en el nº 12 de la revista Tenerife Rural.

 

 

Comentarios