Revista nº 801
ISSN 1885-6039

Segunda ponencia de las Jornadas sobre el agua en Canarias: Juan León y Castillo, ingeniero de grandes presas en Gran Canaria.

Viernes, 20 de Mayo de 2011
Jesús Ruiz Mesa
Publicado en el número 366

Se ha celebrado la segunda ponencia Juan León y Castillo, ingeniero de grandes presas en Gran Canaria, impartida por D. Jaime González Gonzálvez, Geógrafo. Licenciado por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Ha realizado Master de Urbanismo y Ordenación del Territorio. Investigador de la construcción de las presas de Gran Canaria y ha participado en su relación con estos estudios en ponencias, congresos nacionales, ha publicado ensayos y artículos sobre esta temática, las presas. Publicado cinco libros desde 2008. Su último libro La Presa de Soria, conferenciante Ingeniería Sasetti Canarias. Comité Nacional Español de Grandes Presas. Hoy viernes se cierran las jornadas con una conferencia sobre La Heredad de Aguas de la Vega Mayor de Telde, a cargo de Juan Ismael Santana Ramírez, historiador, coordinador de las jornadas, comisario de la exposición e integrante del equipo de la Casa Museo León y Castillo.

 

El eje central de este ciclo de conferencias gira en torno a la figura de Juan de León y Castillo (1838-1912). El ingeniero grancanario, como tantos otros, fue consciente de la transcendencia que el agua ejerce en el territorio. Desde su formación como técnico, pero también como cosechero y propietario agrario, participó activamente en las tareas de organización (fue presidente de la Heredad de Aguas de la Vega Mayor de Telde), captación, transporte, distribución y almacenamiento de aguas. Numerosos fueron sus estudios y proyectos de abastecimiento urbano a Las Palmas de Gran Canaria, como fue la mejora de la Fuente de Morales (1901), la realización de minas de agua en los barrancos de El Guiniguada o Telde; en la construcción de presas, como la de Martinón, en San Lorenzo (1902), la extracción de agua por medio de pozos y galerías, el trazado de acequias y canales, así como de acueductos.

 

Presentada dicha ponencia por el Comisario de la Exposición Juan Ismael Santana Ramírez en la que agradece la colaboración al Comité Nacional Español de Grandes Presas, al Consejo Insular de Aguas, a la Universidad de La Laguna, a la Fedac y su archivo fotográfico y la Asociación El Bloque.

 

Interviene D. Jaime González Gonzálvez, agradeciendo al Museo León y Castillo la invitación en esta ponencia. La conferencia se dividió en tres partes. En la primera se habló de la historia de la construcción de grandes presas en Gran Canaria desde 1902 hasta 1984 con la transición de los trabajos de la Presa de Siberio. En la segunda se analizó el Proyecto y la construcción de la Presa de San Lorenzo del Ingeniero de Caminos Juan León y Castillo, cómo fue su construcción y el papel que tuvo ese proyecto en las dos primeras décadas del siglo XX. En la tercera parte se estudió el Proyecto de las siete grandes presas de mampostería en el Barranco de Tamaraceite, que también son proyectos de Juan León y Castillo, para la formación de pantanos con destino a riegos, que no llegaron a ejecutarse.

 

 

La historia de las presas en la isla de Gran Canaria comienza con el proyecto de la Presa de San Lorenzo, con fecha de 1 de octubre de 1902, y está en la zona de Hoya de Ponce, en la zona de las casas de El Sardo, en el término municipal de Las Palmas de Gran Canaria, después se modificó porque tuvo un recrecimiento en los años sesenta. La historia comienza en esta presa si tenemos en cuenta la fecha del proyecto, porque la Presa del Pinto en Arucas tiene una fecha posterior, que es diciembre de 1902, aunque podemos pensar que las obras empezaron antes de que se tramitaran los proyectos, sobre todo la Presa de Pinto, hay planos y anteproyectos de finales del siglo XIX, pero oficialmente son octubre de 1902 para la presa de San Lorenzo y diciembre de 1902 para la presa del Pinto, más conocida como la Represa. Juan León y Castillo en su proyecto sitúa la presa en la Hoya de Ponce, hoy día el topónimo está un poco más hacia la izquierda con la denominación de San Lorenzo, situada aguas arriba del pueblo de San Lorenzo. La construcción de presas en esta época coincide con la construcción de fincas donde el agua era más importante que la tierra.

