Revista nº 837
ISSN 1885-6039

Las Romerías: ¿tradición inventada, nuevo espectáculo de masas o qué...? (I)

Lunes, 03 de Octubre de 2011
Francisco Suárez Moreno (Cronista Oficial de La Aldea de San Nicolás)
Publicado en el número 386

Las denominadas hoy romerías-ofrendas a vírgenes y santos patrones han tenido en este septiembre una destacada presencia en nuestros periódicos, reflejo de su consolidación como número festivo de masas en casi todas nuestras fiestas.

 

A simple vista esto parece una paradoja puesto que, en los tiempos que corren, se incrementa tanto el laicismo como la crítica al integrismo religioso, venga de donde venga. Además, la propia jerarquía católica lamenta la falta de vocaciones y la merma entre sus fieles del cumplimiento de aquellos siete Sacramentos y cinco Mandamientos de la Santa Madre Iglesia que de carretilla memorizábamos los escolares de los años cincuenta.

 

Recuerdo de niño la memorización de aquel quinto mandamiento que en el Catecismo rezaba pagar los diezmos y primicias a la Iglesia de Dios, de lo que nada sabíamos porque nada nos explicaban ni madres, ni curas, ni maestros… Y ya ven cómo sin ser un mandamiento obligatorio hoy, en nuestras fiestas la Ofrenda de las romerías y la Romería con sus ofrendas en toda su dimensión es algo asumido por masas enfervorecidas con el "tipismo”,  la "tradición” y la “religiosidad”.

 

¿No son tradiciones estas romerías-ofrendas? ¿Son tradiciones inventadas?  ¿Qué son y qué representan? Lo cierto es que estamos ante un debate sobre muchos conceptos que rodean este nuevo fenómeno festivo, e incluso sobre el significado de lo que hoy entendemos por tradición al referirnos al amplio patrimonio cultural intangible heredado de formas de vida del ayer.

 

 

I

Las romerías desbordan su cauce normal de organización

 

Las noticias que estos días se dan en la prensa de nuestras romerías, actos de masas con barniz religioso pero de organización civil, pudieran arrojar alguna luz al debate sobre la actual esencia de este tipo de evento.

 

El 14 de septiembre, el periódico La Provincia-Diario de Las Palmas, en una nota sobre el trágico suceso ocurrido en una romería de la isla de Fuerteventura, firmada por Antonio Cabrera, dice que los ayuntamientos majoreros no disponen de una ordenanza municipal que regule la participación en las romerías, especialmente en el control sobre el estado de las carrozas. Después del trágico atropello múltiple durante la celebración de la romería del Pino en Majanicho, donde falleció uno de los romeros y cuatros resultaron heridos, uno de ellos continúa en estado crítico, se ha abierto un debate sobre la necesidad de contar con un exhaustivo control de los carromatos y de las medidas de seguridad. Las romerías han proliferado en la mayor parte de las fiestas insulares, incluso en aquellos pueblos donde no existía tradición… En esta misma nota informativa se indica que las romerías se han extendido como número festivo de casi todas las fiestas patronales de municipios, de localidades y de barrios pequeños de nuestra geografía.

 

Es de común acuerdo que los romeros de cada uno de estos eventos desbordan lo organizado, lo que ha obligado a algunos Ayuntamientos y Parroquias a sacar este número de los días principales de cada Fiesta Patronal. Un ejemplo lo tenemos con la Romería de San Antonio de Padua (Mogán, Gran Canaria), que ha sido adelantada al primer domingo antes del 13 de junio, día de este santo.

 

Los organizadores de estos eventos, desde años atrás, han pregonado cifras en grado superlativo de participantes como si entre más romeros participaran más valor tuviera el acto festivo; frente a la opinión contraria de la gente de cada lugar, que se ven en estas romerías como foráneos en su tierra al observar a tantos romeros... Eso sí: “tan bien vestidos con sus trajes típicos” que parecen homenajear al lugar.

 

Pero resulta que estos romeros foráneos son los mismos que van a todas las romerías de santos y vírgenes, lógicamente a pasar un rato alegre consumiendo todo, todo líquido, sólido y gaseoso, habido y por haber... Lo que no criticamos porque siempre es bueno que una sociedad se divierta en sus ratos de ocio. Otra cuestión es el fondo sea el de la religiosidad, sea el de las denominadas “tradiciones”… o  sea cada uno de los aspectos organizativos del evento.

