Revista nº 898
ISSN 1885-6039

Aurelio Carmona López (1826-1901). (y II)

Lunes, 14 de Marzo de 2011
José Guillermo Rodríguez Escudero
Publicado en el número 357

Su gran inquietud artística era tal que practicó también la fotografía. Fue el iniciador de este nuevo arte en la isla de La Palma. Junto con su socio, Santos Pego, llegado a Canarias en 1863, trataron de promocionar esta nueva actividad.

 

 

(Viene de aquí)

 

Su obra en La Palma

Durante su primera época artística, a partir de 1844, finaliza los cuatro Ángeles para la iglesia de San Andrés. La imagen del Señor Yacente de este templo había sido atribuido a su taller, pero fue obra del también palmero José Aníbal Rodríguez Valcárcel; un Cristo Yacente para la parroquia de Bonanza de El Paso; un Gallo para el paso del Señor del Perdón de la parroquia matriz de El Salvador… Curiosamente, esta procesión del Lunes Santo es popularmente conocida, por ello, como San Pedro y el Gallo.

 

Fue en este período de su fructífera carrera cuando empezó a tener contactos con los artistas grancanarios y tinerfeños. De todos ellos sobresale su maestro Estévez del Sacramento, cuya producción estuvo presente en toda su carrera escultórica. Ésta llegó a ser excelente. En alguna ocasión, incluso se ha prestado a confusión el aplicarle la paternidad de un trabajo a uno o al otro.

 

Veamos a continuación con más detalle las mencionadas imágenes salidas de su gubia:

 

- ÁNGELES. Un conjunto de cuatro pequeñas esculturas de candelero de 60 cms. de altura confeccionadas en madera policromada que acompañan en el mismo trono a las imágenes procesionales del Gran Poder de Dios, al Nazareno y al Resucitado. Carmona se inspiró para hacerlos en los delicados Angelitos de la iglesia de Santo Domingo de la capital palmera que custodian al Nazareno y a la Dolorosa, el Miércoles y Viernes Santo, respectivamente. Una de las características más destacadas es el acabado de las ocho manos, a la manera barroca y un buen tratamiento, a pesar de su hieratismo.

- ÁNGELES. En número de cuatro, como en el apartado anterior, estos querubes custodian y acompañan a San Sebastián sobre sus andas durante su recorrido procesional por las empinadas cuestas del barrio homónimo de la capital palmera cada 20 de enero, su onomástica, portando los atributos del mártir en plata, como son el arco y las flechas, la palma del martirio, el casco… Una costumbre decimonónica muy enraizada en la sociedad palmera de la época era ornar los pasos procesionales y retablos con ángeles infantiles, coronados con un trenzado de flores de gusto romántico.

 

 

- CRISTO YACENTE. En la parroquia de la Concepción de Bonanza de la Ciudad de El Paso se conserva esta pieza en madera policromada de unos 1,58 mts. de largo. Se asemeja mucho al Señor Muertito de San Andrés (según Trujillo). Como característica principal es la forma en que está envuelta la imagen, como si de una momia se tratase, lo que hace dificultoso su estudio. Sale procesionalmente cada Viernes Santo.

- NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO. Se trata de una delicada escultura que se encuentra en la parroquia de San Miguel de Tazacorte. Estuvo retirada del culto durante varios años. Es una imagen de candelero de 85 cms. de altura. Está atribuida a Carmona por el licenciado de Bellas Artes de la Universidad de Sevilla, Domingo Cabrera Benítez. Éste observaba unas ciertas facciones de cierta candidez infantil, no sólo en los rostros del Niño y su Madre, sino en la forma de esculpir de su autor. Añadía que la sonrisa de la Virgen sólo puede ser fruto de la inocencia de aquél que emprende sus primeros pasos en el arte, siento totalmente distinta a sus obras de madurez, incluso en aquellas bajo la misma advocación cmo es el caso de Nuestra Señora del Rosario de la parroquia de San Pedro, en Breña Alta.

