Revista nº 858
ISSN 1885-6039

Algunas divagaciones sobre el himno canario.

Lunes, 08 de Octubre de 2012
Elfidio Alonso
Publicado en el número 439

Guste más o menos, ya hay un Hinmo de Canarias. Resulta curioso, en este sentido, lo que se escribía hace más de treinta años sobre el tema, y en este caso rescatamos un texto de opinión, del año 1981, de Elfidio Alonso que hablaba sobre el asunto en cuestión.

 


Se oyen "ajijides",
gritos, risotadas, y
al son de la alegre
morisca guitarra,
suaves, cadenciosas,
dulcemente lánguidas,
suenan las folías,
¡himno de mi patria!

Diego Crosa (Crosita)

 

Esta estrofa pertenece al bello romance titulado "Los romeros", cuyo autor es uno de los mejores poetas populares que hemos tenido en las Islas. Como dijo Valbuena Prat, en su magnífico estudio sobre la moderna poesía canaria, las coplas de Diego Crosa son verdaderas pequeñas obras maestras de inspiración popular del paisaje y costumbrismo canarios.

 

Hemos sacado a relucir a Crosa, porque él consideraba a las folias como ¡himno de mi patria! Y en estos días, el tema de un posible himno canario ha saltado a la actualidad, quizás con vistas a meterlo en el Prostituto de Autonomía, si es que hay tiempo todavía, porque la cosa, tras la estampida del PSOE, está al rojo vivo y en un auténtico callejón sin salida. Como tenemos intención de ocuparnos en próximas crónicas del citado engendro, sigamos con el tema del himno canario, que también tiene su miga.

 

Mi amigo Diego Talavera, en su encuesta de La Provincia, ha intentado tratar el tema con rigor y seriedad, consultando las opiniones de personas relacionadas con la música, la poesía y el folklore canarios. El resultado global, salvo la inteligente y respetable actitud de Falcón Sanabria, nos muestra un criterio casi unánime, que apunta en la dirección de considerar que un himno no se impone a una colectividad como si fuera un saco de papas, y que es el pueblo, en el tiempo y con el tiempo, quien debe decir la última palabra. El resultado de la encuesta se nos antoja positivo, porque contrasta con otros criterios menos lógicos, también expuestos en la prensa de las Islas. Un consejero del Cabildo Insular de Tenerife, socialista por más señas, pedía una "Jornada" para la inmediata confección de un himno canario, para así podernos codear en igualdad de condiciones con las demás nacionalidades. Por lo visto, un himno es algo que se puede hacer por encargo, como si se tratara de una canción de Manolo Escobar o de una tarta de cumpleaños...

 

No sabe "tangos"
ni sevillanas,
que las folías con sus cadencias
le son más gratas,
porque parece que lloran, tristes,
del pueblo guanche las añoranzas. 

 

Diego Crosa, en su maravilloso poema titulado "La maga", sigue aferrado a las folías, como nuestro canto más representativo. Su estimación, que hoy parecería subversiva a los cuatro o cinco papanatas analfabestias que escriben en las columnas oficialistas, no conviene echarla en saco roto, porque Crosa nos está diciendo que un pueblo que ha sido capaz de conservar un canto tan perfecto y bello como la folía, no necesita himnos de encargo.

 

De igual manera podríamos decir que un pueblo, capaz de crear e imponer una bandera tricolor con siete estrellas de color verde (ya sean las estrellas del cielo, las del profeta, las de Cubillo, las de la región Macaronésica o las de la primitiva bandera de Secundino Delgado en la portada de El Guanche) no va a aceptar, ni por asomo, esa descripción que hace el Prostituto de Autonomía de la futura enseña canaria. En consecuencia, si lo mismo quieren hacer con el himno, mejor será que sigamos los consejos de Crosa y nos aferremos a la folía y al rico caudal folklórico que tenemos en las Islas, para cuando nos dé ganas de cantar.

 

Me gusta la bandera,
me gusta la bandera.
¡oh, mamá!
bandera tricolor,
con siete estrellas verdes...

 

Ya ven ustedes: alguien tuvo la ocurrencia de ponerle esta letra a una conocida melodía brasileira, que hizo furor en los tiempos de Carmen Miranda: ¡Oh, mamá, mamá, mamá! Aunque la tonadilla nada tiene que ver con los aires canarios, ni menos la letra original (me late el corazón/ me gustan las muchachas"), el tema de la bandera se ha convertido en los últimos años en un verdadero hit entre los jóvenes canarios, que lo cantan colectivamente en festejos y romerías, ya sea La Rama o en el Cristo Lagunero.

 

En resumen: creemos que el himno canario no va a ser "Me gusta la bandera", por razones obvias; pero tampoco lo será cualquier capricho que se intente imponer desde el Prostituto de Autonomía. El himno surgirá algún día de la mano del pueblo, de forma espontánea, si es que surge. En su defecto; tenemos un buen repertorio folklórico para expresar nuestras emociones, sin necesidad de que se produzcan casos tan tristes y lamentables como los esfuerzos del franquismo y de Fernán por ponerle letra a la Marcha Real. Una letra que nadie sabe y que nadie canta, a pesar de que la dictadura conocía muy bien cómo aplicar el conocido aforismo de la letra con sangre entra. Ni por esas. Ya los saben los delirantes redactores del Prostituto de Autonomía...

 

 

Este texto fue publicado en el apartado calle del puente de la revista El Puntal (nº 12) en el año 1981.

 

 

Comentarios
Lunes, 15 de Octubre de 2012 a las 18:45 pm - Amazigh

#01 Elfidio, quien te ha visto y quien te ve.