Revista nº 858
ISSN 1885-6039

Lanzarote se sitúa como la segunda isla que atesora más inscripciones líbico-bereberes.

Sábado, 05 de Marzo de 2011
Redacción BienMeSabe
Publicado en el número 355

El Gobierno de Canarias, a través de su Dirección General de Cooperación y Patrimonio Cultural y con la colaboración del Cabildo Insular, ha presentado la investigación relativa a Lanzarote de un estudio pionero en las Islas sobre inscripciones líbico-bereberes. Se trata de un proyecto ambicioso que se inició en El Hierro y que se viene ejecutando por fases, con un plazo de cuatro años. Esta investigación, dirigida por la filóloga y colaboradora de esta web Renata Springer, viene estudiando de forma comparativa los yacimientos con inscripciones en las siete islas. Pese a la importancia que poseen estos testimonios gráficos, pocas son las investigaciones realizadas hasta la fecha sobre este tema.

 

De todas las manifestaciones rupestres que se conocen en Canarias, las inscripciones son especialmente reveladoras al tratarse explícitamente de una escritura. La comunidad aborigen escribe textos que ahora nos empeñamos en leer. Este proyecto tiene como finalidad conocer todos los detalles de uno de los dos alfabetos que la población aborigen del Archipiélago utiliza para expresarse y que lo aprende en sus lugares de origen en el Norte de África.

 

Lanzarote: segunda isla objeto del estudio. La Dirección General de Cooperación y Patrimonio Cultural actualiza el corpus de inscripciones de la isla de Lanzarote deteniéndose en el inventario de sus signos, frecuencias, asociaciones, técnicas de ejecución, peculiaridades, lugares en los que se encuentran, vinculación con otros enclaves escriturarios o de otra naturaleza, dominación visual, etc.

 

Han sido objeto de estudio 19 yacimientos, la totalidad de los que en la actualidad se conocen. En ellos se documentan 218 paneles, que son los soportes de piedras en los que se encuentra la escritura, de los que 35 poseen grafía líbico-bereber, sumándose un total de 70 líneas de palabras. Lanzarote, junto con Fuerteventura, presenta la característica de albergar otro alfabeto que se ha denominado líbico-canario, exclusivo a nivel mundial de estas dos islas.

 

Cueva de las Palomas

 

Este trabajo ha puesto de relevancia la coexistencia de ambos alfabetos empleándose, ocasionalmente, en una misma línea escrituraria; así, existen textos que empiezan a escribirse con signos líbicos canarios para continuar con líbico-bereber.

 

Se descubren inscripciones monumentales. La investigación de Renata Springer ha sacado a la luz, "para sorpresa del mundo arqueológico canario", unas inscripciones monumentales, denominándose así la grabación de signos líbicos-bereberes de considerable tamaño, pudiéndose pensar que se trata de una grafía simbólica.

 

Se trata de motivos realizados mediante grandes surcos de seis a ocho centímetros de ancho y diez de profundidad en el suelo, reproduciendo formas de gran tamaño. Los surcos están excavados en toba volcánica y han sido hallados en las laderas de varias montañas.

 

Resultan igualmente llamativos los sitios en los que los signos alfabéticos se han escrito sobre siluetas de pie, ya que son estos grabados podomorfos los que sacralizan el terreno. En ocasiones esta imagen figurativa del pie se orienta hacia la Montaña de Tindaya, visible desde varias zonas de Lanzarote y que se localiza en Fuerteventura.

 

Precedentes. La investigación abarcará a las siete islas. Comenzó en El Hierro y ha proseguido en Lanzarote; en ambos casos se ha contado con la colaboración de los cabildos insulares.

 

Las inscripciones líbico-bereberes ocupan un puesto excepcional entre los grabados canarios; estando presentes en todas las islas y, adscritas a la mayor parte de las restantes manifestaciones rupestres, se han convertido en un elemento unificador, además de ser un componente estructural destacado de la cultura y referente obligado a la hora de realizar un estudio comparativo. De hecho, el alfabeto, como sistema convencional de signos, remite a los lugares donde se ha generado esta grafía, por lo que constituye un indicador fiable acerca del origen de los habitantes que poblaron nuestras islas.

 

Su estudio se ha venido produciendo desde los primeros descubrimientos en el siglo XIX, por lo que no extraña que la vigencia de los trabajos más antiguos sea actualmente muy limitada, cuando además ahora, en fechas recientes, se han producido numerosos hallazgos de nuevos yacimientos que ponen en tela de juicio las hipótesis que se han vertido en tiempos pasados al aparecer características diferentes y que no se habían documentadas con anterioridad; se trata efectivamente de la parcela del patrimonio canario que se encuentra más necesitada de una revisión, para situar la escritura en un rango similar a los restantes testimonios de la arqueología.

 

 

Estos argumentos son más que suficientes para emprender su estudio en un ámbito amplio. A partir de aquí es cuando nos será posible determinar los hábitos escriturarios válidos en estas islas, los usos y empleos relacionados con determinados aspectos sociales, así como analizar los alfabetos, los signos empleados y sus variantes.

 

 

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