 

Existe una espina en su producción artística: un trabajo que no fue del gusto de sus contemporáneos. Teniendo en cuenta la profunda devoción y fervoroso culto al patrón del Barrio de la Canela, San Sebastián Mártir, su restauración no fue del todo acertada y admitida, según vecinos y estudiosos. Sobre la delicada talla flamenca (s. XVI) cometió una atrocidad artística de esta elevada magnitud; no sólo trastocó la originalidad de la obra, sino que la policromía, de tonos amarillentos, no fue la adecuada (Fuentes Pérez). Por seguir la escuela de Estévez, que se había impuesto en La Palma en los escultores de su generación, remodeló esta imagen al verse obligado por el interés del mayordomo encargado de su custodia a fin de remodelarle su cabellera y darle la apariencia marcada en el clasicismo académico que imperaba en la Isla en lo que a arquitectura y escultura se refería. El desaparecido investigador palmero Alberto-José Fernández García también indicó que otra magnífica talla flamenca de mismo siglo y venerada en el Hospital de Dolores de la ciudad palmera, Nuestra Señora de La Piedad, también fue restaurada por Carmona. Ambas actuaciones, desafortunadas y sin contar con demasiados criterios, según los expertos, fueron ejecutadas en esta primera etapa. En ambos casos, las imágenes flamencas originales cambiaron su semblante y parecen tallas de estilo neoclásico.

 

En un segundo período, iniciado en torno a 1853, ya con madurez artística y con estilo propio, ejecuta importantes piezas devocionales. En La Palma, sobresalen: la actual talla procesional de San Blas (patrón de Villa de Mazo); Virgen del Rosario (Breña Alta); Dolorosa y San Juan Evangelista (parroquia de San Antonio Abad de Fuencaliente); y en Santa Cruz de La Palma: el Niño Jesús de la Virgen del Rosario de la iglesia de Santo Domingo; San Juan Evangelista (iglesia de San Francisco); cabeza del Crucificado (parroquia de La Encarnación) que fue colocada al cuerpo del Cristo esculpido por el Cura Díaz

 

- SAN BLAS OBISPO. La talla de candelero del patrón de Villa de Mazo está confeccionada en madera policromada y tiene 1,25 cms. de altura. Es la que actualmente se saca en procesión cada 3 de febrero, su onomástica. La talla flamenca del siglo XVI se custodia en la casa parroquial, mientras que la barroca se venera en el retablo mayor. Existen tres imágenes de esta advocación. La primera se encontraba deteriorada y era pequeña. La segunda, barroca, demasiado grande, idónea para presidir el retablo mayor, pero no para los recorridos procesionales. Por ello, la cofradía de San Blas creyó conveniente encargar a Carmona ésta de vestir, de mediano tamaño y ligera por ser de candelero. La tía del artista, Eugenia Carmona, escribió una carta en 1859 en la que hablaba acerca de la hiperactividad de su afamado sobrino: Aurelio, si tuviera veinte cuerpos todos los tendría ocupados. En la actualidad está haciendo un San Blas, que todos los que lo ven no creen que es obra de su mano solo. También está haciendo la figura del barco de Bos y los dibujos de la popa, un San Juan y una Magdalena. En fin, trabaja de noche y de día y a pesar deja de cumplir. Al parecer, el escultor se inspiró en su tío, el Venerable Beneficiado de la parroquial de El Salvador, Manuel Díaz, para tallar el rostro del santo.

- NIÑO JESÚS. La venerada imagen de Nuestra Señora del Rosario llegó sin su Niño Jesús en 1833 a la iglesia de Santo Domingo desde el taller de Estévez de La Orotava. Se piensa que el Infante estaría incluido en un segundo pedido de la Hermandad del Santísimo Rosario que jamás llegó a materializarse. La Virgen -de idéntico parecido a su homónima de Las Palmas ejecutada también por Estévez- estuvo expuesta al culto público desde aquel año hasta mitad de siglo en el retablo sin su Hijo. Sin embargo, Fernández García nos decía en la prensa local que, ante lo pequeño del niño que se poseía, determinó encargarle al escultor la hechura de uno nuevo, mayor, que guardara una mejor proporción con la Virgen. Éste lo hizo a semejanza del que lleva en sus brazos la Virgen del Carmen de El Salvador. Fuentes informaba de que en este Niño Jesús, Aurelio Carmona supo como nadie demostrar cuánto sabía de Fernando Estévez, hasta tal punto que lo podía plagiar sin demasiados esfuerzos. Aquí tenemos una conjunción perfecta entre el arte de Estévez y el de Carmona.

- NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO. Los expertos coinciden en que es una de las piezas más afortunadas salidas de la gubia de Carmona. Es la Patrona de Breña Alta y se venera en su capilla colateral del Evangelio de la parroquial de San Pedro. Esta delicada imagen -cuya altura es de 1, 57 mts.- está confeccionada en madera policromada y es de estilo clasicista, pues se aleja del arte tradicional. Fue un encargo de la cofradía del Rosario al artista palmero y realizado hacia 1850. Carmona imitó a la anteriormente mencionada escultura del convento dominico de la ciudad de misma advocación. Se muestra patente así la verdadera admiración de este artista por el maestro orotavense.

- SAN JUAN EVANGELISTA. Es una magnífica imagen de candelero que acompaña cada Viernes Santo al Crucificado y la Magdalena (ésta de Estévez) en la procesión del Calvario. Tiene 1,53 mts. de altura y fue confeccionada en madera policromada hacia 1858. Su estilo es clasicista con reminiscencias barrocas. Algunos investigadores artísticos, como Fuentes, piensan que se trata de una obra que llega a superar a muchas de Luján Pérez y Fernando Estévez. Sobre esta pieza, el mismo autor nos informa de que a pesar de ser una imagen de la segunda mitad del siglo XIX, contiene aún la fuerza del barroco que reverbera en la expresión del rostro, que contiene un dolor profundo, pero a la vez divinizado. Su característica más valorada es el excelente acabado de cabeza y manos. También lo es el ladeado de cabeza hacia la derecha que produce un escorzo altivo y valiente, así como el tallado de su larga cabellera que, ondulada, cae sobre ambos hombros. Se sitúa en una actitud de diálogo, produciendo un elegante ritmo con el movimiento de los dedos. Fernández García añadía que Carmona supo dar en esta talla, en su mirada y escorzo, el momento en el que el discípulo amado, comprendiendo la pronta partida del Maestro, implora con sus ojos fijos en el Divino rostro misericordia para la tierra, a la que señala… Cabrera Benítez destaca la solidez técnica y estética de la pieza, donde se observa una cabeza de bellas trazas helenísticas -muy del gusto neoclásico- unida a un escorzo de acentuado carácter barroco. Ha sido restaurada en 1999.

 

 

- CABEZA DE CRUCIFICADO. El Cura Díaz había esculpido en pasta de papel una talla completa de Crucificado para la Cofradía de la Misericordia del extinto convento franciscano de la capital de La Palma. Fue finalizada y puesta al culto en la Semana Santa de 1863, año de su muerte. Si bien fue muy valorado el cuerpo de este Cristo, no lo fue así su cabeza, de deficiente calidad técnica. Es por ello que se le encargó a Carmona una nueva que se ajustara a este cuerpo perfecto. El Crucificado de las Siete Palabras se venera en la parroquia de La Encarnación y su cabeza original en la sacristía de la ermita de San Sebastián. Fue esculpida en torno a 1865, dos años después del fallecimiento del Beneficiado Manuel Díaz. Es de estilo clasicista, ejecutada en madera policromada y de unos 30 cms. de altura que desfiló procesionalmente en el Viernes Santo hasta el año 1969, en el que se puso al culto el Crucificado actual. Fernández García nos indicaba que este encargo fue debido a los caballeros García de Aguilar y Carballo. Según este desaparecido investigador palmero, Cristo tiene su mirada al infinito, como implorando consuelo a su Padre Omnipotente. Fuentes informaba de que Aurelio tuvo que tallarla suya guardando el movimiento de la anterior, de ahí que el rostro de Jesús dirija la mirada hacia lo alto, en el momento de expirar, que recuerda a los Cristos sevillanos.

- NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES. Se trata de una imagen de candelero de unos 1, 10 mts. de altura confeccionada en madera policromada en esta segunda etapa artística del maestro palmero, después de 1853. Arropada por manto de luto y con la mirada puesta en el pañuelo que sostiene levantado su mano derecha, reitera en su acabado la misma solución compositiva aplicada por Estévez en su Dolorosa de Santo Domingo, conocida como La Magna. Actualmente forma parte del Calvario que se venera en la parroquia de San Antonio Abad de Fuencaliente de La Palma. Es un grupo escultórico más reducido que el de Puntagorda y se aleja del estilo esteviano (Cabrera Benítez) y pasa a ser un conjunto más personal en cuanto a la concepción de las figuras, aunque sin abandonar la mesura en el movimiento y proporciones habituales de la estatuaria religiosa canaria. Esta imagen de vestir, de gran devoción en el pueblo, se salvó del despojo artístico sufrido por la iglesia por parte un anterior párroco, según el unánime comentario popular.

