Revista nº 915
ISSN 1885-6039

Don Teodoro González Pérez: Teodoro Cocó, el recuerdo de un Maestro en tierras de Tegueste y La Laguna.

Martes, 29 de Junio de 2010
María Dolores García Martín
Publicado en el número 320

Nunca se desvinculó de Tegueste; es más, uno de los barcos que salía en las fiestas de dicho pueblo, y que muchas veces trajo a la Romería de San Benito en La Laguna, fue construido por él en su totalidad.

 

La identidad de un pueblo se va fraguando con la aportación de sus habitantes. Muchos de ellos han destacado por su trabajo, especializado y continuo; personas que han dejado huella de su paso por la vida y que, en la mayoría de los casos, no se les ha proporcionado un reconocimiento a su labor. Sin embargo, su recuerdo prevalece siempre latente en la memoria de las personas que le conocieron y supieron valorarlo.

 

Como en otras ocasiones, al referirnos a personas fallecidas, hemos recabado información entre sus familiares y vecinos, todos residentes en el municipio de La Laguna (Tenerife). En el caso de don Teodoro González Pérez, conocido como Teodoro Cocó, hemos hablado con su esposa, doña Felicia Molina Arias; su hija, doña Candelaria González Molina; don Martín Hernández Hernández, vecino y residente en la zona de Las Gavias; y don Andrés Hernández Carlos, vecino, y muchas veces ayudante de don Teodoro en sus faenas.

 

Don Teodoro nació en Tegueste, en 1910, en la zona denominada Cocó; aunque en las escrituras figuraba como Cocón, Las Peñuelas; pero era más conocido como Coco. Era una casa sola, debajo del monte, era muy bonita. Su esposa, doña Felicia, nació en Tejina y se trasladaron a vivir al Camino Tornero de La Laguna: a unas tierras que eran de mi suegro, aunque después adquirieron más tierras para trabajar: teníamos tierras propias, arrendadas y a medias. Su verdadera vocación era la de carpintero, de ahí su dedicación a realizar aperos de labranza y, principalmente, carretas: de las carretas lo hacía todo, incluso las ruedas (...) muchas veces las sunchaba él solo. Las estacas no se movían, nadie las hacía y las colocaba como Seño Teodoro.

 

 

Nunca se desvinculó de Tegueste; es más, uno de los barcos que salía en las fiestas de dicho pueblo, y que muchas veces trajo a la Romería de San Benito en La Laguna, fue construido por él en su totalidad: en Tegueste salían tres barcos: el de San Luís, el de Pedro Álvarez y el de Tegueste. Él tenía el de Tegueste, aquí mismo lo vestía, la ropa del barco era blanca y llevaba una bandera bordada (...) los barcos salían por San Marcos y por los Remedios.

 

Los trabajos del campo se llevaban a cabo con la ayuda de familiares y vecinos, mediante el sistema conocido como torna peón, por medio del cual se ayudaban unos a otros: a Teodoro sí le gustaba segar, segaba muy bien, todo parejito.

 

En lo referente a la confección de los aperos de labranza, hemos recogido repetidamente la opinión que era uno de los mejores artesanos: cuando podía, compraba madera del monte y la tenía en la casa, la gente le encargaba yugos, arados... Como la mayor parte de su tiempo lo pasaba trabajando en el campo y carreteando, los utensilios para la labranza los hacía cuando llovía.

 

 

 

"Como guayero era nombrado"

 

Con esta expresión se refirió don Martín Hernández a don Teodoro; recordaba verlo bajar con la carreta por Las Gavias, en un tiempo en el que el camino era de tierra y abarrancado: era difícil bajar por ahí, venía con la carreta llena de bloques de la montaña, bloques de cantera, eran pa hacer casas, él bajaba trancando la retenida y las vacas solas alante, si alguien venía a ayudarlo, los mandaba a las vacas.

 

Era muy considerable la cantidad de bloques de montaña que acarreaba; don Andrés Hernández nos comentó: cargaba hasta veinte bloques en la carreta, los rojos [imagen de la fotografía] eran más pesados que los blancos.

 

Su mentalidad, abierta a los nuevos adelantos técnicos que se iban incorporando en las faenas agrícolas, le animaron a comprar una aventadora, máquina que le facilitaría mucho el trabajo: con la aventadora de día y de noche, un mes y pico, en el tiempo de la zafra [julio, agosto]; también ida Seño Antonio Chumbo... antes de la máquina se hacía a belgo de madera, se ajuntaban tres por cada lado y cuando se encontraban daban vuelta patrás, a poquito, pa que la parva quedara llana.

 

Esa nueva máquina se le hizo imprescindible sobremanera por la cantidad de trigo que cosechaba: las carretas de trigo daban miedo. Nuestros informantes destacaron sus conocimientos como guayero y agricultor, además de ser un buen vecino: dejaba las vacas viradas pabajo [entrada a su casa], paraba la yunta, las vacas solas alante, él sólo les hablaba mientras trancaba la retenida (...) sabía trabajar. Una vez me dijo que no hay mejor maestro que los golpes; si te das una vez, ya tienes cuidado.

 

Sembraba en tierras buenas y "ruines". En cada una de ellas lo hacía en tiempo y formas indicadas para recoger la cosecha a tiempo: en las tierras más ruines sembraba desde noviembre; después de coger las papas (...) se levantaba muy temprano, a eso de las 7 de la mañana ya tenía la tierra atajada (...) en tierras buenas, sembraba el trigo ya pasada La Concepción, y salía bien, a tiempo.

 

 

Segaban con la guadaña: íbamos a ayudar, Felipe, Suso, Panchillo el de la cumbre... las mujeres amarrando, Seña Elena, Seña Carmen... se hacían las royeras y después se echaban a la era. La era se limpiaba y preparaba primero; le echaba la paja manida, la del fondo, pal piso, estaba más húmeda, después le pasaba la carreta pa hacer piso... Tenía su bodega y vendía vino y vinagre, la viña la tenía en Cocó, salía de aquí a eso de las siete de la mañana y regresaba más o menos a las tres con un saquito al hombro... Tenía como seis o siete animales, entre grandes y chicos; enseñaba a las novillas enyugadas con una vaca maestra, trabajaban sin arigón, las vacas estaban borrachas (muy bien enseñadas por estar siempre trabajando); hacía muchas tierras, estaba todo el día carreteando.

 

Don Teodoro falleció el día 27 de junio de 1978 en tiempo de zafra. Con él se marchó uno de los personajes más relevante y apreciados de la sociedad campesina lagunera.

 

 

(En la imagen de portada podemos ver a don Teodoro en un primer plano con la guadaña).

 

 

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