 

A veces la prensa, y no lo hace con frecuencia, da cuenta de algunos problemas de las romerías. La Provincia-Diario de Las Palmas, en su edición de 18 de septiembre sobre un accidente en la Romería de La Vega del Río Palmas (Fuerteventura), dice: el Servicio de Seguridad y Emergencias  tuvo que atender a 20 personas (…) por intoxicación etílica y “casi todas eran chicas”. Lo citamos por ser la romería de un lugar escondido de nuestra geografía por las de pueblos grandes y ciudades capitalinas, que son de más ruido alcohólico que un botellón. Pero no se malinterprete nuestro discurso porque, repetimos, sí se trata de una diversión sana, incluso con bebida, a no ser que las intoxicaciones generen violencia o afecte especialmente a menores. No olvidemos que las borracheras puntuales y alguna “tranca” siempre surgían en nuestras fiestas y bailes del ayer.

 

Y ya que hablamos del ayer advertimos que muchos organizadores quieren vincular, engañosamente, estas romerías con el pasado a veces lejano.  Canarias 7, en su edición de 18 de septiembre, bajo el titular de «Fervor romero en Mancha Blanca» (Lanzarote) entre otras cuestiones cuenta el origen del fervor por un milagro de la Virgen de Los Dolores, que detuvo una erupción volcánica de 1824, lo que motivó una peregrinación... y resalta que así nació la romería que ayer volvió a convocar a los devotos lanzaroteños… En efecto, esta nota es la clásica información que se da a los medios de comunicación para que transmitan un supuesto lejano histórico de estas romerías confundiendo el concepto de la nueva romería con el de peregrinaje. Con ello se pretende hacer creer que los romeros de estos actos en toda la isla están cumpliendo con una “tradición”.

 

Y ya que hablamos de tradición... ¡ay tradición… ay tradición canaria…! ¡Cuántos yerros se están cometiendo en tu nombre, cuántas tradiciones inventadas se pretenden hoy catalogar como elementos de nuestra cultura, de nuestra historia…! Incluso el concepto de tradición, tal como hoy lo entendemos, merece una reconsideración. No quisiéramos caer en un discurso integrista sobre este tema, aunque en algunos momentos de estas líneas pudiera aparentarlo. La tradición en su esencia puede ser un invento de las sociedades contemporáneas y en torno a ello hay un debate vivo. Es cierto que vivimos en la sociedad del espectáculo (nombre acuñado a finales de los 60 por el francés Guy Debord) y nuestras fiestas como reflejo social y político de la misma son un espejo muy limpio de ella. Pero es necesario tener memoria histórica.

 

Domingo Sáenz Guimerá Año nuevo. Romería San Benito 2008

Participante en nuestro I Concurso Fotográfico Francisco Rojas Fariña "Fachico". Las Fiestas Populares Canarias

 

 

II

Conviene refrescar la memoria: de los peregrinajes a las romerías-ofrendas

 

Las romerías de antes eran peregrinaciones, simples movimientos de gente que iban desde los pagos más lejanos a las fiestas que en cada pueblo se daban; lo hacían por nuestros caminos sinuosos de quebrados perfiles para cumplir una promesa o con un precepto religioso y, de paso, relacionarse (en un mundo rural de caseríos aislados) para divertirse, para buscar novio o novia… A veces caminaban en pequeños grupos donde la diversión y el jolgorio al son de timples y guitarras  ponían  el acento alegre de una sociedad que la mayor parte del año vivía mal porque el trabajo era duro. Y prueba de que el concepto tradición es cosa de nuestra sociedad actual es que estos peregrinos de antaño ni iban vestidos a la moda de siglos anteriores ni hacían ofrendas institucionalizadas en un programa formal, ni alcaldes ni curas se ponían al frente de los mismos a la entrada del pueblo para acompañarlos ante el santo o la virgen patrona.