 

En las cuatro etapas hidráulicas que tiene Gran Canaria hasta 1984 se pueden dividir en: Inicio y Transición, con las aguas continuas y donde evidentemente no se construyen presas, las presas llegan en el siglo XX a partir de 1902, el destino son riegos y abastecimientos de agua a Las Palmas de Gran Canaria y el Puerto de La Luz, los cultivos son la platanera y el tomate, pero la gran consumidora de agua es la que hace que rápidamente se realicen muchos proyectos de grandes presas y ejecuciones de obras en grandes barrancos de la isla, sobre todo en el Norte.

 

 

Es la época de la artesanía heroica, en la minería del agua y otras construcciones como los estanques, canales, tuberías, etc. Habría una cuarta etapa final donde se aplican técnicas modernas donde se construyen una serie de presas que se diferencian evidentemente de todas las construidas desde 1902 hasta 1970, que son esas presas que ya podemos decir modernas, que coinciden con esas presas que se están construyendo en la Península, cosa que anteriormente no ocurría, por la construcción de las presas de mampostería es tan fuerte, que se prolonga en el tiempo, como diez o veinte años más que en la Península, por eso tenemos tan pocas presas podemos decir modernas como son la de Siberio, Tirajana, Ariñez, y las presas de Cuevas Blancas y Conde que son de hormigón que están en el Sur de la isla.

 

En la evolución de la construcción de las grandes presas podemos ver en las fechas de las actas finales una presa por cada década de las primeras, en la cuarta década aparecen diez presas terminadas, nueve en la década de los 40 y el máximo número de presas se consigue en los años 50, aunque estas fechas son los reconocimientos finales por parte de la Administración, y no son muy reales. Aquí se demuestra el dominio absoluto de la mampostería prácticamente en la mayor parte del siglo XX, que se prolonga su uso hasta finales de los años 60. El propio recrecido de la presa de San Lorenzo se hace a finales de los 60 en mampostería, salvo la pantalla de agua superior que es de hormigón.

 

En la última década domina el hormigón mamposteado, pero hay que incluirla dentro de la tradición de las presas de mampostería por la concepción moderna que tienen. Presas como El Parralillo, Caidero de las Niñas, Fataga, Gambuesa son presas que parecen muy modernas pero la concepción por el uso de materiales empleados es prácticamente de una combinación de mampostería y hormigón, incluso se ha llegado a plantear que algunas partes de esas presas, como el caso de los cimientos de la presa de Fataga, en vez de hormigón mamposteado podría ser una mampostería hormigonada o seca en algunos casos, debido a la falta de control en la ejecución de las obras. Como ven, en la última década, la de los 70, es cuando hablamos ya de materiales sueltos y en hormigón.

 

 

Hay una eclosión muy fuerte de proyectos en los barrancos del Norte de la isla, lo que ocurre es que evidentemente las presas van haciéndose poco a poco, algunas pararon sus obras. En la presa de San Lorenzo, que tiene el acta final con fecha de 1933, su primer incidente fue en el invierno de 1903-1904, cuando ya la presa tenía en su ejecución 12 metros de altura. La primera presa que se finaliza, la del Pinto en Arucas, es el primer ejemplo que se percibe, se ven los elementos perimetrales del vaso en su proyecto antiguo que se construyen en las dos presas del Pinto en Arucas y se ven las construcciones de plataneras al mismo borde de la presa. La primera etapa abarca prácticamente las cuatro primeras décadas y en los años 40 ya cambian los diseños de las presas, aparecen elementos que perviven de la primera etapa pero con cambios; son presas de mampostería con mortero de cal, domina la planta curva, en diferentes teorías, todos los ingenieros iban a diseñarlas sobre seguro en planta curva, aunque muchos de ellos planteaban que ese diseño no daba estabilidad, la estabilidad lo daba el peso de los materiales, el diseño de planta curva o recta era igual. Se ha descubierto que por consejo de la Administración ya se iban a hacer con planta curva. Son presas que representan un perfil muy estricto con paramentos aguas arriba vertical y paramentos aguas abajo escalonado, a veces se diseñaban escalonados pero luego se hacían lisos. Es curioso el talud en el paramento de aguas arriba aparecen como muros de no gran espesor, con una coronación muy ancha, cuatro metros, como técnicas principales. Son presas que tienen ausencia de drenajes, galerías y desagües de fondo; sí aparece en muchas de ellas una galería de limpieza que en caso de emergencia podría ser una galería de desagüe, pero solamente se diseñaba para uso de limpieza de sedimentos. En algunas presas antiguas aparecen selladas en los dos paramentos. El gran número de tomas para evitar pérdidas, es decir, para sacar el agua, se van abriendo en la parte superior y no ponen en riesgo la posibilidad de una rotura inferior con la pérdida de agua.