- SAN JUAN EVANGELISTA. De idéntica altura y composición que la Virgen Dolorosa anterior, y perteneciente también al grupo escultórico del Calvario de Fuencaliente, destaca en esta pieza una característica especial: la cabeza, de esmerado trabajo, no se corresponde con la tosquedad de las manos, lo que hace sospechar que fueron incorporadas posteriormente. Esta escultura -confeccionada en madera policromada de 1,10 cms. de altura- ha sido retocada varias veces y quizá algo desvirtuada.

- CRUCIFICADO. Forma conjunto con las dos efigies anteriores. Se trata de una talla completa y tamaño académico. Presenta una forzada articulación a la altura de los hombros para adaptarlo a la posición de yacente.

- CRISTO DE LA COLUMNA. Fernández García informaba de que el artista logró representar a Cristo, en su escorso y rostro, como varón de dolores. Esta imagen en madera policromada de 1,20 mts. de altura se venera en la parroquia de Los Remedios de Los Llanos de Aridane y fue encargada por su mayordomo de fábrica, Pablo Lorenzo Kábana. Existen otros investigadores, como el mencionado Fuentes Pérez, que atribuyen esta talla cristológica, junto con el grupo del Calvario de Puntagorda, al buen quehacer de Nicolás de las Casas Lorenzo (Santa Cruz de La Palma, 1821-1901). Decía que aunque no aparece documentada, el estudio iconográfico y anatómico aplicado a esta imagen revela el estilo de Nicolás, especialmente detectado en el rostro y en el movimiento de las manos. El mismo investigador informaba de que esta talla del Señor de la Columna está inspirada en los Cristos del siglo XVII, pero carente de movimiento y falto de un correcto modelado. Todos ellos coinciden en que destaca la delicadeza de la ejecución de las manos, observándose un mayor cuidado por el detalle.

- EL CRUCIFICADO, NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES Y SAN JUAN EVANGELISTA. Completan el Calvario que recibe culto en la parroquia de San Mauro Abad de Puntagorda, en la capilla colateral del lado del Evangelio. El trío de piezas devocionales son una buena muestra de las dotes artísticas del maestro. El Crucificado presenta el acostumbrado contraposto a la manera clásica. La fisonomía del rostro de la Virgen -imagen de candelero de 1,62 cms.- es una fiel reproducción de la Dolorosa de la iglesia del extinto convento de Santo Domingo. El San Juan -de 1,58 cms. de alto- es, según Fuentes, obra de 1860. Así mismo, en el catálogo de la exposición conmemorativa por el centenario del fallecimiento del escultor, consta la misma fecha, al igual que la Virgen. Esta Dolorosa de Puntagorda es una imagen de vestir, trabajada en madera policromada, que mide 1,62 cms. A pesar de su correcto dibujo y modelado, no deja de pertenecer a la corriente clasicista. Corresponde, según Fuentes, al estilo esteviano, aunque en algunos aspectos recuerda a Luján Pérez. El Evangelista recuerda sobremanera a su homónimo de la parroquia de San Francisco de la capital. La prensa de la época -La Asociación, por ejemplo- se ocupó del hecho e hizo público que a juzgar por el criterio de todas aquellas personas inteligentes que han examinado la obra, es ésta una de las mejores esculturas del Sr. Carmona. Como vimos, Fuentes Pérez añadía que, a pesar de no contar con la documentación necesaria para conocer la autoría de estas obras, y después de haber realizado un estudio comparativo, sobre todo en la Dolorosa que se alberga en el mismo altar, deducimos que su autor fue Nicolás de las Casas, quien la talló en torno a 1860. Quedan aquí reflejadas ambas opiniones.

 

Dolorosa y San Juan en Puntagorda

 

- Piezas menores.

