Revista n.º 1049 / ISSN 1885-6039

Para salir de la amnesia. (y III)

Domingo, 29 de mayo de 2011
Yeray Barroso
Publicado en el n.º 367

El canario se ha visto en toda situación un ser indefenso, aunque no lo sea, ante el conocimiento y el saber superior de quien llegaba, y así se forjó una personalidad heredada de miedo, de frustración y de ingenuidad.

Una cadena rota.

 

(Viene de aquí)

 

La amnesia nos hace un ser sin memoria, un ser que cada día nace de nuevo sin saber qué fue de los suyos, a qué pedacito de tierra se ha hecho su pie en cada paso. La psicología canaria es amnésica e infantilizada: amnésica porque no recuerda e infantilizada porque le han hecho ser un pueblo de corta edad en su comportamiento, lo que no equivale a la edad histórico-cultural que acompaña al isleño canario.

 

La rivalidad canaria ha sido muy fructífera para el colonizador, pues en ella, y como producto mantenido desde aquel colonizador de hace ya cinco siglos, hay una dislocación de identidad, un alejamiento del sentimiento de permanencia al núcleo real. La cultura nace como núcleo de agrupación territorial. Sin embargo, en Canarias hay rivalidades entre pobladores de islas diferentes, barrios o municipios (véase La Laguna y Santa Cruz o Tenerife y Gran Canaria), lo que es producto de una mentalidad poblacional infantilizada debido al desplazamiento que ha sufrido la mente canaria, que lo ha llevado a creerse un ser inferior en todos los sentidos. Todo ello es simplemente una forma de compensar esa invalidez ante lo que se viene, es simplemente una forma de decir "soy más que algo", pues el canario siempre se ha visto en inferioridad salvo en contadas ocasiones, donde se ha podido ver algo de agresividad contenida del pueblo canario, ya sea mediante las luchas obreras de 1900 de la mano de gente como Secundino Delgado o Cabrera Díaz, o con las huelgas de lecheros, panaderos y portuarios en Las Palmas en la década de los 60.

 

Sin embargo, esa agresividad no puede ir a más debido a la falta de conciencia. Es solo un ataque frustrado, como bien señala Manuel Alemán en su Psicología del hombre canario, pues el sistema estructural implantado en Canarias, introduciendo sus intereses comerciales, ideológicos, ha actuado como obstáculo-barrera en la dinámica del proceso de desarrollo de la sociedad canaria (p. 162).

 

Se puede ver dicha frustración en un documento que recoge Ignacio Reyes en un pequeño ensayo llamado "Capitalismo y lucha de clases en el campo canario (1930-1936)", donde señala las palabras de Jose Miguel Pérez, que asegura que los pequeños propietarios, el pueblo llano de Canarias, se han visto obligados a arrendar sus tierras, a las casas extranjeras, bajo contratos mezquinos y usurpadores, porque ellos no tenían el dinero suficiente para ponerlas en condiciones de dar una producción mejor.

 

Así se ha visto el ser canario, como un simple servidor a lo largo de la historia que jamás ha podido hacer frente con una lucha concienciada e identitaria, pues cuando la situación era mala, el isleño siempre se vio obligado a emigrar, con el consecuente desarraigo y desconcienciación del canario. El canario se ha visto en toda situación un ser indefenso, aunque no lo sea, ante el conocimiento y el saber superior de quien llegaba, y así se forjó una personalidad heredada de miedo, de frustración y de ingenuidad.

 

En este marco se forma el niño de Canarias, siempre miedoso y de poca palabra en la clase y en la calle. Siempre nervioso y tímido con las otras personas. Todo ello es solo un conglomerado heredado que ha encadenado la personalidad y la psicología canarias, que no es otra que la de estar alejado de la realidad histórico-sociocultural de las Islas; que no es otra que desconocer la historia, la geografía, la literatura, el arte, y, en definitiva, todo lo que a su tierra concierne. En esta perspectiva siempre han podido maniobrar las clases altas, que históricamente han sido, en su mayoría, terratenientes foráneos, sin necesidad de aguantar el ruido de la población ante los atropellos.

 

Volviendo al ensayo de Ignacio Reyes, se podrá ver, en la parte donde recoge los escritos de Guillermo Ascanio Moreno, ese sentimiento de inferioridad impuesto y ese trabajo solo mediante las manos, como bien se ha dicho en anteriores articulos: La gran burguesía canaria (y yo añado, los mismos que siguen controlando los poderes económicos de las Islas, como producto heredado), tratará, naturalmente, de dar a la crisis esa "solución": ruina y proletariarización total de las clases medias y mayor concentración del capital en sus manos.

 

¿Acaso no ocurre así siempre? ¿Acaso las crisis no son cíclicas mediante ese proceso? Gillermo Ascanio firmaba ese documento en 1933. Sin duda, aunque con diferente molde, la sociedad canaria sigue en las mismas: 1) proceso de explotación capitalista; 2) crisis cíclicas que obligan a muchos canarios -hoy en día cualificados en su mayoría - a abandonar sus tierras; 3) falta de cualificación debido a ese proceso; 4) enriquecimiento de la clase rica y empobrecimiento extremo de la clase pobre.

 

Sin embargo, con una psicología infantilizada, donde el pleito insular se alimenta en lugar de la unidad y con una conciencia histórica amnésica y alienada, se hace muy difícil la contesta ciudadana. Todo ello pasa por el conocimiento de quiénes somos, qué somos y por qué somos, que poco a poco se puede ir adquiriendo mediante la memoria histórica. Ahora sí, el Gobierno no la va a potenciar ni a cultivar. Debe ser un proceso formado por el propio pueblo canario, debe ser un resurgir de las cenizas del propio pueblo canario. De lo contrario... el futuro se presenta más desarraigao aún, más infantilizado y más dividido.

 

 

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