 

Otra presa antigua en Las Palmas de Gran Canaria, en este sector, la última que queda, entre el Lomo del Sabinal y del Guiniguada, que es la presa del Sabinal, está aguas arriba de ese gran depósito de hormigón semienterrado que construyeron hace unos años, justo en un lateral de la circunvalación actual. Es una presa escalonada, se aprecia perfectamente el perfil estricto y esa planta curva muy ligera, apenas arqueada. Hacia mediados del XX, cambia completamente el diseño, los muros son ya de gran espesor, el paramento de aguas arriba ya no es vertical, sino aparece con talud, con pendiente, y en principio sigue manteniéndose la planta curva. Hay una presas que en principio así se diseñan y luego por circunstancias se construyen planta recta como la de Las Niñas, o la de la Lechucilla, pero siguen siendo presas de mampostería, de cal y cemento. Aparece el cemento. La cal es el elemento principal, sobre todo para impulsar la economía del país por las caleras es un elemento preferente, pero siguen la ausencia de drenajes, galerías, etc. De esa época la Presa de Chira, con gran número de tomas se diseñó la galería de limpieza pero no se construyó, como buen ejemplo de las presas de mediados de siglo XX. Caidero de Las Niñas es la primera presa en hormigón mamposteado, pero se diseña y se construye en un gran barranco principal, se dice que el barranco principal más importante de Canarias. La presa llama la atención por su concepción moderna, pero curiosamente se construye por dos razones: una sanitaria, para evitar y hacer desaparecer las enfermedades en La Aldea de San Nicolás, y después para aumentar la zona de riego en los terrenos de cultivo de La Aldea. Es la primera vez que se construye en hormigón mamposteado, después están las de Gambuesa, Fataga, y Parralillo. Normalmente todas las presas tienen su estanque asociado por arriba de la obra para el agua que se necesitaba en la construcción, en la que toda la presa hace de aliviadero al mismo tiempo. Y ya aparecen las modernas la presa bóveda como la de Soria, se construyen en una etapa en la que todavía se puede hablar de artesanía. Esta presa deriva de unos proyectos de los años 30 que inicia el Cabildo, pero por una serie de circunstancias y los sucesos nacionales, pues no se construye la presa que diseña el Cabildo, de bóveda también y no de 132 metros sino de 70 metros. No la construye y luego la iniciativa privada, mientras se construía el Canal de La Lumbre, como aparece ese desarrollo de las presas bóveda en España, acaba construyéndose la presa bóveda en Gran Canaria, y ya de 132 metros de altura. Son 122 por encima del cimiento, de 10 metros. Conviene destacar a diferencia de la Península, cómo se mantienen las estructuras auxiliares de la propia obra, donde se ubicaron la maquinaria, el hormigonado, las grúas, etc. y todavía todo permanece tal cual se construyó. El estanque para las obras, etc. Otro ejemplo de presa moderna la de Siberio, que inicialmente el año 1969, era una presa bóveda, y aguas arriba, por cuestiones de economía acabó construyéndose una presa de materiales sueltos con pantalla aguas arriba.

 

 

Destacó al final de la misma la cuestión de los números que se manejan de los bienes patrimoniales hidráulicos que hay en la isla de Gran Canaria. En su opinión el Cabildo Insular de Gran Canaria maneja cifras que no son las correctas y esto disminuye la atención de los técnicos de patrimonio histórico (y de otros muchos) hacia unas obras hidráulicas (estanques, pozos, canales, galerías, presas, tuberías, etc.) que fueron la admiración de propios y extraños en aquellos años de las décadas de 1950 y 1960. Así, y después de ver las diferentes etapas de diseño y construcción de grandes presas en la isla, desde las viejas presas de mampostería de cal (Pinto, Marquesa, Sabinal, etc.) hasta las grandes presas de materiales sueltos de Tirajana y Siberio, cerramos el inicio de la conferencia aportando las cifras que manejan los técnicos y políticos de hoy frente a los números que manejaban los técnicos y políticos de ayer.