1.- DE LA PASIÓN. Existen algunas esculturas menores en colecciones particulares palmeras. Se debe de tener en cuenta que, como veíamos antes, Aurelio fue para La Palma lo que Luján para Gran Canaria o Estévez para Tenerife. De esta manera, muchas familias querían tener piezas del afamado artista. Cuatro Calvarios atribuidos a Carmona se custodian en domicilios particulares, orgullosos por tener un pequeño tesoro entre sus pertenencias. Uno de ellos, perteneciente a las Madres Dominicas de Sta. Cruz de La Palma, consta de Crucificado (44 x 32 cms. talla policromada), Dolorosa (37 cms. talla policromada de vestir), San Juan Evangelista (también talla neoclásica de vestir de 37 cms.) y María Magdalena (25 cms.) Este conjunto perteneció al fundador de La Palmita, Domingo Pérez Kábana, bachiller en Artes por el Instituto de La Laguna (1879). Otro ejemplo de pequeña imagen venerada en casa particular es la talla en madera policromada de una Dolorosa de 50 cms. Otro Calvario que obra en poder de los herederos de Isidoro Sanfiel. Una Dolorosa que completa un Calvario que se halla en casa de Yolanda Duarte. Una Virgen de los Dolores donada al Museo de Arte Sacro del Real Santuario de Las Nieves por Álvaro Castañeda y hermanos.

2.- NACIMIENTOS. Felipe Paz ha estudiado la valiosa labor escultórica realizada por el artista para el lucimiento de las celebraciones religiosas en las fiestas navideñas. Tanto en templos como en hogares palmeros perviven algunas de estas piezas de caras expresivas y otras de acabados más ingenuo, si cabe, pero igualmente talladas por sus manos. Carmona, según este investigador palmero, recibiría numerosos encargos para la escenificación del Nacimiento del Señor en lo que denomina el esplendor de los Nacimientos de La Palma. Ejecutadas en corcho de pino canario, material muy blando para tallar, las figuras pastoriles eran las que menos se cuidaban en su acabado final, ya que se consideraban menos importantes que las del Misterio. Así, encontramos ejemplos por toda la geografía insular. En la parroquia de Candelaria de Tijarafe, se detalla en un recibo de 1854 la hechura de una Virgen, 12 pastores, buey y mula por los que cobró 380 reales de vellón. Exactamente idéntico numero de pastores, buey y mula para la parroquial de San Mauro de Puntagorda acabados en 1855. En El Salvador de la capital, quedaron registradas las bellas imágenes de la Virgen, San José y el Niño, erróneamente atribuidas a Estévez. El Niño se encuentra actualmente en domicilio particular. La Virgen de este Nacimiento presenta grandes similitudes a la del Rosario de Breña Alta, obra cumbre de Carmona. Estas piezas no aparecen en el inventario parroquial hasta 1878, lo cual hace pensar en obras debidas a la madurez artística del artífice palmero. Son de tamaño académico y actualmente se hallan bastante repintadas, desvirtuando su correcta lectura. También en este templo existen otras cuatro piezas más del artista, realizados en corcho y madera y envueltos con telas encoladas. Otro exquisito ejemplo es el conjunto de piezas que pueden ser contempladas en el Belén del Real Santuario de Nuestra Señora de Las Nieves: dos pastoras, siete pastores y los tres Reyes Magos. Felipe Paz atribuye la autoría de Carmona a una decena de figuritas del Nacimiento de la parroquial de la Villa San Andrés. Otras muchas esculturas atribuidas al maestro ya no existen, o por lo menos se hallan en paradero desconocido. Es el caso del conjunto de piezas del antiguo Nacimiento del Hospital de Dolores de la capital. En varios domicilios palmeros existen también numerosos ejemplos de pequeñas imágenes para la escenificación de la Natividad. Una de ellas, del centro de la ciudad, está constituida por el Misterio, los Reyes a caballo y sus pajes, la Anunciación de los pastores, algunos bailando con castañuelas y otros ejerciendo diversas labores. Felipe Paz también nos detalla otras obras de Carmona para los Nacimientos: elaboración de bastidores de lienzo pintado, que servían para las escenificaciones de Nochebuena, en los que reproduciría generalmente paisajes isleños, poblados de montañas y vegetación que por lo general cubrían todo el testero de la iglesia… Ejemplos son los trabajos que hizo para Puntagorda en 1856 ó en 1887 para Las Nieves. Lamentablemente ninguno de los lienzos pintados y demás atrezzos para la escenificación navideña ha llegado hasta nuestros días. Otras figuritas de Belén pertenecieron a la descendencia de don Felipe Massieu Rodríguez.

