Revista nº 805
ISSN 1885-6039

Los instrumentos musicales tradicionales: elemento esencial de la identidad herreña. (y II)

Lunes, 15 de Abril de 2013
Manuel J. Lorenzo Perera
Publicado en el número 466

Los emigrantes que regresan a El Hierro por tiempos de la Bajada se emocionan, sienten intensamente y hasta lloran cuando escuchan la inconfundible y característica música de pitos, tambores y chácaras: elemento esencial de la identidad del pueblo herreño.

 

 

(Viene de aquí)

 

EI folklore herreño reciente mantiene importantes nexos con la emigración a Cuba. Como en tantas partes, diversas y notables fueron las innovaciones aportadas por los indianos:

 

a. Económicas: el dinero traído por los indianos (no todos) se invierte, generalmente, en la compra de tierras, aunque muchos lo destinan a la más remunerativa actividad comercial.

b. La casa del indiano da clara muestra de su prestancia y nueva situación, ofreciendo diferencias y mejoras con respecto a las restantes.

c. Diversas fueron las creencias traídas desde Cuba (rezados, brujería, remedios curativos...).

d. EI indiano se viste de forma distinta: botas de cuero, pantalón blanco, guayabera, sombrero pajizo, ornamentándose con vistosas prendas (reloj, leontinas, monedero de rejillas, anillos...). Todo lo cual, así como la costumbre de colocarse la ramita de olorosa albahaca en el pabellón de la oreja, ejercería enorme atractivo sobre las jóvenes casamenteras.

e. Arriba a la isla provisto de una mentalidad más liberal, que se plasma, entre otros, en la creación de Casinos o Sociedades del "Campo". (Todas posteriores al año 1900). En varias de ellas participaron activamente, formando parte, incluso, de sus juntas directivas. El Casino acabaría desplazando a las viejas casas de colmo como lugar de baile y reunión.

f. A nivel folklórico musical, las aportaciones más notables fueron la propagación de la afición a las Décimas o Puntos Cubanos, así como a los denominados Bailes de Cuerdas -conjunto de danzas muy popularizadas en la Europa del s. XIX: Polka, Berlina, Mazurca..., inicialmente interpretados en bellísimas coreografías y más tarde "agarrados". Novedad que, como tantas otras, fue aceptada, al menos en principio, con la ineludible oposición: Los primeros que bailaron agarrados fueron Lucas Quintero y Simón Pérez (de Sabinosa). Estaban en Las Palmas trabajando, empleados. Bailaron en EI Pinar; le cayeron a palos, casi los matan12.

 

Al menos en el "Campo", hasta el año 1912 el baile de tango mantenía todo su esplendor13. A partir de entonces -y en ello el papel de los indianos es esencial- fue siendo, paulatinamente, desplazado por los más modernos y de moda Bailes de Cuerdas.

 

Aquellos, supusieron el desarrollo y la afición hacia nuevos instrumentos musicales cuyo aprendizaje se llevó a efecto, en múltiples casos, en la misma isla con algún vecino que en Cuba o en las otras islas del Archipiélago había adquirido ciertos conocimientos. La historia de los instrumentos de cuerdas en la isla (guitarras y bandurrias, principalmente), es relativamente corta y apenas ha trascendido. No ocurre lo mismo en otras islas del Archipiélago donde las relaciones con el exterior han sido más continuas y estables. Se ha dado el caso de escuchar en EI Hierro la Berlina (característico baile de cuerdas) interpretada con los instrumentos tradicionales:

 

Sones de tambor y pito
y también de castañuelas
no tocamos con guitarras
porque los dedos se queman.

 

Como se da a entender en el cuadro nº 1, no sólo se produjo el retroceso del tango, sino que, paulatinamente, el de otros géneros folklóricos tradicionales. Popularmente, además del sosegador arrorró, sólo se han conservado los géneros folklóricos relacionados con el Culto a la Virgen de los Reyes (Patrona de la isla y de los pastores); la única protección -ante la soledad y el abandono- con que han contado los habitantes de la isla ante las frecuentes sequías, plagas de cigarrón... Ello explica la gran fe y el culto que aún se le sigue dedicando. Los géneros folklóricos a que antes nos referíamos son el Canto de la Meda, las Loas Sacras y el Baile de la Virgen.