 

Los números de los últimos 10 años: Estanques 1752, pozos 537, galerías 94, canales o túneles de trasvase 18, tuberías de distribución 10, conjuntos hidráulicos 355, grandes presas 29. Total unos 3.000 según carta etnográfica de la Fedac, Cabildo de Gran Canaria.

 

Los números de ayer (año 1961): estanques unos 5.000, pozos 800, galerías 420, canales o túneles de trasvase 18, principales año 1971, tuberías de distribución 53, grandes presas 41, total unas 6.000. (1961-1971) Cabildo Insular de Gran Canaria, Servicio Hidráulico Las Palmas.

 

Tal y como pueden observar, el gran trabajo realizado por la FEDAC hace una década debe ser retomado por las administraciones si no queremos seguir perdiendo historia. Como bien dijo Francisco Suárez Moreno en su magnífica conferencia del lunes 16 de mayo, hace falta conocer para poder valorar y reconocer lo que tenemos.

 

Es verdad que desde 1961 hemos perdido (destrucción) muchas obras hidráulicas antiguas, pero es que estamos en la era de la destrucción de aquellas fincas (terrenos de cultivo) que fueron construidas en aquella era de las grandes presas entre los años 1902 y la década de los 70. Pero también es verdad que no hemos destruido 3.000 estanques, presas, pozos, galerías, tuberías y canales. Lo que pasa es que tenemos mucho patrimonio histórico y cultural de carácter hidráulico que no está recogido en los inventarios, en los catálogos, etc.

 

En la segunda parte de la conferencia se habló del Proyecto de la Presa de San Lorenzo, así como su construcción parcial, su recrecido en la década de 1960 y finalmente, el incidente de 1988 que hizo que posteriormente se utilizara el vaso del embalse como vertedero de materiales sobrantes y escombros. Después hicieron un campo de fútbol de tierra sobre el vertedero y finalmente el Gobierno de Canarias dijo que ese vertedero era un Espacio Natural Protegido. Pero los escalones del viejo muro de la Presa de San Lorenzo, el pozo que diseñó Juan León y Castillo y que se construyó en la cola del embalse (hoy vertedero natural protegido), y parte del viejo acueducto de conducción construido en 1903, no están recogidos en la Carta Etnográfica ni en el Catálogo de Protección del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria.

 

 

La conferencia terminó con el estudio del Proyecto de 7 grandes presas escalonadas en el Barranco de Tamaraceite de entre 15 y 20 metros de altura que Juan León y Castillo diseñó con sólo 24 años (1862). Con un perfil "equivocado", pero con la sabiduría del que dice que con un ensayo se podría estudiar el resultado y que si este era bueno se iniciaría en las islas una nueva era. No se llegó a ejecutar el ensayo por parte de los promotores pero esa era de Juan León y Castillo llegó en el siglo XX con la construcción de 65 grandes presas entre los años 1902 y 1980.

 

En Canarias el agua es la dicha suprema, es la vida. Por esto el procurarse el agua es el deseo, la obsesión de todos, ya que vale más que el oro mismo (J. Maluquer y Viladot, 1906). Más aún que la tierra, es el agua un espejo fiel de las condiciones concretas que dominan en cada época y en cada lugar (Pietro Bonfante, 1926). Se ha dicho, sin hipérbole, porque el concepto responde a la dura realidad, que el agua aquí es “oro líquido” por lo escasa y cara. Por eso se busca afanosamente en las entrañas de la isla, en algunas zonas a más de cien metros de profundidad, y se construyen grandes embalses y estanques para almacenar el caudal que regalan generosas las nubes en los buenos inviernos (Jordé, 1955).

 

Tengamos agua y lo tendremos todo. Árboles, plantas, flores y frutos. Sin el agua nada habría ni pudiera prosperar. El agua es la vida, el sostenimiento de la naturaleza vegetal. La tierra madre fecunda, en todo su esplendor y lozanía. En Canarias no existen ríos; pero a veces llueve copiosamente, deslizándose al mar considerables masas de agua que son una riqueza incalculable (...) Tengamos agua y lo tendremos todo (Antonio M. Manrique, 1905).

 

La conferencia finaliza con un interesante debate sobre los temas expuestos referentes a la historia de las grandes presas, los proyectos y nuevos sistemas de trasvase y el mantenimiento de dichas obras.

 

 

Imágenes y texto de Jesús Ruiz Mesa, colaborador cultural Casa Museo León y Castillo Telde (Gran Canaria).

 

 

Foto de portada: el ingeniero Juan León y Castillo (Archivo de la Fedac)

 

 

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