 

Belén en El Salvador

 

3.- DEVOCIONALES. Un ejemplo fue el conjunto de dos imágenes que los hermanos Castañeda González donaron al Santuario de Nuestra Señora de Las Nieves: un Sagrado Corazón de Jesús (es una talla de 56 cms. de madera policromada con vestimenta estofada) y un San Antonio de Padua. Una imagen de Nuestra Señora de la Concepción, conservada por los herederos de Argelio Pérez Algarradas. Una Inmaculada, donada por María Kábana Valcárcel a la iglesia de Santo Domingo. Es una imagen de vestir, nimbada con un sol, media luna y corona. Se encuentra sobre un mueble-retablo ubicado en la sacristía del templo. Otra pieza de este apartado es la talla de San Juan Bautista niño. Se trata de una imagen en madera policromada de 30 centímetros, esculpida por el artista para la familia Pereyra. Luego fue comprada por el cronista Jaime Pérez García. La delicada escultura ha sido exhibida durante el mes de febrero de 2011 en la exposición titulada El cronista en la ciudad en el Palacio Salazar en homenaje a este ínclito investigador fallecido. Se trata de una efigie de reducido tamaño destinada a la piedad y devoción doméstica.

 

- Otras obras.

- Entre éstas cabe incluir el retablo neoclásico que ejecutó junto con Higinio, su hermano, para la capilla mayor de la parroquia de San Francisco de Asís. Quedó sin pintar ni dorar. Debido a las polémicas reformas a las que fue sometido el templo a finales de la década de 1950, fue retirado para colocar en su lugar el actual, procedente de la vecina ermita de San José.

- Afortunadamente, aún se conservan dos bellos y originales atriles dorados con figura de águilas que decoran la capilla mayor de El Salvador. Pérez García añade que cada una de ella afianza entre sus garras unas cartelas en las que se lee Ipsum audite (Escuchadle a él mismo) y Veritas liberavit vos (la verdad os hará libres).

- Ejecutó también un alzado en bulto que reproducía fielmente la ciudad de Santa Cruz de La Palma. Pertenecía al grancanario Felipe Massieu de Vandale y Massieu, quien lo presentó en la exposición de arte e industria celebrada en Las Palmas de Gran Canaria en 1849, donde tuvo una excepcional acogida por público y crítica.

- Realizó para el Ayuntamiento de su ciudad natal el escudo municipal que se conserva en las casas consistoriales.

- Hasta 1975, la venerada imagen de Nuestra Señora de Las Nieves usaba para su Bajada Lustral una bella urna tallada, dorada y acristalada, obra de Carmona. Actualmente se conserva en una de las dependencias del Real Santuario. En aquella fecha fue estrenado el nuevo y excepcional sillón de viaje que usa en la actualidad, teniendo en cuenta el modelo de Carmona, aunque engrandeciendo la obra para que la Virgen fuese colocada con su sol y peana.

- Carmona restauró los mascarones que se estrenaron durante la Bajada de la Virgen de 1860. Habían sido adquiridos en Tetuán en unas pésimas condiciones de conservación. Pérez García transcribe unos párrafos de un manuscrito inédito del Archivo de Lorenzo Mendoza sobre las Fiestas Lustrales de aquel año. Textualmente: Seguidamente salieron los gigantes (célebres porque viajaron). Estos son cuatro, dos de cada sexo. Estaban bellamente restaurados, pues según oímos, los sacaron de un almacén de Tetuán bastante desfigurados por abandono. Aquella restauración se debió al hábil y complaciente Aurelio Carmona, que estuvo lidiando con ellos muchos días. Estaban igualmente lujosamente vestidos, en especial las hembras. Fueron pasto de las llamas en el incendio que arrasó el Casino. Erróneamente se atribuía la autoría de estos gigantes al Cura Díaz.

- En 1883 recompuso la delicada talla mexicana de Nuestra Señora de los Dolores (siglo XVIII) de la ermita homónima del barrio de Lodero, en Villa de Mazo. Por este trabajo, Carmona percibió unos 32 pesos corrientes que le fueron abonados el 20 de enero de dicho año.