 

Pero a alguien del Norte de Tenerife, en La Laguna con mayor profusión, en las primeras décadas del nuestro siglo anterior, se le ocurrió estructurar un espectáculo festivo por las calles, con tintes coloristas y sones del pasado reciente, en aquel entonces del campesinado canario, lo que se denominó como romería. En Gran Canaria, treinta años después, hacia 1954, ese modelo de espectáculo por las calles, en el afán de resaltar un concepto denominado canariedad de cara al turismo y por iniciativa de Néstor Álamo, se copia el espectáculo para la Fiesta de la Virgen del Pino en Teror.

 

Si la historia no es así, estimado lectores, es parecida y que los especialistas en este asunto nos corrijan o maticen. Lo cierto es que se institucionalizó poco a poco, pueblo a pueblo, ese espectáculo llamado romería al que se añadió el de ofrenda, al santo o a la virgen de cada lugar, de los productos de la tierra (una tierra canaria que debe ser muy universal a tenor de estas ofrendas, muchas veces con manzanas chilenas o bollería de importación, por ejemplo).

 

Ahora, en el siglo XXI las romerías-ofrendas son catalogadas por sus organizadores civiles (comisiones de fiestas y concejalías de los municipios) con calificativos en grado superlativo de «defensa de lo nuestro», de «manifestación de nuestra cultura y tradiciones», de espacio para «cantos a la canariedad», de «devoción religiosa ancestral»…

 

Nadie debe poner en duda que son espectáculos de masas, porque esto forma parte de nuestra sociedad, donde los llamados romeros de todos los lugares se aprestan a asistir a todas las que se organizan en cada isla, «vestidos de canarios», «entonando sones musicales tradicionales»…  y unos medios de comunicación que se prestan a favorecer el espectáculo, para generar la audiencia que avala a las casas comerciales que patrocinan los gastos de la retransmisión. Son nuevos tiempos, claro que sí. Es el reflejo de la sociedad del espectáculo.

 

 

Foto de portada: Alan Dawson Fiesta del Pino, Teror 2007 MENCIÓN ESPECIAL en nuestro I Concurso Fotográfico Francisco Rojas Fariña "Fachico". Las Fiestas Populares Canarias

 

 

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Comentarios
Sábado, 14 de Enero de 2012 a las 19:48 pm - Maria Luisa

#07 Gracias a dios que encuentro personas que opinan igual que yo . toda la razon !Esto no es cultura ni es nada mamarrachos por todas partes y punto .Me siento avergonzada de en lo que se esta convirtiendo ,no solo esto; en general todo el pais.

Miércoles, 05 de Octubre de 2011 a las 12:35 pm - Amazigh

#06 Totalmente de Acuerdo Francisco. Por eso prefiero hablar de 'folklorismo' que para mí no es igual a 'cultura tradicional'. Aunque es verdad lo que planteas en términos generales, noe s menos cierto que un sector minoritario pero importante acude y participa con entusiasmo en las romerías con la fé de que se trata de mantener viva nuestra cultura o lo que ellos entienden por cultura canaria. Desde luego nuestra cultura tradicional es mucho más amplia rica y compleja pero por desgracia es una gran desconocida. Y desgraciadamente existen intereses en que así siga siendo. Aún recuerdo como un amigo me decía que la cultura canaria estaba en su mejor momento porque había más romerías que nunca...grupos folkloricos, tenderete...Ya lo decía Fanon, el folklorismo es en el mejor de los casos una caricaturización de la cultura de un pueblo y en los peores su negación...Aquí hay mucho dato que desgranar porque podríamos tocar muchos temas como por ejemplo la manipulación de la Sección Femenina de nuestra cultura tradicional elaborando un folklore reinventado limpiandolo de elementos no gratos al fascismo. O también el empeño de reducir nuestra identidad al folklorismo de 'parrandiando' oporque apenas se han elaborado estudios serios sobre nuestra música tradicional -que no folklore- que se salgan del guión de Siemens...En definitiva, que me alegra ver estos artículos de refelexión y debate libres de excesiva contaminación política. Aquí me quedo esperando el segundo :)

Martes, 04 de Octubre de 2011 a las 23:50 pm - Autor (Fco.)

#05 Gracias Amazig, supongo que compartimos mucho.

