Revista nº 830
ISSN 1885-6039

La Torre de la iglesia de Santo Domingo de Santa Cruz de La Palma.

Martes, 18 de Enero de 2011
IES Alonso Pérez Díaz
Publicado en el número 349

¿Qué elemento patrimonial elegimos para su restauración? La Torre de la iglesia de Santo Domingo, que se comenzó a edificar en el 1701, fue la elegida, porque además presentaba una característica que los demás no tenían: su proximidad a nuestro Centro, hecho éste que nos facilitaba mucho la labor, sobre todo al evitarnos largos desplazamientos en la ciudad.

 

I. Introducción

 

La Consejería de Educación del Gobierno de Canarias, a través de las Direcciones Generales de Promoción y Ordenación e Innovación Educativa, ha recogido en su seno un programa destinado a concienciar a nuestros alumnos y alumnas sobre la importancia de nuestro Patrimonio, para que lo conozcan y lo valoren, desarrollando inquietudes y hábitos para la conservación y restauración del mismo. Su nombre, Educación Patrimonial: propuestas creativas desde el espacio educativo, mención especial en el apartado Premios César Manrique en el año 2004, y bajo la coordinación general de su creador, D. Sanjo Fuentes Luis, se viene llevando a cabo en nuestras Islas desde el curso escolar 2002/2003.

 

En el Instituto Alonso Pérez Díaz de Santa Cruz de La Palma tuvimos noticias de él por el asesor del CEP D. Javier Acosta, quien nos propuso y animó a participar en dicho proyecto para la convocatoria del 2004/2005. Consultado y obtenido el visto bueno de la Dirección del Centro, y logrado el oportuno respaldo de la Comunidad Escolar, se acometió la empresa por los profesores del Departamento de Historia: D. Facundo Daranas Ventura como coordinador y D. Javier Méndez Ibargoyen como profesor colaborador, y con el alumnado de 1º de Bachillerato que tuviera la materia de Dibujo Técnico, que resultaron ser los siguientes: Ruymán Pérez Correa, Nieves Desirée González Montesinos, Andrea Díaz Torres, Sergio González Pérez, Yeredai Toledo Sanjuán, Juan Adrián Ferraz Moscoso, Jesús Raicel Santos Hernández y Héctor Santiago-Casañas Ramón, actuando de portavoz Ruymán Pérez Correa.

 

Por parte de la Dirección del Programa se convocó en el mes de noviembre en el CEP de La Laguna el curso Patrimonio, Educación y Ciudadanía: Educación Patrimonial, al que tuvimos el gusto de asistir. En él se nos descubrieron los verdaderos y loables objetivos del Programa: ... que sean los alumnos y las alumnas los que hagan las propuestas para restaurar nuestro patrimonio, que sean ellos quienes verdaderamente decidan para qué se quiere restaurar un bien patrimonial, que sean ellos quienes decidan el uso que le quieran dar. Pero para ello deben conocer primeramente nuestro patrimonio, a lo que realmente contribuimos con mucho agrado a lo largo de diversas clases impartidas al alumnado de nuestro Centro.

 

¿Cuál elegimos? ¿Para qué lo restauramos? -se preguntaban nuestros alumnos y alumnas con inquietud-, porque siendo el patrimonio de Santa Cruz de La Palma tan amplio y, por otro lado, estando en proceso de restauración gran parte del mismo, se nos planteaban problemas a la hora de elegir cuál debería ser aquel punto de actuación que resultara más apropiado para nosotros. Así dudamos entre cinco bienes patrimoniales que en nuestra ciudad estaban necesitando urgente restauración, hasta que nos decidimos por uno de ellos, que, además de encerrar un indudable valor patrimonial e histórico, estaba necesitado de una restauración que le devolviera su aspecto elegante y altivo que tuvo en un pasado no muy remoto y, al mismo tiempo, que no fuera excesivamente costosa su restauración, ni que tampoco la misma se eternizara en el tiempo, pues necesitábamos verlo restaurado muy pronto, antes de que nuestros alumnos y alumnas participantes en el proyecto terminasen 2º de Bachillerato y por cuestión de estudios se vieran obligados a salir de nuestra isla.

 

 

 

II. ¿Cuál era ese miro blanco? ¿Dónde estaba?

 

Lo teníamos bien cerca. La Torre de la iglesia de Santo Domingo, que se comenzó a edificar en el 1701, fue la elegida, porque además presentaba una característica que los demás no tenían: su proximidad a nuestro Centro, hecho éste que nos facilitaba mucho la labor, sobre todo al evitarnos largos desplazamientos en la ciudad. Pero también nos planteaba un problema, el derivado de su titularidad, es decir, su propietario, que no era el Instituto sino el Cabildo Insular de La Palma. Así pues, puestos en contacto con su presidente D. José Luis Perestelo Rodríguez, le comunicamos la idea, que desde el primer momento acogió con entusiasmo y, decidido a brindarnos todo su apoyo, comenzamos a trabajar en la materialización del proyecto.

 

Los estudiantes buscaron material fotográfico antiguo de la zona, obras de arte que nos dieran una idea de cómo era antiguamente, dibujos de la misma, bibliografía sobre el tema. A través de un óleo de Luis B. Pereyra de 1914 y de una acuarela de J. B. Fierro de 1885 pudimos observar el colorido de los elementos de madera que componían la torre. Para tomar sus medidas y familiarizarnos con ella, nuestros alumnos y alumnas realizaron mediciones de la misma y para ello tuvieron que repasar conceptos de trigonometría. Personal del Cabildo nos facilitó el acceso a su interior para conocerla por dentro, sirviéndonos todo ello para hacernos una idea de lo que queríamos. Todos trabajamos con la mayor ilusión en la materialización del proyecto.

