Revista nº 788
ISSN 1885-6039

El Hatillo: un pueblo puertorriqueño con hondas raíces canarias. La pervivencia de su Carnaval Tradicional.

Miércoles, 16 de Febrero de 2011
Manuel Hernández González
Publicado en el número 353

El Festival de Máscaras del pueblo de El Hatillo en Puerto Rico tiene su origen en Canarias. En este carnaval participaban en exclusiva personas de origen canario. Ha sobrevivido hasta nuestros días tras estar al borde de desaparecer en la década de los 60 y hoy es la fiesta principal del pueblo.

 

Según cifras aportadas por la profesora Cifre de Loubriel, aparecen registrados en Puerto Rico entre 1830 y 1839 182 inmigrantes canarios, cifra que plantea que se debía doblar en la realidad. La inmensa mayoría de ellos se dedicarían al trabajo agrícola, lo que contrasta con el resto de las migraciones, cuyo porcentaje más alto es el de los vascos, que no llega sino al 5´8% del total. Fueron, por tanto, los isleños los que contribuyeron al auge agrícola puertorriqueño de mediados del XIX. El 57´2 de los inmigrantes se distribuyeron por el llano costero del país. La proximidad de los poblados favoreció la endogamia y los vínculos familiares y de paisanaje. Desde la segunda década del siglo XIX, con su mayor auge en la década de los cuarenta, este sector casi vacío se vio reforzado por familias canarias que venían en grupo, mientras que la presencia de otras áreas fue muy reducida. Las restantes regiones, aunque en menor medida, tuvieron aportes pobladores de familias isleñas. Sólo las colinas semiáridas del Sur no les atrajeron, mientras que en las montañas húmedas del Este central su número fue escaso.

 

Los canarios contribuyeron a expandir las áreas de cultivo, a aumentar la producción agrícola y a proveer de mano de obra a la isla para mejorar las vías de comunicación. A ellos está ligado una parte de la expansión cafetalera puertorriqueña y prácticamente la totalidad del campesinado blanco que conformó uno de los mitos seculares de identificación de la isla, el jíbaro, que en sus costumbres y tradiciones, su forma de hablar y expresiones de su cultura popular tuvo un denso sedimento isleño. La notable migración isleña de la primera mitad del siglo XIX, anterior a la incentivación de la emigración foránea de su segunda mitad, contribuyó, junto con la de épocas anteriores, en buena medida a la formación de la etnicidad y la cultura popular isleña, especialmente en el medio rural en las áreas donde la esclavitud tuvo una importancia prácticamente nula.

 

El Festival de Máscaras del pueblo de El Hatillo en Puerto Rico tiene su origen en Canarias. En este carnaval participaban en exclusiva personas de origen canario. Ha sobrevivido hasta nuestros días tras estar al borde de desaparecer en la década de los 60 y hoy es la fiesta principal del pueblo. La emigración canaria, que explica el espectacular crecimiento de la isla en el siglo XVIII, continuó a lo largo del siglo XIX. Determinante en su primera mitad, fue de menor trascendencia en la segunda. Sin embargo, y esto es su característica esencial, lo que explica su permanencia a lo largo de la historia y su estrecha ligazón con el mundo agrario es que fue esencialmente campesina y familiar. De esa forma los pueblos fundados por isleños en el siglo XVIII recibieron nuevos aportes demográficos que resaltaron esa estrecha relación cultural entre el jíbaro puertorriqueño y el campesino canario. En un área tan distante de la capital como El Hatillo se establecieron numerosas familias unidas por estrechos lazos de parentesco y origen geográfico. Entre 1840 y 1860 un amplio número de ellas emigraron a sus campos huyendo de la miseria que les atenazaba en sus islas natales. Como ha estudiado Enrique Delgado Plasencia, siguieron manteniendo las costumbres de sus islas de origen. Entre ellas la de visitar a sus familiares y amigos disfrazados con trajes de mujer, tacos, medias largas, sombrero ancho y un disfraz o antifaz de cartón. Este les permitía comer y beber lo que le ofrecían sus anfitriones, que se esforzaban en adivinar quiénes eran. Llevaban un bolso en el que echaban las monedas que les ofrecían.

