Revista n.º 1053 / ISSN 1885-6039

Santa María de Betancuria: la primera Catedral de Canarias.

Jueves, 20 de septiembre de 2012
Eloy Vera (Binter Canarias nº 108)
Publicado en el n.º 436

En medio de casonas, en otros tiempos en manos de señores y eclesiásticos, y modestas viviendas, propiedad de campesinos y artesanos, se levanta la iglesia de Santa María de Betancuria. Sus orígenes se remontan a 1410 cuando el expedicionario normando Jean de Bethencourt mandó a construir un templo que seguía los parámetros del estilo gótico francés.

Iglesia de Santa María de Betancuria.

 

La fertilidad de sus tierras y la situación estratégica de Betancuria (Fuerteventura), rodeada de montañas que servían como defensa ante posibles ataques de los enemigos de la Corona, la convirtieron desde el siglo XV en centro neurálgico del poder señorial, sede de todas las instituciones y órganos del gobierno insular y lugar donde se edificó el primer edificio conventual de Canarias, bajo la orden franciscana. Hoy los muros y calles empedradas de la Villa atesoran un rico patrimonio arquitectónico y religioso, que cada año visitan y fotografían miles de turistas.

 

En medio de casonas, en otros tiempos en manos de señores y de miembros eclesiásticos, y modestas viviendas, propiedad de campesinos y artesanos, se levanta la iglesia de Santa María de Betancuria. Sus orígenes se remontan a 1410 cuando el expedicionario normando Jean de Bethencourt mandó a construir un templo que seguía los parámetros del estilo gótico francés.

 

El edificio sustituiría al pequeño oratorio, levantado en los momentos de la Conquista y destinado a acoger a la imagen de la virgen, traída por los conquistadores. En él también se cristianizaron los aborígenes que sobrevivieron a la llegada europea.

 

Interior de la iglesia de Santa María de Betancuria.

Interior

 

Piratas. El templo ardió, al igual que otros edificios de la Villa, tras el paso de los piratas berberiscos, capitaneados por Xabán Arráez en 1593. Los vecinos no tardaron en comenzar la restauración del recinto. Unos trabajos, dirigidos por el maestro Pedro de Párraga, que se extenderían hasta finales del seiscientos. Más de un siglo de obras que dejaron para historiadores y visitantes una amalgama de elementos arquitectónicos de estilo gótico, renacentista, barroco y mudéjar.

 

La iglesia de Betancuria, que fue sede del Cabildo Catedral, sobresale en el contexto de otras edificaciones religiosas de la isla por su amplitud y riqueza en los materiales de construcción. Posee tres naves separadas por arcos de cantería de medio punto, una techumbre mudéjar y una torre cuadrada, adosada al muro de la epístola con arcos de cantería de medio punto y conopial. La fachada, de reminiscencias renacentistas y con frontón partido, está labrada en cantería blanca. Sobresalen las columnas decoradas con jarrones y motivos vegetales.

 

Panorámica de la iglesia de Santa María de Betancuria.

 

Retablo del XVII. Tras cruzar la puerta de entrada, el visitante se encuentra con un interesante retablo barroco del siglo XVII, obra del maestro Francisco Hernández. El conjunto, dorado y policromado con motivos vegetales, cuenta con tres hornacinas para acoger la imagen titular, Nuestra Señora de la Concepción del siglo XVIII, flanqueada por las imágenes de San Antonio de Padua y San Pedro.

 

El templo de Santa María de Betancuria cuenta con siete retablos más, de los que sobresale el de la Inmaculada, de estilo barroco, realizado en cantería, policromado y dorado y cuya hornacina acoge a la Inmaculada Concepción, una de las tallas más interesantes de Fuerteventura. El resto del inventario escultórico lo conforman las imágenes de devoción franciscana, como las de San Francisco y San Diego, o las de Santa Catalina y el Cristo atado a la columna.

 

Un cuadro de ánimas, un pùlpito en el que se representa a los Apóstoles y elementos de la eucaristía, similar al de otras ermitas de la isla, y un coro de madera tallada y policromada son otros de los elementos que el visitante encuentra en Santa María de Betancuria.

 

Retablo en Santa María de Betancuria.

 

Sacristía. La visita a la iglesia finaliza en la sacristía, una habitación adosada a la capilla central en la que llama la atención el artesonado mudéjar, dividido en casetones (decorados con rosetones y vegetación, dorados y policromados), uno de los más importantes del Archipiélago. De las paredes de la sacristía cuelgan lienzos ejecutados en el setecientos y en los que se representan escenas de la vida de la Virgen y Jesús. También se localiza el cuadro la Nave de la Iglesia, confeccionado por el pintor tinerfeño Nicolás Medina en 1730.

 

La iglesia de Santa María forma parte, desde 1979, del Conjunto Histórico de Betancuria.

 

Artesonado mudéjar en la iglesia de Santa María de Betancuria.

Artesonado mudéjar

 

 

Este texto fue publicado previamente en el número 108 de la revista Binter Canarias.

 

 

Fotos: Fondo Fotográfico de Patrimonio Histórico del Cabildo de Fuerteventura

 

 

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