Perfectas y bienvenidas todas las reflexiones al respecto y plausibles todas las manifestaciones alegres y de jolgorio en tiempos de fiestas, siempre ha sido así. La reflexión también va en qué se entiende por "cultura tradicional" dentro de una romería moderna. La canariedad, sobra decirlo, está en defender nuestro patrimonio cultural y paisajístico y en nuestros intereses económicos, mas que en vestirnos de "tipico" cuando muchas de esas vestimentas de "tipicos" nunca existieron muchas de ellas. Somos canarios ahí, en todo ese compromiso. Ahora bien estimado amigo. "tómese unas copas en una romería, diviertase colectivamente, que es muy buena la confraternidad esa. Y "aún somos canarios", claro que sí pero nuestra identidad está en algo más amplio. Gracias nuevamente y espero que lea la segunda parte. No estamos para dar lecciones... simplemente escribimos, también a ver si nos aclaramos, oyendo aquí y allá...

Martes, 04 de Octubre de 2011 a las 13:49 pm - Amazigh

#04 El autor describe cuestiones reales, por supuesto. Pero yo tengo otra reflexión...¿no supone estos actos uno de los pocos espacios sociales donde los canarios pueden expresar su cultura tradicional? creo que es una mera expresión del folklorismo como valvula de escape de un pueblo que está en casi absoluta extinción como etnia y cultura propia. En mi opinión la causa religiosa es una excusa tanto ayer como hoy. Lo que motiva una ronería es normalmente el deseo de tener la conciencia tranquila y demostrarnos tres veces al año que "aún somos canarios"....

Martes, 04 de Octubre de 2011 a las 12:00 pm - Francisco Suárez Moreno

#03 Gracias por la lectura. El artículo tiene una segunda parte donde se pretende reflexionar sobre este y otros aspectos del concepto"tradición festivas" y la lógica evolución que tiene toda sociedad y sus fiestas y el hecho de que siempre es buena la sana diversión colectiva de los pueblos, en lo que nadie está en contra.

Otra cosa es lo otro que tanto nos preocupa. Más un detalle que hace referencia el señor González: la distinción social con el atuendo "tipico" que si es más costoso y reelaborado (tipo traje de Néstor), más se distingue. Y al respecto de Clemente Reyes es en efecto que se está cansando mucha gente de esa "defensa del tipismo, bien vestidito y copa en mano" y que desde la institución religiosa a la civil deben, no quitar esto, sino regular dejar claro las cosas. Y la culpa de todo esto es de todos y de nuestra propia evolición socio festiva que siempre se ha dado. Saludos

Lunes, 03 de Octubre de 2011 a las 19:49 pm - Gonzalo González Jiménez

#02 Estoy totalmente de acuerdo con usted, las Romerías desde los años 60 se han transformado en reuniones de masas y en algunas de ellas en reuniones de elites sociales, llamemoslas burqueses, que parace que quieren rivalizar en quien es el que/la que lleva un mejor traje o indumentaria, pues todos sabemos que lo de ir a las romerías con traje de "típico" es otro invento.Mi abuelo que murio con más de 90 años me decía que el siempre fue a las fiestas con la roma que tenía, que lo de ir "disfrazado de típico" fue otro invento de los burqueses o gente adinerada, para proclamar su estatus social.

La gente es eso lo que quiere hoy dia y forma parte de la evolución de las fiestas, pero sin duda sobre lo del adjetivo tradicional.

Gracias don Francisco por su pensamiento en voz alta.

Lunes, 03 de Octubre de 2011 a las 18:05 pm - Clemente Reyes

#01 Me parece sencillamente magistral el ánálisis de Paco Suárez. Ya somos unos cuantos los que estamos algo cansados de ver en lo que se han convertido estas supuestas manifestaciones de tradición y canariedad: un botellón colectivo aventado con la simple excusa de fomentar lo nuestro y todo eso que parece llevar añadido. Acaso todos tengamos algo de culpa en esta degeneración de una costumbre sencilla y sin pretensiones que ha sido usada por la dirigencia para batir récords güiness y apuntarse a la masificación como ejemplo de éxito. Sería muy sano que esta reflexión llegase a quienes manejan los hilos de nuestras fiestas y empezasen a poner reparos a tanto desmán. La Iglesia la primera, por supuesto, pero seguida de los Ayuntamientos, principales responsables de tales desaguisados. Enhorabuena por el trabajo, maestro.