- El polifacético artista, que se había iniciado en las Bellas Artes bajo la influencia de su tío -el venerable don Manuel Díaz- fue también autor del gran retrato sobre lienzo del clérigo, su obra más importante, al que plasmó sentado, sobre fondo oscuro para resaltar más sus facciones; el cuadro, que se conserva en la sala de la sacristía de El Salvador, presidió el túmulo que se levantó en dicha parroquia con motivo de sus honras fúnebres. La pieza (puede verse en la primera parte de este artículo), que también ha estado presente en el enterramiento definitivo de los restos exhumados del finado en el antepresbiterio de su templo, tiene la siguiente inscripción: Qui decus et splendor sacrati ad limina templi/occubuit, zelus victima facta sui./Obiit nonis Aprilis anno MDCCCLXIII aetatis serae octogesimo nonno (Qué honor y esplendor, cayó muerto en los umbrales del sagrado templo víctima de su celo. Murió el 5 de abril de 1863 a los 89 años de edad).

 

 

- Fotografía.

Su gran inquietud artística era tal que practicó también la fotografía. Fue el iniciador de este nuevo arte en la isla de La Palma. Junto con su socio, Santos Pego, llegado a Canarias en 1863, trataron de promocionar esta nueva actividad. Una vez aleccionado, Carmona regresa a Tenerife y el fotógrafo peninsular quedó al frente del taller montado en 1865 en la calle de la Cuna -hoy Díaz Pimienta nº 6-, donde éste tenía su residencia. En El Time (1865) se leía: La galería o gabinete fotográfico que D. Aurelio Carmona trata de establecer en esta ciudad, se halla ya próximo a terminarse y se abrirá muy pronto al público. Al frente de dicho gabinete vendrá a ponerse el acreditado fotógrafo D. Santos María Pego, que trabajará junto a D. Aurelio Carmona. Pérez García, en su detallada obra sobre la saga de los Carmona, informa de que sus primeras fotos, influenciadas por el clásico retrato, presentan en su composición un marcado seguimiento de la pintura. Efectivamente, empleó el retoque característico de los retratos al creyón, utilizando por lo general el formato 40 x 60 cms. e introdujo en la sociedad de la capital palmera la carta de visita, tan de moda en aquella época (finales del siglo XIX). Su actividad como fotógrafo tendría sus continuadores en La Palma en su hijo Higinio Carmona Pérez (1884-1916), Miguel Brito (1876-1910) y Dionisio Carrillo (1857-1910), entre otros muchos.

 

La tercera etapa ampara sus últimos años de vida, en los que la enfermedad y el cansancio hicieron mella en sus dotes artísticas. Su producción se redujo considerablemente. Se cree que ocupaba su tiempo enseñando y preparando a discípulos como Domingo Carmona -su hijo-, José Aníbal Rodríguez, José Lorenzo García, Arsenio de las Casas, entre otros.

 

No hizo testamento, lo que imposibilita conocer el paradero de todas sus pertenencias y otros datos, como la localización de su taller, etc. Erróneamente se ha dicho que su hijo Domingo había continuado con las directrices marcadas por su progenitor en el taller familiar. Fue director del Criterio y del Diario de Avisos y fundó El Acicate. Fue uno de los poetas más representativos de su tiempo, pero no es cierto que hiciera carrera exitosa en el difícil pero apasionante arte de la escultura, siguiendo los pasos de su padre: el gran e insigne Aurelio Carmona.

 

 

Bibliografía

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- Ídem. «Semana Santa en Los Llanos de Aridane», Diario de Avisos (12 de marzo de 1965).

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Comentarios
Domingo, 13 de Marzo de 2011 a las 20:55 pm - José Guillermo Rodríguez Escudero

#01 La fotografía de la imagen que encabeza esta segunda parte del trabajo es del magnífico grupo escultórico de La Piedad. No es obra de Aurelio Carmona. En el texto esta aclarado:

"El desaparecido investigador palmero Alberto-José Fernández García también indicó que otra magnífica talla flamenca de mismo siglo y venerada en el Hospital de Dolores de la ciudad palmera, Nuestra Señora de La Piedad, también fue restaurada por Carmona"

Queda así aclarada la duda que Loli Martín me ha hecho llegar a mi correo electrónico.

Muchas gracias y saludos