 

 

El Baile de la Virgen es elemento esencial en las procesiones festivas de los pueblos y en las fiestas "grandes" de El Hierro: La de los Pastores (25 de abril), la de los Reyes (24 de septiembre), ambas en la Dehesa Comunal y, principalmente, durante el desarrollo de la Bajada de la Virgen, la más afamada y principal de El Hierro celebrada cada cuatro años a la que acuden, bajo la tutela de la Virgen, cuyo sillón de manos enarbola la bandera blanca de la paz, los herreños residentes en América y en las grandes islas del Archipiélago. EI recorrido de la Bajada (a lo largo de unos 40 km marchando desde su ermita de La Dehesa hasta Valverde por el ancestral camino pastoril de la Cumbre o de la Virgen), se divide en diversos tramos, correspondientes a los distintos "pueblos" (Sabinosa, El Pinar, EI Golfo, Isora, San Andrés, El Barrio, Valverde) y en cada "raya" (Piedra de Binto, La Mareta, Cruz del Niño, Cuatro Esquinas, Lomo Tejeguete) los bailarines del pueblo respectivo esperan a la Virgen, acompañados de su Santo Patrono, sequito y tocadores.

 

En su caminar, la Bajada se nos presenta como una "gran manada" dirigida por la Virgen -la gran madre y divina procreadora, símbolo de salvación-, quien "cuida" a las "manadas humanas" compuestas por los bailarines ("carneros". La raza -la continuidad- está en el macho") de cada pueblo, dirigidos por los más expertos: los guíos, quienes conducen a un desigual número de bailarines (niños, jóvenes y viejos), ataviados con el denominado traje de la Virgen. El pastor de los bailarines -"uno por rebaño"-, vestido con el traje típico de los pastores de la isla, despeja el camino a fin de que los que bailan, a los que atiende con agua, vino ..., puedan proseguir.

 

El Baile de la Virgen es una danza de camino, constituida por diferentes toques, de antigüedad más o menos variable; la contradanza, sencilla, contradanza redoblada, redondos, canqueo, jullona, Santo Domingo, tajaraste... Los bailarines, al son de sus chácaras, los interpretan conducidos por los dos guíos (en la manada de ovejas el guío o la guía van, igualmente, al frente con idéntico cometido), dispuestos en doble fila, yendo y viniendo con respecto al lugar que, progresivamente, van ocupando los tocadores de pito y tambor.

 

La música así emitida es inigualable. Constituye un elemento de clarísima diferenciación-identificación para los restantes habitantes del Archipiélago. A pesar de que en la actualidad las posibilidades de poder contar con aparatos de grabación musical son muy factibles, los emigrantes que regresan a El Hierro por tiempos de la Bajada, se emocionan, sienten intensamente y hasta lloran cuando escuchan en su "peñón herreno" -donde se encuentran las tierras que pastorearon y cultivaron sus padres y residen sus parientes, amigos y su "Madre Santísima", la Virgen de los Reyes- la inconfundible y característica música de pitos, tambores y chácaras: elemento esencial de la identidad del pueblo herreño.

 

La Historia se ha encargado, en el marco del Archipielago Canario, de dar a cada una de sus siete islas unas peculiaridades que les son propias. Tal hecho resulta lógico en unas islas duras, escarpadas y volcánicas, separadas por canales marinos difíciles de franquear, por la politica centralista que ha tendido a beneficiar a unas islas más que a otras: Mayores y Menores, y por el frecuente oportunismo e intereses politico-economicos de los grupos de control o pertenecientes a la "clase mandataria". Y aunque tales situaciones han encrespado a ciertos sectores populares, principalmente a los más aburguesados y capitalinos, el campesino canario -a pesar de las consabidas diferencias culturales que inducen, lógicamente, a poder hablar de una clara identificacion insular- siempre ha hablado y pensado en Canarias como en "su tierra". De un País que durante largo y negro tiempo pareció haber perdido su identidad.

 

Hablar de identidad canaria es hablar de múltiples identidades; mejor de las siete identidades (más o menos complejas) que han forjado un devenir repleto de sorpresas y venturas. En esta dirección es explícito el fenómeno por eI cual contemplamos cómo, desde hace años, los principales grupos folklóricos del Archipiélago interpretan temas recopilados en las distintas Islas. Y es que el camino, eI único y popular, el del futuro y de la plena Iibertad, es el de la unidad. Siempre con el respeto absoluto hacia cada una de las enriquecedoras variantes culturales. 

 

 

Este artículo fue publicado previamente en el nº 1 de la revista San Borondón del CCPC (Diciembre de 1982).

 

 

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