 

Por lo que pudimos observar en cuanto al exterior, a la torre le faltaban dos de sus cuatro balcones lignarios que originariamente llevaba (el que mira al Sur y el inferior de la cara Este), y uno de los que mantenía conservaba en mal estado su madera; se acusaba también el deterioro en la cornisa superior, en los canes que sostienen la tablazón, en los balaustres de madera que, terminados en un pasamanos, rodea el perímetro de la torre. Y sobre todo este deterioro se hacía más visible en los valiosos azulejos holandeses que decoraban el chapitel de dicha torre. Por lo que respecta al interior, la escalera de acceso, también de madera, se encontraba en muy mal estado, faltándole incluso algunos peldaños, y algunos huecos originales se encuentran hoy tapiados. Todo ello inscrito en un espacio cuadrangular de aproximadamente 2 x 2 m, en el que su principal actividad era el revolotear de algunas palomas que lo utilizaban como morada con carácter habitual y el repique de campanas llamando a misa del sábado en su iglesia.

 

Por tanto, queda claro que su restauración se hacía necesaria, pero para qué, qué finalidad -aparte de la recuperación de un bien patrimonial- le queríamos dar, es lo que nos faltaba por determinar.

 

 

Considerando que la torre objeto de nuestro proyecto se encuentra junto a un Instituto de Enseñanza Secundaria, junto a una plaza pública, al lado de una Escuela Municipal de Teatro y próxima a un bar cuentacuentos, nuestra propuesta creativa consiste en rehabilitar, restaurar y recuperar la torre como espacio urbano integrado en las actividades culturales de Santa Cruz de La Palma con una utilización a lo largo de todo el año mediante dos usos concretos:

 

- Lugar expositivo de trabajos y proyectos de estudiantes del Instituto, tanto manuales (maquetas, dibujos, pinturas...) como proyectos de diversa índole (europeos, patrimoniales...), es decir, un escaparate de una parte de las actividades del Centro. Del mismo modo, podría ser utilizado también por los distintos organismos que lo solicitasen con parecidos fines.

- En las tardes-noches de los meses estivales o vacacionales, podría ser utilizado desde sus balcones que dan a la plaza como espacio cuentacuentos, o también, dada la proximidad a la Escuela Municipal de Teatro, ser aprovechado como espacio teatral escénico en el marco del atrio y la plaza de Santo Domingo. Todo ello, creemos, supondría un incentivo cultural para la zona.

 

Para ilustrar cuanto decimos, nuestros alumnos y alumnas, guiados por los correspondientes profesores, realizaron dibujos de plantas y alzados de la Torre, diseñaron propuestas de puertas, cuarterones, canes y balcones para reponer lo que no se encontrase en su sitio porque el tiempo se había encargado de pasarle la factura de su visita, pero también se hicieron propuestas de aquello que nunca hemos visto y tendría que haber formado parte de la Torre desde un principio. Nos referimos a las puertas que dan acceso desde el interior a los balcones, de manera que el espacio interior quedase protegido. Los modelos de estas puertas para la Torre se tomaron de ejemplos existentes en Santa Cruz de Tenerife y La Laguna.

 

Todos estos trabajos de los estudiantes fueron expuestos, junto a los realizados por los demás alumnos y alumnas de cada una de las siete Islas, en un Tagoror de Estudiantes celebrado en la sede del Parlamento de Canarias. El nuestro, además de los mencionados planos, se acompañaba de una maqueta que representaba la fachada del Instituto y la Torre y que aún se puede contemplar en el hall de nuestro Centro.

 

 

Este acto de clausura y exposición de los trabajos en el Parlamento de Canarias fue especialmente emotivo. A él asistieron, entre otros, el Presidente del Parlamento de Canarias y el entonces recientemente nombrado Consejero de Educación, que presidían el acto, además de todos los parlamentarios palmeros que se encontraban presentes en la sala. Ésta, bastante amplia de por sí, se encontraba repleta de alumnos y alumnas de todas las Islas en un ambiente muy distendido y jovial que llenaba de frescura juvenil aquel espacio serio, cubierto de fríos mármoles, columnas, cortinas y elegantes sillones.

 

Posteriormente, el Jefe de Protocolo del Parlamento explicó a todos los alumnos y alumnas asistentes la historia de aquel edificio que hoy alberga la sede de dicha institución.

 

Algo tarde ya, y como colofón, nos obsequiaron a todos los participantes con una espléndida comida servida por los alumnos de Hostelería del IES Virgen de Candelaria.

 

Si todo esto de por sí ya fue gratificante, la feliz culminación del trabajo realizado, el traer un premio con la nada desdeñable cantidad de mil euros para nuestro Centro, les aseguro que para quien esto escribe y para todos los que participamos en el proyecto, fue mucho más satisfactorio el observar la sensibilidad manifestada por el Presidente del Cabildo de La Palma, al tomar la iniciativa de autorizar los trabajos para la restauración de la Torre, habiéndose procedido con anterioridad al vallado de la misma para comenzar las obras, quedando concluidas éstas el día 30 de junio de 2005, justo para el comienzo de nuestras Fiestas Lustrales. La ocasión y el entorno lo habían merecido.

 

Torre restaurada

 

 

Este trabajo fue coordinado por el profesor Facundo Daranas Ventura, del IES Alonso Pérez Díaz de Santa Cruz de La Palma. El texto fue publicado en Educación Patrimonial. Propuestas creativas desde el espacio educativo 04/05. Coordinado por Sanjo Fuentes Luis. Editado en el año 2008 por la Consejería de Educación, Universidades, Cultura y Deportes del Gobierno de Canarias.

 

 

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