 

 

La gran mayoría de los inmigrantes canarios que arribaron a este pueblo entre 1840 y 1860 procedían casi todos de la isla de Tenerife, y particularmente de San Miguel de Abona. También los hubo de Los Realejos. La gran mayoría eran analfabetos. Su actividad anterior eran las labores del campo. Adquirieron con el tiempo grandes extensiones de tierra. Eran conocidos por su incansable labor y por su trabajo constante hasta el anochecer. Sus costumbres eran cristianas y rezaban el rosario todos los días. Su establecimiento principal fueron los barrios de Carrizales, Naranjito, Capaez, Corcovadas de Hatillo y Hato Debajo de Arecibo, que estaba contiguo a los anteriores. Celebraban como en su isla natal ceremonias marcadas por el calendario agrario, que les obligaba a festejar durante la noche. Entre sus celebraciones destacaban las Navidades, el Carnaval y la Semana Santa, teniendo un carácter de continuidad. La continuidad de las Navidades y el Carnaval como en su tierra natal explica que se enmascarasen en el Día de los Inocentes, vestidos tal y como la hacían en San Miguel de Abona. Son llamativos los trajes de máscaras por sus vivos colores con pantalones que llegaban hasta las rodillas.

 

El recorrido de las visitas se hace a pie, pero para poder visitar mayor número de casas, se suele hacer a caballo. En nuestros días los centros culturales locales han tenido gran interés en su pervivencia. Estas máscaras de hombres vestidos de mujer se extendieron por otros lugares de Puerto Rico donde había concentración de canarios. En el barrio Piletas de Lares se celebraba. Otro tanto ocurría en el barrio Sama de Jayuya y en Manatí. Pero sólo han continuado en nuestros días en El Hatillo y en el Hato Arriba.

 

 

Tradición de las Máscaras

 

El Día de las Máscaras, que se celebra el 28 de diciembre todos los años de manera ininterrumpida, es una de las actividades tradicionales más emotivas de la isla. Su colorido y festividad hacen del acto, si no el primero, uno de ellos, como colaboración cumbre en la cultura de Puerto Rico. Esta es una costumbre que ha variado sólo en vestimenta, pero sigue su esencia desde que la misma se impuso en Hatillo a raíz de la fundación en 1823.

     Llegó como consecuencias colonizadoras ya que la tradición es de base canaria. 0 sea, que los españoles procedentes de las Islas Canarias, que se posesionaron de las tierras vecinas, le legaron a posteriores generaciones sus pertenencias culturales traídas de sus tierras, las mismas que hoy tenemos y que nos honramos en conservar orgullosamente.

     Las máscaras es la representación heroica cuando los malvados soldados perseguían a los niños por órdenes del funesto rey y su obsesión por acabar con todos los infantes para de esa manera librarse de que una nueva criatura gobernara en su tierra y en todo el Planeta. Es por eso que en vez del 28, Día de los Inocentes, los niños de Hatillo de lo hacen el 27. De esa manera se simula la persecución saliendo los niños un día antes y las máscaras posteriormente.

     Antiguamente las vestimentas eran rudimentarias, grotescas caretas hechas de cartón, barro o higueras, confeccionaban un cuerpo vestido de harapos, femeninamente o tiznado. Paso a paso se ha ido cambiando la modalidad de la tela de algodón, luego la de brillo y actualmente la muy exótica y costosa ropa es la que domina en la ocasión.

     Aunque en el pueblo se ha celebrado este día, la realidad es que en el Sector Lechuga, donde convergen los barrios Capaéz, Naranjito y Corcovados, son donde con mayor fervor siempre se han distinguido las máscaras. A pie, a caballo y ahora en todo tipo de transportación, siempre han hecho de las suyas. Esta gente se confunde entre los más humildes y todo tipo de profesional. Resulta muy difícil distinguir cuál de ellos puede ser la persona que está detrás de una careta hecha en tela metálica y con un traje de un costo que puede variar desde 0.00 hasta 0.00 dólares. Aunque piden dinero y hacen maldades a sus amigos para lograrlo, no es éste un motivo de interés personal, es sólo un incentivo para justificar la maldad. Algunos casos aislados de personas necesitadas son considerados como oportunistas para allegarse algún dinero, no obstante, se incluyen como parte de la actividad. Elegantes y vistosos uniformes con adornos y cascabeles muy bien intercalados por veredas, caminos y carreteras desde bien temprano en la mañana. Unas tras otras se suceden de visitas en las casas. Bebidas, dinero y comida se derrochan en los hogares en muchos de los cuales amigos y parientes se unen para pasarlo mejor.

     Finalmente en la Plaza de Recreo se celebra un festival a eso de las 4:00 P.M. para que una mayor cantidad de personas puedan apreciarlas mejor y a la vez gratificar los esfuerzos... Luego siguen todos los participantes rumbo a aquellos sitios que no se visitaron para completar hasta horas de la noche.

     En el 1975 se televisó por primera vez toda esta actividad y toma dos horas, pasado por el Canal dos (2)Telemundo. EL DÍA DE LAS MÁSCARAS ES Y SERÁ LA CELEBRACION CUMBRE DE HATILLO Y LA ISLA.

 

http://www.ortizal.com/hatillo.html

 


 

 

Fotos: http://www.ortizal.com/hatillo.html

 

 

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