Revista nº 847
ISSN 1885-6039

Los Hachitos de Icod: La viva noche del fuego.

Martes, 21 de Junio de 2011
Key Muñoz
Publicado en el número 371

El barrio icodense de El Amparo es la cuna de la celebración de los Hachitos, en esta ocasión una fiesta en honor a San Juan Bautista en la noche de su víspera. Y en esta magia Icod se prende fuego en multitud de hogueras, llamas y cientos de hachitos que recorren la localidad desde El Amparo, La Vega y el Lomo de Las Canales hasta Las Charnecas y la Playa de San Marcos.

 

Icod de los Vinos (Tenerife) es uno de los municipios con mayores y mejores conservadas tradiciones culturales y etnográficas de nuestras Islas. Son muchos esos elementos patrimoniales que dan arraigo a un pueblo que presume de su cultura ancestral, consciente de su valor antropológico de cohesión social: el diablo y la diabla del barrio de Las Angustias que danzan en las calles del entorno del Drago Milenario, los guanches de La Candelaria, en la zona de El Paredón que cada 15 de agosto representan la aparición de la Virgen a los aborígenes isleños,  las varas de cintas en el barrio de La Mancha en honor a San Isidro Labrador, los cestos y bollos de Santa Bárbara conforman el rito popular de la ofrenda a la santa del barrio de las medianías icodenses... Además Icod conserva también otras manifestaciones festivas tan populares como la propia celebración de las tablas de San Andrés.

 

Pero sin duda el centro neurálgico y templo etnográfico de todo este acervo popular icodense es el barrio de El Amparo, que ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos pero consciente de la importancia y el valor de su cultura en el entorno de la Media Naranja. La romería del poleo, al ritmo de la Orquesta del Poleo con su tradicional tajaraste, marca el compás de la danza en la búsqueda de las ramas de la hierba nombrada para dar inicio a la fiesta en honor de la Virgen de El Amparo, Alcaldesa Honoraria y Perpetua de Icod de los Vinos.

 

También este barrio icodense es la cuna y origen de la celebración  de los hachitos, en esta ocasión en honor a  San Juan Bautista en la noche de su víspera. Y en esa noche mágica Icod se prende fuego en multitud de hogueras, fuegos y cientos de hachitos que recorren Icod de los Vinos desde El Amparo, La Vega y el Lomo de Las Canales hasta Las Charnecas y la Playa de San Marcos.

 

Antiguamente los hachitos o hachos se confeccionaban con astillas o trozos de tea de pino y se solían utilizar para alumbrarse en la oscuridad de la noche. Así se refería Teresa Fernández Falcón en la copla:

 

Con la bolita de petróleo
los caminos se iluminan
ya se acabó la tea
con que los hachos se hacían
.

 

 

Los Hachitos: preparativos y el hecho festivo. En la actualidad los hachitos son una especie de estandartes o candelabros de distintas medidas (1, 2 ó 3 metros de altura), según sea el cargador. Igualmente los padres los confeccionan de menor medida para que sus hijos mantengan viva la llama de la tradición. Se hacen de madera y en sus extremos se colocan unas cacharras con trapos o paños empapados en petróleo para hacer las antorchas y mantener el fuego. Los hachitos pueden tener diferentes formas (corazón, pirámide, cruz, círculo…) y se suelen decorar con distintos motivos usando ramas, flores, cintas... La estructura es sujeta por una traviesa que facilita el que se cargue al hombro.

 

En la oscuridad de la noche los hachitos son transportados, acompañados del ritmo y baile del tajaraste, como decíamos, conformando una romería multicolor. Según el estudioso Estanislao González González, el baile no falta en cualquier alto en el camino, interpretándose ahora sólo el corrido pero las letras del de a cuatro se mantienen vivas, incluso cuando encontrándose con el santo que sale a su encuentro, se entonan delante de éste con toda su carga antirreligiosa. Antiguamente, entre las danzas de acompañamiento se realizaba el conocido como baile de la lanza, ya desaparecido, y que se ejecutaba al son del baile del corrido.

 

Las Canales. Al mismo tiempo, en otro de los barrios que rodean el casco del municipio icodense en Las Canales, bajo la imagen de San Juan el Chiquito, se confeccionan los hachitos, a modo de mechones, pero de manera fija y con diferentes formas en determinadas zonas altas del lugar. También desde la zona más elevada del barrio se colocan unos alambres por los que bajan las bolas de fuego hechas de estopa o trapo encendidas, lo que dibuja otro escenario de fuego y lava en la noche de San Juan icodense, simulando una erupción volcánica.

 

Esta tradición en Las Canales es más reciente y se puede concretar sus inicios en torno a los años 20 ó 30 del siglo pasado, en el que los vecinos guardaban a San Juan en la casa de quien tuviera la responsabilidad social de hacer la fiesta ese año. En aquellos años se hacían los hachitos que se encendían cuando los de El Amparo llegaban a la zona de La Caldera, en la montaña de Ruiblás, bajando desde la Cruz del Mirabal hasta Las Canales.

 

Historia y cultura del fuego. Son muchos los pueblos que celebran la llegada mágica del solsticio de verano con distintas celebraciones al sol, al agua o al fuego. Una noche iluminada por los luceros de los hachitos y las fogaleras de las fiestas icodenses que probablemente tiene sus orígenes en celebraciones antiguas canarias previas a la conquista de Tenerife por la Corona de Castilla. Es la fiesta del Magec aborigen como un rito de mestizaje entre lo cristiano y lo pagano.

 

Otra hipótesis de esta festividad es la relación de alguna de sus danzas ancestrales (Baile Corrido o Baile Sentado) con rituales brujeriles (Baile del Gorgojo) en la noche de San Juan, o también referentes al efecto purificador del fuego.

 

En Canarias abundan las creencias vinculadas a la Noche de San Juan Bendito, como se enumera en la propia canción de Juan del Río Ayala y Antonio Herrera, entre otras subir a la cumbre a ver bailar el sol, bajar a la playa a purificarse, pedirle novio a San Juan, llevar los rebaños a la mar, lavarse la cara con agua y pétalos de rosa en agua dejada al sereno de la noche…

 

Pero al caer la noche en Icod de los Vinos su paisaje adopta un sello singular y se enciende con sus hogueras características de esta diferente noche, junto a los hachitos propios de El Amparo y las bolas de fuego, las cruces… de Las Canales o los mechones o hachones en forma de corazones en la zona de Las Charnecas que llegan al mar de la Playa de San Marcos, diseñando mágicos dibujos de ensueño en la espera de un nuevo amanecer.

 

 

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